Cuando me enteré de que estaba embarazada empezamos a empaparnos del sorprendente mundo de los carritos de bebé ¡Es increíble la de cosas que hay que tener en cuenta! ¡Casi hay que hacer un master! Por aquel entonces mi desconocimiento de las peculiaridades de los carritos era absoluto y yo no tenía ni idea de qué era lo que necesitaba ni tampoco de la marca que podría proporcionármelo. Me empapé de los conocimientos existentes en la red y comencé mi camino en la búsqueda del carrito más adecuado para mí.

He de decir que debo agradecer especialmente a una forera de Telva llamada Kriscross el master que nos dio en carritos; sin ella no sabría la mitad de la mitad de lo que hoy sé. Es una chica que tiene una tienda de puericultura en Madrid y que ilustra gratuitamente a todos los que le preguntan. Así que aunque este texto es mío, no hubiese sido posible sin todo lo que aprendí de ella.

PRIMER PASO: LAS VARIABLES QUE INFLUYEN EN LA COMPRA

1. NÚMERO DE RUEDAS

  1. Cuatro ruedas: Están pensados para un uso urbano puesto que no suelen soportar bien los terrenos pedregosos o irregulares. Son más cómodos para la ciudad puesto que no abultan tanto como los de tres ruedas.
  2.  Tres ruedas: son más “todoterreno” y sus ruedas, que son más grandes por lo general, soportan mejor los baches y los terrenos irregulares. Por el contrario, son más grandotes lo cual suele ser un problema para meterlos en los ascensores.

2. MANILLAR

  1. Dos asas: Es el tradicional. Requiere las dos manos para maniobrar. Tiene la ventaja de que se pueden colgar bolsas en ellas, aunque es algo que está desaconsejado por los fabricantes porque puede desestabilizar el carrito y hacer que vuelque… aunque este consejo creo que es uno de los menos seguidos de todos. Al final, si tienes una bolsa, la cuelgas como puedes.
  2. Corrido: En vez de dos asas, sólo hay uno que va de lado a lado. Es más cómodo para maniobrar puesto que puedes utilizar una sola mano, lo que viene bien en el caso de que además del bebé que lleves en el carrito tengas que llevar a otro churumbel de la mano que te queda libre. Lo de colgar las bolsas es un poco más complicado y tienes que hacer maravillas para poder llevar cosas colgadas del manillar.

3. TIPO DE PLEGADO

  1. De paraguas: suele ir asociado a los manillares con dos asas. En este tipo de plegado, el carro se dobla sobre sí mismo como si fuera un paraguas (como su nombre indica), es decir, sin necesidad de quitar la silla. Si tienes que subir en un autobús con el carrito plegado y el niño en la otra mano, sin duda, éste es el tipo de plegado que mejor que irá. Tiene la desventaja de que los niños requieren sillas rígidas para que sus espalditas no sufran, y al tenerse que doblar, por lo general éstas son menos duras que las de plegado en libro.
  2. De libro: para plegar el carrito, hay que quitar previamente la sillita generalmente. Los carros plegados con este sistema generalmente abultan más, son más armatostes, aunque también más robustos. Las sillas, al no tenerse que plegar, se deforman menos y también deforman menos las espaldas de los bebés.
  3. Dimensiones: ¿Es importante para ti que abulte poco o te da lo mismo? Estudia tu coche, estudia tu ascensor si lo tienes etc.
  4. Peso: ¿Es importante para ti que pese poco? ¿Vives en una casa sin ascensor y vas a tenerlo que subir a pulso muchos pisos? ¿Lo van a manejar los abuelos?

4. SOPORTES PARA EL BEBÉ

  1. Portabebés (vulgarmente llamado “Maxicosi“o “huevito”): Son sillitas que nacieron como sistemas de retención infantil para el coche del grupo 0, que actualmente se pueden acoplar al carrito y en ocasiones pueden sustituir al capazo. Tienen la ventaja de que con un mismo armatoste puedes funcionar en el coche y en el carrito, evitando tener que despertar al bebé que duerme plácidamente para montarlo en el coche. Por el contrario, los pediatras desaconsejan llevar a los niños más de dos horas en él ya que su posición no es tumbada del todo y sus espaldas, todavía por formar sufren demasiado. Es muy cómodo para salidas cortas u esporádicas, sin embargo. Abulta mucho menos que el capazo y el niño tiene más visibilidad.
  2. Capazo: también conocido como “cuco”. En ellos los niños van tumbados completamente, que es estupendo para sus espaldas, y horrible para su curiosidad cuando empiezan a tener unos mesecitos. Ahí van protegidísimos, calentísimos, y a las madres por lo general nos suelen gustar mucho más que a nuestros pequeños. Se recomienda llevar a los niños en ellos hasta los 4 meses para evitar lesiones futuras de espalda. Los hay homologados (que sirven como sistema de retención para el coche) y no homologados (que no pueden usarse en el coche).
  3. Silla: hay que valorar si se puede tumbar del todo o no, y si se puede poner mirando a la madre y hacia el frente sin problemas.

5. ESTÉTICA

¿Moderna o clásica? ¿Es eso importante para ti?

6. CESTILLA PORTAOBJETOS

Hay que valorar sus dimensiones, si caben muchas cosas, si es cómoda de acceso etc.

SEGUNDO PASO: MIS CIRCUNSTANCIAS PARTICULARES

Una vez que me enteré de cuáles eran las cosas que había que valorar, me pregunté cuáles eran las cosas que yo esperaba de un carrito. Así que me fui fijando en cada uno de esos aspectos para ir decidiendo.

1. NÚMERO DE RUEDAS: No necesitaba 3, mi uso iba a ser básicamente en ciudad, así que no me eran imprescindibles. Es más, necesitaba que fuera pequeño, así que descarté los de tres ruedas.

2. MANILLAR: aunque la perspectiva de poder colgar pingos del manillar me resultaba muy atractiva, al final, valoré más que se pudiera llevar cómodamente con una sola mano. De manillar corrido entonces.

3. TIPO DE PLEGADO: gran disyuntiva; por querer, hubiera querido de paraguas porque me parece más cómodo, pero necesitaba que se pudiera plegar bien y además que no pesara y no abultara mucho y no había ninguno de paraguas que cumpliera estas dos premisas. Así que busqué uno de libro que no fuera muy “abultoso”. Sería más incómodo de plegar, pero me cabría mejor. Es que yo tenía un Ibiza por aquel entonces, y claro, lo de las dimensiones era algo crítico en mi caso. Barajé el Loola, que tiene un plegado fantástico, pero la silla abierta me parece demasiado pesada y sobre todo tiene manillar de dos asas… no me terminaba de convencer. Así que de libro.

4. SOPORTES PARA EL BEBÉ. No quería la maxicosi para el carrito. Decidí que tendría una, pero para su uso exclusivo en el coche. (Inciso, de todas maneras, Bugaboo permite acoplar los grupos cero de esta marca y de peg-perego comprando unos enganches). Me daba igual que el capazo fuera homologado porque no quería usarlo para el coche. Por lo que leí, los capazos homologados han de ser más resistentes, de materiales más duros, ignífugos etc, que es muy interesante para el coche, claro, pero que para el uso diario me da la sensación de que son menos cómodos para el niño. La silla era imprescindible que se pudiera tumbar del todo y que pudiera mirar hacia mí y hacia delante. Esto era algo crítico para mí, una de las cosas que más valoraba.

5. ESTÉTICA. Aunque me gustan los colorines, me daba un poco igual. No tenía especiales preferencias. Era algo completamente accesorio.

6. CESTILLA PORTAOBJETOS. Ya que el manillar era corrido, necesitaba que fuera grande.

TERCER PASO: MI DECISIÓN

Por todas estas razones, me decidí por el Bugaboo Camaleón porque era el carrito que más condiciones cumplía de las que eran importantes para mí.

CUARTO PASO: EVALUACIÓN DESPUÉS DE LA COMPRA

Ahora que llevo cinco meses y medio usando el carrito quiero evaluar la respuesta que ha dado el carrito a estas expectativas que os he expuesto.

1. NÚMERO DE RUEDAS.

Bugaboo tiene cuatro ruedas. Las dos de delante son pequeñas y giran 360º. Son las que otorgan al carrito su extraordinaria maniobrabilidad. Gracias a ellas el carrito puede girar sobre sí mismo en un espacio extraordinariamente reducido (como un pasillo pequeño, por ejemplo). Las de detrás son tipo todoterreno, muy grandes, con una llanta hinchable. Son utilísimas en el caso de bordillos, o de escaleras, porque apoyas todo el peso del carrito sobre ellas y tiras. Como tienen unos fantásticos amortiguadores, aguantan bien el trote.

Las ruedas de delante se pueden quitar para meterte por la playa sin problemas, pero eso no lo he probado, así que no opinaré.

2. MANILLAR.

El manillar de Bugaboo es corrido. En su versión Camaleón es extensible, algo realmente útil porque permite adaptarlo simplemente aflojando una palometa a las distintas alturas de los conductores. A mí me gusta llevarlo completamente extendido, y en cambio mis padres, que son más bajos, prefieren que sea más corto. Así que cada uno lo lleva como quiere y listo. Es comodísimo de llevar; hice la prueba y ¡con un dedo! era capaz de manejarlo sin excesivos problemas. Es sencillamente maravilloso. Lleva una cinta que puedes sujetar a la muñeca para evitar que en cuestas se deslice.

También se puede cambiar de sentido: es decir, si llevo a la niña mirando hacia mí con el manillar delante, a la hora de comer, simplemente lo vuelvo para que quede a sus espaldas y listo. Así no nos molesta si tengo que darle la papilla por ahí.

3. TIPO DE PLEGADO. DIMENSIONES. PESO.

Si os soy sincera, la primera vez que tuve que plegarlo me hice un lío tremendo; por eso entiendo a los que dicen que tiene un plegado difícil. Realmente no lo es, y os lo digo yo que lo monto y lo desmonto del orden de cuatro veces al día. Asusta un poco al principio, pero cuando le coges el tranquillo realmente son dos pasos muy fáciles y que ahora mismo sería capaz de hacer con los ojos cerrados ¡lo que hace la práctica!. Pero sí que es cierto que al lego le puede resultar complejo porque aparentemente lo es.

Cuando tienes práctica, cuesta exactamente quince segundos plegarlo o montarlo. Quizás lo más complicado sea que al doblarlo las ruedas pequeñas se sujetan con un pequeño clip a la barra de las grandes y cuando lo tienes que desmontar no hay manera de soltarlas sin darte un golpe. Bueno, sí que la hay. Yo ahora lo hago con el pie y es muy sencillo. Pero hay que pillarle el tranquillo. Hasta que lo hice, lo que hacía poner el armazón en el suelo, levantar el manillar y a continuación volcar la estructura para que se quedara sobre los puntos de anclaje de la silla (esa especie de ganchos negros). Con la mano estiraba fuerte y soltaba el enganche de las ruedas pequeñas con las grandes y luego lo colocaba bien. Es más Jsencillo con el pie, pero hay que practicar
En el maletero del Ibiza cabía fenomenal. Tenía que quitarle una de las ruedas grandes, pero es muy fácil y rápido, así que no había problema. También viajamos una vez un viaje largo (esta vez teníamos ya el Xantia y el espacio no era tanto problema) pero como cuando viajas con niños parece que te vayas para un mes, íbamos con el maletero a tope. Le quitamos las dos ruedas grandes y el chasis se queda en nada. Conseguimos caber! Tuvimos que jugar un poco al tetris, pero creo que salvo que hubiésemos tenido un camión nos hubiese pasado lo mismo.

De dimensiones va genial; cabe en cualquier ascensor sin excesivos problemas, incluso en los antiguos que son más pequeños.
El peso es muy poco, es extraordinariamente ligero. Para todos los días es una bendición, porque no tienes que hacer pesas para poder manejarlo… el único problema es los días de viento “huracanado” ( o sea, cuando sopla el cierzo que da gusto), que como pesa poco te da la sensación de que vas a salir volando… pero claro, hasta que saquen carritos que adapten su peso al clima, prefiero que de normal pese poco y sea cómodo de llevar.

4. SOPORTES PARA EL BEBÉ

El capazo es muy largo, con lo que puedes dejar todo tipo de pingos en el fondo del mismo sin que le moleste al bebé. Con el tiempo te vuelves más minimalista, pero al principio parece que cada salida sea una excursión y llevas más cosas que a la guerra. Así que viene bien poderlas dejar ahí. Es un pelín más estrecho que otros, pero no me pareció un problema y eso que Aldara era más bien grandota.
Mis intenciones de llevar a la niña en el capazo el máximo tiempo posible se frustraron antes de tiempo porque me ha salido una pulga cotilla y a los tres meses estaba hasta el gorro de no ver más que las copas de los árboles. Así que me rendí a la evidencia de que tendría que pasarla a la silla.
Al principio la llevaba en la silla completamente tumbada. Ella iba cómoda porque llevaba la espalda recta y prácticamente en posición horizontal, y sobre todo, veía!!! La fuimos incorporando poco a poco, primero a la posición intermedia (30º) y ahora va completamente recta, aunque mirándome a mí. Me va a dar una penita cuando decida que el paisaje es más interesante que yo y le tenga que dar la vuelta… como crecen estos enanos… Sólo me falta llevarla hacia delante!!!
Es muy cómodo y huelga decir que me da una envidia terrible, puesto que cuando se quiere tumbar, con un sencillo clic y un poco de presión abato la silla completamente y hala, a dormir. ¡¡¡yo quiero ser bebé otra vez!!! Cuando se despierta la incorporo y sanseacabó. La posición intermedia la utilizo cuando tengo que darle la comida en la silla por ahí, porque me resulta más cómodo que esté un pelín reclinada. Así que utilizo las múltiples posibilidades de la silla a diario!

5) ESTÉTICA

Me gustan mucho sus colorines y la posibilidad que tienes de personalizarlo. Para los que no sepáis como va, el bugaboo tiene dos colores, uno el de la base (más limitado, aunque creo que en las nuevas ediciones van a incluir nuevos colores) y otro el de arriba que es el que aporta el toque de color.

Colores de las bases: rojo, azul, gris y arena

Colores de las fundas: rojo, azul, rosa, naranja, arena, gris, verde y amarillo.

A mí, personalmente, no es que la estética de bugaboo me vuelva loca. Es más, me parecía bastante feo, como bastante “poca cosa”. Pero a todo te acostumbras y ahora a fuerza de usarlo, la verdad es que me parece hasta bonito. Una de las principales pegas que le pone la gente es lo bajito que es. Realmente es bajo, pero es curioso como cambia las cosas la perspectiva. Cuando voy por la calle y veo un bugaboo siempre pienso “pero el mío es tan bajo de verdad???” porque cuando lo estás conduciendo NO TE DA esa sensación. Desde mi punto de vista, veo a mi hija perfectamente, y jamás me da la sensación de que esté abajo. Es curiosísimo! Tampoco me ha resultado nunca incómodo para cogerla. Es más incómoda la barra para coger el capazo que luego sirve para sujetar al niño, por ejemplo. Me las veo y me las deseo para quitarla, y sí que me molesta un poco para sacar a la nena. Cuando llevaba el capazo, directamente la quité y ahora que se sienta si la dejo es porque a ella le encanta porque apoya ahí los pies ( o se la come, dicho sea de paso) y prefiero fastidiarme yo. Me las apaño, pero no me resulta cómoda.

6) CESTILLA PORTAOBJETOS

Para mí, con diferencia, lo peor. Cuando va el capazo encima, o te eres un acróbata del circo del sol o no hay manera de acceder a ella. Con la silla mejora bastante, aunque más cuando la pones mirando hacia delante. ¡Ya se puede acceder en condiciones!
Yo entiendo que el que no monta y desmonta mucho el carro le puede resultar cómoda, pero a mí que estoy todo el día monta-desmonta-monta-desmonta, me resulta un auténtico rollo macabeo estar todo el santo rato con el velcro para arriba, velcro para abajo. Así que está en plan reliquia en el coche, más que nada por si llueve porque ahí llevo la capota de la lluvia. Gracias a Dios, en Zaragoza casi no llueve porque si no, menuda lata…

Otra cosa de la que no he hablado, pero que no me extenderé porque gracias a Dios no he tenido que usar es el servicio postventa. Todo el mundo habla auténticas maravillas. Ningún problema. Pero yo no puedo comentarlo porque no lo he vivido en mis propias carnes gracias a dios.

Cuesta una pasta (entre el saco, la sombrilla y el carrito completo ya que viene con capazo-silla-capota-cestita portaobjetos-plástico para la lluvia y mosquitera sale por 1000 euros), pero vale cada euro que cuesta. No sé cómo serán otros carritos porque este es el primero y espero que sea el último que tenga, pero yo con este estoy encantada de la vida. Por supuesto que tiene sus cosas, como he dicho, pero de momento no hay carrito perfecto así que me quedo con este.

Espero que después del rollo sea útil a alguien. Saludos.

6 Comentarios

  1. Hola:

    Estoy re-buscando información sobre el Camalón y he encontrado esta prueba… Me parece magnífica y coincido con casi todo lo que comentas, especialmente con el conducir con un solo dedo y la facilidad del monta-desmonta (eso sí, yo lo hacía con la cesta puesta y no me da problemas si va bien cerrada.

    tenemos el carro desde hace más de tres años y les ha servido a nuestros dos hijos, pero poco antes de la llegada del tercero han empezado los problemas, y resulta que Bugaboo no es capaz de solucionarlos. El primero ha sido con las abrazaderas que regulan la altura del manillar: una de ellas se ha destensado y no sujeta nada, con lo que todo el peso recae en la otra y en subidas de bordillo con mucho peso se extiende el manillar. Es incómodo y en ocasiones te desestabiliza. Al poco tiempo se partió el cable de acero del freno, de los de tipo bicicleta, pero con topes fijos en ambos extremos. En ambos casos la marca no da más respuesta que cambiar el chasis (el alma del carrito y, por lo tanto, lo más caro). Al cable del freno le dimos solución porque mi suegro es un experimentado tornero y nos hizo el tope inferior desmontable, pero con la abrazadera no ha habido manera de que en la tienda nos dieran una solución. Y, para colmo, también se ha roto una de las patillas del arnés, por lo que ya no me ofrece la seguridad que debería.

    El uso ha sido intenso pero normal (tenemos hijos, no fieras, y no nos hemos dedicado al rodaje de “Jackass”), por lo que no entiendo que la duración de varios elementos haya sido tan corta. Sí, cuando funciona vale cada euro que cuesta, pero en ese precio debería estar incluida la seguridad de que no van a empezar a romprese cosas en que se pasa la garantía.

    Un saludo,

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