Por Marta González de MisCanguritos. Esta duda, ergonómico vs no ergonómico, aunque quizás sin utilizar estos términos, se les plantea a muchos padres y madres y futuros padres y madres cuando se encuentran con el dilema de comprarse un portabebé. La versión menos técnica del asunto sería “mochila de marca o trapo de hippy” que es una forma de generalización y encasillamiento que también se suele dar a veces (afortunadamente cada vez con menos frecuencia).

Mochila Babybjorn

En otras ocasiones no hay duda sobre el tema ya que los padres desconocen incluso la existencia de portabebés ergonómicos, directamente se compran una mochila no ergonómica porque no conocen otra cosa, porque son las que más se anuncian en las revistas de bebés, las que más se veían por la calle… y digo “veían” porque los portabebés ergonómicos les están pisando el terreno. Y los mismos fabricantes de mochilas no ergonómicas están dando paso poco a poco a mochilas que tienden a la ergonomía, aunque aún no lo consiguen. Seguramente llegarán a las mochilas ergonómicas, pero el paso no puede ser de un día para otro, sería como decir a todos sus clientes que hasta ahora se habían equivocado y que todas las mochilas que han vendido durante años no son las más adecuadas para los bebés ni para los papás y mamás.

Pero… ¿qué diferencia una mochila ergonómica de otra que no lo es?

ERGO-BABY

La principal diferencia está en la posición que adquiere el bebé dentro de la mochila. En las mochilas no ergonómicas el bebé va colgado de sus genitales, el peso recae sobre estos y las piernas quedan estiradas. Esta NO es la posición correcta para un bebé. Realmente no es una posición correcta para nadie, imaginaos a vosotros mismos colgados de vuestra entrepierna y que todo vuestro peso recayese ahí. Supongo que no iríais cómodos mucho tiempo.

La posición correcta en un portabebé es la “postura ranita”, que consiste en colocar las piernas del bebé abiertas en un ángulo adecuado (unos 45º respecto al eje del cuerpo) con las rodillas flexionadas y ligeramente por encima del culete. De este modo la articulación de la cadera queda relajada (la cabeza del fémur encaja en el acetábulo de la cadera). Con esta postura se previenen futuros problemas de cadera e incluso se mejora la displasia de cadera.

La columna también queda en una posición concreta y correcta en un portabebé ergonómico frente a otro no ergonómico. En las mochilas no ergonómicas queda recta e incluso arqueada en el sentido inverso a su posición natural si se coloca al bebé cara al mundo en vez de cara a sus padres (esta posición es muy perjudicial tanto para el bebé como para los porteadores, para el primero por el arqueamiento antinatural de su columna adaptándose al pecho de los porteadores y por la sobre estimulación que puede recibir del exterior, quedando sin contacto visual con sus padres o cuidadores, y para los segundos porque el peso queda más alejado del cuerpo y se acentúa, obligando a inclinarse hacia delante al cambiar el centro de gravedad).

Todos estos datos relativos a la posición correcta en el portabebé son sencillos de comprobar ya que se trata de posiciones naturales. Sólo hay que comprobar cómo cargamos a nuestros hijos en brazos, las posiciones en las que los llevamos de manera natural incluso sin portabebé, nunca los llevamos totalmente rectos, sino apoyados en nuestro regazo si son muy bebé o en nuestra cadera, con las rodillas separadas sin son más mayorcitos. O también podemos comprobar la posición en la que duermen los bebés, no duermen totalmente estirados, como tampoco lo solemos hacer los adultos, sino que relajamos y doblamos nuestras piernas. Así mismo, podemos ver estas posiciones en los bebés con problemas de cadera, a los que se colocan arneses o doble pañal para favorecer la apertura de la cadera y la elevación de la rodilla, encajando los huesos de ambas.

Teniendo en cuenta la comodidad del porteador, y no sólo la posición correcta del bebé, hay también varios puntos en los que podemos diferenciar una mochila ergonómica de otra que no lo es. Las mochilas ergonómicas suelen tener tirantes más anchos que permiten posiciones diferentes según se coloquen delante o detrás y permiten un ajuste al milímetro al cuerpo del porteador para que el bebé quede lo más cercano al cuerpo que sea posible. Las tiras deben quedar alejadas del cuello y sujetar de manera firme la espalda del porteador. Si la mochila se coloca detrás es recomendable que haya una tira de unión de ambos tirantes para que éstos queden a la altura correcta en el hombro.

3 Comentarios

  1. A mí al nacer mi segundo hijo,que en este momento tiene tres meses,me regalaron una mochila pero ahora entiendo por qué nunca la he mirado con buenos ojos y es que es de las no ergonomicas!! Ahora estoy esperando la llegada de una nueva ergonomica y todo gracias a leer artículos como este!un saludo!

  2. A mí al nacer mi segundo hijo,que en este momento tiene tres meses,me regalaron una mochila pero ahora entiendo por qué nunca la he mirado con buenos ojos y es que es de las no ergonomicas!! Ahora estoy esperando la llegada de una nueva ergonomica y todo gracias a leer artículos como este!un saludo!

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