Los libros ilustrados no solo son entretenimiento o enseñanza de valores para los más pequeños. Por suerte, de vez en cuando, aparece un álbum ilustrado que nos habla de un personaje importante en la historia, ya sean en un campo científico o artístico o bien a nivel más humano. Hoy en boolino queremos recomendaros el paseo por tres de los personajes más influyentes en el mundo occidental para la ciencia y la cultura.

el gran viaje de darwin

El gran viaje de Darwin

Mick Manning y Brita Granström se caracterizan por permitir de un modo divertido el acceso de los más jóvenes al conocimiento de algunas de las figuras más importantes de la historia. Si hace unos meses nos enseñaron cómo los Beatles llegaron a ser un icono en la historia de la música, ahora (y gracias a la colaboración del Natural History Museum de Londres) nos explican los descubrimientos que Charles Darwin observó en su viaje a bordo del Beagle.

Con unas ilustraciones que no escatiman en detalles, este álbum ilustrado presenta un Darwin urbanita que se siente fascinado por los misterios de la naturaleza y aquello exótico, como por ejemplo, las famosas tortugas de las islas Galápagos.

El libro, de historias reales, no solamente se centra en el viaje del Beagle, sino que también comenta la polémica que se generó a raíz de la publicación de El origen de las especies. Aunque leve, el análisis del debate sobre la evolución de 1860 y la explicación de la teoría de la evolución de Darwin permiten al joven lector interesarse por uno de los temas que, antes o después, se encontrará en clase.

Hay que agradecer el glosario final que los autores incorporan para que, en caso de no conocer alguno de los términos ciertamente complejos de este libro infantil, la duda pueda quedar resuelta.

Más información: El gran viaje de Darwin

fibonacci el soñador de números

Fibonacci, el soñador de números

Leonardo de Pisa fue el descubridor de la secuencia que compone el número de oro y que rige el orden que se encuentra en la naturaleza: la secuencia de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21…). Este álbum ilustrado nos muestra el afán de conocimiento que Fibonacci tenía y cómo llego a pensar la popular secuencia sumatoria.

Las ilustraciones de O’Brien parecen de inspiración grecolatina clásica y no es hasta que el cuento infantil nos muestra la espiral del número de oro que comprendemos que los dibujos obedecen al carácter espiral del orden y completan la idea preconcebida que el lector posee de la Italia del siglo XII (aunque en ocasiones resulte algo anacrónica).

Este libro ilustrado presenta a Fibonacci como un joven que, debido a su sobrecapacidad para la ciencia, se dedica a imaginar el funcionamiento del entorno en clase, algo que profesor y compañeros malinterpretan y lo consideran solamente abstracción y ensueño. De ahí que le llamaran “soñador”, algo que su padre no puede tolerar en una sociedad en la que la imagen pública era algo esencial para la prosperidad social. Los viajes que se derivaron a raíz de este sobrenombre permitieron a Fibonacci que conociera un conjunto de culturas que le llevó a la reflexión de la secuencia.

Un cuento de historia que nos recuerda la importancia de la aceptación social, algo que todos deseamos por más que se nos aconseje ser nosotros mismos. Fibonacci lo fue, y, a día de hoy, sigue siendo un genio.

Más información: Fibonacci, el soñador de números

 

Las tijeras de Matisse

Las tijeras de Matisse nace de la admiración que Jeanette Winter siente por los impresionantes papiers collés del artista francés que, junto a Pablo Picasso, capitaneó la pintura vanguardista y creó lo que ahora denominamos como arte moderno.

Esta biografía ilustrada se centra en los últimos años de la vida de Henri Matisse, cuando, habiendo superado un cáncer, sin fuerzas para volver a pintar, encontró en las tijeras su mayor aliado y se dedicó a recortar formas sobre papeles coloreados previamente.

El álbum ilustrado destaca la fuerte voluntad de un artista; Matisse no podía vivir sin su pintura y Winter plasma a la perfección la importancia del arte, sea el que sea, en la vida. Y tampoco hay que dejar de lado que si Matisse llegó a ser un gran pintor fue porque en casa tenía una madre pintora. El ejemplo familiar como posibilidad de despertar intereses en el niño es también algo que refleja este cuento histórico.

Introduciendo así personajes clave en el desarrollo de nuestra cultura lograremos que los niños se interesen por artes y ciencia mucho antes de lo que harían por gusto personal.

Más información: Las tijeras de Matisse

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