Aldara ha aprendido a leer. Bueno, o está en ello. O para ser exactos, estamos. La cosa es que hace un año le dio por querer aprender. Tenía tres años y poco y una perra muy grande con la lectura. Nos dio la lata todo lo del mundo, pero era un poco de mentirijillas. Por un lado se sabía las letras a la perfección (en mayúsculas, eso sí) y parecía que sí que estaba preparada, pero por otro ella lo que pretendía era de repente empezar a leer como los mayores sin hacer ningún esfuerzo por su parte. Y claro, para tanto no era.

descubriendo la lectura

Yo siempre he sospechado que si de verdad le hubiera interesado hubiese leído antes. Aldara es una cría bastante lista, pero vagueta. O sea, que no se mata, y como casi todo le sale muy fácil, esa suerte que tiene, en cuanto algo no le sale así de sencillo pasa de todo. Espero que esto cambie porque yo estoy convencida de que en esta vida se llega mucho más lejos siendo constante y trabajador que siendo inteligente.

Pero el otro día su cerebro hizo “clack”. De repente descubrió que “mama” está compuesta de ma y ma, dos sílabas que ella controla y que en realidad es lo mismo. Así que se puso contenta como ella sola y comenzó a leer, para su asombro. Es como si fuera magia.

Si hubiera sido por ella, ese día nos hubiéramos pegado horas y horas leyendo. Pero yo la frené porque un poquito sí, pero veo que para ella todavía es un esfuerzo muy grande y que no hay que abusar. Mejor ir despacio y afianzando las cosas que lanzarnos ahí a las bravas.

En el cole no les enseñan hasta el año que viene, pero yo veo imposible pararla. Ahora que ha descubierto que puede, sólo quiere probar y probar sus nuevos superpoderes. Le van surgiendo dudas que vamos resolviendo sobre la marcha. Yo le escribo palabras y frases sencillitas para que practique y para ella es el mejor de los juegos.

Una de las cosas más divertidas es que a estas edades les hace mucha gracia todo lo escatológico. Y para ellos todo es una “palabrota”. Curiosamente, había escrito para practicar la letra T, “teta” y cuando lo leyó le entró la risa floja. Me decía que era una palabrota y yo le dije que no, que claro que no lo era.

Así que ahora mismo lo que más le apetece, y hay que fastidiarse, es ver escritas las siguientes palabras: teta, culo, pedo, caca y cosas así. Y oye, si sirve para aprender, pues teta, culo, pedo, caca escribiremos.

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