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Como conseguir que nuestros hijos duerman solos

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… o lo que es lo mismo, un título trampa. Porque aquí la mua, la que escribe y suscribe no tiene ni repajolera idea de como narices conseguirlo. Esto del sueño en los bebés es tremendamente complicado porque además suele haber ideas muy claras sobre lo que se quiere o no se quiere hacer. Y si no, intentadlo en cualquier foro. Abrid un tema preguntando con todo el candor del mundo si estáis más a favor de Estivill o de Carlos González. Y poneos el casco a continuación, por lo que pueda pasar. Eh, que no lo digo de coña. Una amiga lo hizo hace unos años y luego se iba lamentando por las esquinas.

Yo me posiciono, no tengo ningún problema. Para mí esto es como todo: vive y deja vivir. Es como si alguien me dice que los sábados han instaurado el día de los Pitufos en su casa, se van a pintar de azul y van a hablar pitufando. No digo yo que no ponga cara rara (porque una es respetuosa, pero hay cosas que todavía me sorprenden) pero mira, si todos están de acuerdo y no van a herir a ningún pitufo en el intento, pues allá ellos. Es decir, que no me meto en lo que hacen los demás, igual que no me gusta que se metan en lo que hago yo. Con la mayor creímos que estaría bien que durmiera en su cuarto desde el primer día. Lo hicimos, la niña durmió estupendamente y nosotros también. Con la pequeña lo intentamos, se ponía de los nervios así que colechamos. A grandes problemas, grandes soluciones. Sinceramente, habrá quien tenga ganas de ponerse a discutir a las 3 de la mañana. No es mi caso. Después de un día agotador con Mencía, que tenía telita de lo llorona que era, francamente si para dormir algo tenía que hacerlo con ella pegada, que así fuera.


Estas semanas he visto por internet varias imágenes-joya como ésta que veis aquí arriba y la que está un poco más abajo. A juzgar por las veces que se han ido compartiendo y la cantidad de “me gusta” que tenían, deben ser situaciones bastante comunes y me da que la mayoría nos vemos identificadas. Yo desde luego que sí. El colecho es fantástico sobre todo cuando te vas a acostar y tienes a tus peques al lado, les cuentas un cuento, jugáis, os achucháis y por fin caéis dormidas. Hay veces en las que parece haber caído una bomba en la cama y sorprendentemente dormimos las tres como leños (y el papá aún mejor, en la habitación de al lado, exiliado), pero no nos engañemos, descansar lo que se dice descansar, mejor sola, ancha y parrancha. La mitad de las veces con niños en la cama no se descansa demasiado bien. Más bien suele parecerse a este kamasutra de padres:

Salvo el momento Donkey Kong (que por lo que veo debe ser el menos frecuente), el resto los tengo todos. No trato de disuadir el colecho: como digo, nosotros lo practicábamos de continuo hasta hace cuatro días, y aún ahora es raro el día que no tenemos invasión nocturna. Sólo me planteo ¿y cuando el colecho comienza a ser incómodo? ¿Qué haces cuando alguno de los implicados no tiene ganas de seguir practicándolo?

Vuelvo a lo mismo… trucos mágicos no existen y por supuesto no pretendo inventármelos. Yo creo que la clave está en probar hasta el punto que consideremos como tope. Como digo, en mi caso ponerme a discutir con una niña a las 4 de la mañana no era una opción. Dejarla llorar hasta la extenuación tampoco. Así que sabía que hasta ahí no iba a llegar. Pero sí que me interesaba recuperar mi cama y poder descansar mejor, porque en el fondo se trataba de eso, de puro descanso.

Por si os sirve, nuestro proceso para que Mencía no durmiera toda la noche con nosotros ha sido muy lento y muy paulatino, pero casi casi lo hemos conseguido. Francamente, me hubiese gustado que fuese de ayer para hoy pero va a ser que no. Ha sido el resultado de prueba y error, de intentar cosas a ver si funcionaban y ella se quedaba tranquila.

En nuestro caso nos ayudó mucho su hermana. Ahora las dos comparten habitación para dormir y eso ha sido fundamental. Dormir al lado de su hermana le ayuda a tranquilizarse y supongo que no se ve sola. A Mencía hay que dormirla. Antes costaba dios y ayuda, pero con el tiempo hemos acortado plazos. Hace meses podía costarle dormirse una hora tranquilamente (hora que me pegaba yo ahí con ella, harta de la vida, y la mitad de las veces me acababa quedando sopa en su cama), pero ahora en cinco minutos puede haber caído. Cuando llega la hora de dormir le pongo los sellos, que son besos, el rosa para que tenga buenos sueños, el azul para que descanse, el morado para que sueñe con sus amigos, etc, y cuando llego al último le digo que este es el sello para que venga el cartero y se la lleve al país de los sueños ¡¡¡y se duerme!!! ¡¡¡¡un segundo más tarde!!!! No me lo puedo ni creer….

Todavía viene a nuestra cama por la noche. Cuando viene, la levantamos, le hacemos un sitio y seguimos durmiendo. Pero sí que es verdad que viene mucho más tarde (como norma) e incluso algunas veces ha dormido en su cama del tirón, algo impensable hace un tiempo. Es más, el otro día me dejó flipada porque habíamos planeado dormir las tres juntas previa aquiescencia del papá y propietario del otro lado de la cama. Nos metimos las tres, jugamos, nos achuchamos, pusimos los besos etc… y al cuarto de hora dice Mencía “Ati no, en mi cama”. Se levantó y se fue a su cama. Y así hasta la mañana siguiente. J….. y baila.

En fin. Yo lo que tengo claro es que con 15 años pocos o ninguno quieren seguir durmiendo con sus padres. Podemos intentar que dejen nuestra cama, pero no nos engañemos, si no están preparados lo mismo nos va a dar… lo mejor es ir despacio que tengo prisa. O es lo que yo opino :)

Si te ha gustado dame +1




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