Yo me debo estar haciendo vieja. Cuando era pequeña hacía exactamente como mis hijas: remugaba en la cama, me levantaba con cara de sueño y hacía falta una grúa para moverme. Ahora no. Como digo, supongo que es cosa de la edad, pero me levanto abro el ojo y me levanto. De vacaciones también. Es práctico, lo reconozco, aunque me fastidia porque es un síntoma de que ya no soy tan joven como me siento. Pero bueno ¡más se perdió en la guerra, vamos a verle el lado positivo!

Pero mis hijas son exactamente como yo era de niña por las mañanas. Les cuesta un verano ponerse en marcha. Necesitan levantarse con mucho tiempo y dedicar un montón de rato a simplemente estar. Digamos que hay un desfase entre que su cuerpo se levanta y ellas se despiertan y, como lo sé, pues lo tengo en cuenta y ya está.

Monday morning

Nuestras mañanas son muy tranquilas desde el curso pasado. Yo, como casi todas, tenía que andar discutiendo por la mañana con ellas. Corre, venga, vístete, ¿pero aún no te has peinado? VA, VA, VA. Seguro que os suena ¿verdad? A mí esto de estar discutiendo por la mañana me crispaba una barbaridad. Simplemente me ataca de los nervios empezar el día de mala leche, así que como leí una teoría a Pilar de Maternidad Continuum y a la Madre Tigre que me pareció interesante decidí probarla. Y oye, mano de santo.

La cosa no puede ser más chorrona y efectiva. En casa mi despertador suena cuatro veces por la mañana. La primera a las 7:30. A esa hora me levanto, voy a la cama de las niñas, las despierto y ellas salen al salón a desayunar, sin presión. Saben que tienen hasta las 8:00, hora en que vuelve a sonar el despertador, básicamente para vaguear si así quieren. Cuando suena esta segunda alarma ellas saben que deberían empezar a arreglarse. A las 8:20 suena una tercera alarma que nos avisa que en breve tenemos que marcharnos y la última es a las 8:30, hora de salir de casa.

Ellas lo tienen tan controlado que en función de estas alarmas saben si van tarde o pronto. Y yo no tengo que decir nada. El primer día se lo expliqué y les dije como funcionaba la cosa. Cuando iban sonando las alarmas les explicaba si iban bien o mal y si creía que les iba a dar tiempo. Pero no hizo falta. Ellas no querían que llegase la última sin estar preparadas así que se dieron más prisa que nunca.

Hace tiempo que no tengo que enfadarme por las mañanas. Cuando están vagueando no les digo “me voy a enfadar” sino “va a sonar la alarma y no vas a estar preparada” y con esto basta para que corran.

Es increíble como cambian las cosas con un gesto tan sencillo. Ellos sienten al momento la responsabilidad y todo fluye. Probadlo, poco perdéis y tal vez obtengáis resultados tan milagrosos como yo. ¡Funciona!

Foto: demandaj cc

22 Comentarios

  1. Voy a tener que probarlo, porque a mi enano le da pereza levantarse, ha salido a su padre, yo no remoloneaba ni de pequeña, debo tener un resorte en alguna parte de mi cuerpo que cuando suena la alarma, me levanto!..

    Yo intento despertarle un poco antes, para que se vaya despertando, pero se levanta, apaga la luz, cierra la puerta y ala.. a hacerse el dormido jaja.

    Un abrazo, y gracias por compartir este “truco”

    • La clave está en decirles que tú no vas a decirles nada, ni a gritarles, ni a marcarles más tiempos. Que cuando suenen cada una de las alarmas tiene que haber hecho equis y si suena la última y no está llegará tarde.
      Yo me estreso mucho menos y ya no es un “llegamos tarde” en abstracto, es que ellas sienten en sus carnes que efectivamente van tarde. El problema de los relojes es que yo creo que les cuesta hacerse a la idea de “cuánto” es un minuto, cinco o quince, si es mucho o poco
      🙂

      • Tiene dos opciones básicamente:
        1) Cuando a continuación de la última alarma pones otra justo un minuto más tarde. Y cuando suene esta última sales de casa. Como estén. Yo lo he hecho. Y luego se lo toman en serio. Pero no les amenaces con ello si no estás dispuesta a hacerlo. Tampoco hace falta que te enfades, es cuestión de decirles es la hora de irnos y nos vamos porque si no llegamos tarde.
        2) Si sólo son ellos los que llegan tarde tienes la opción de salir cuando terminen. Ellos ya saben que vas tarde. Pero en este caso yo tampoco correría. Vas exactamente a la misma velocidad de siempre y si llegas tarde, llegas tarde.
        Por lo general a ellos no les gusta llegar tarde a los sitios o llegar sin todas las cosas en su sitio. Suele importarles, y la cosa es que tiene que importarles A ELLOS, no a ti. Si pasan de todo, no creo que sea un método que funcione. Con mis hijas funcionaba porque para ellas llegar tarde es una agonía, no querían de ninguna manera.

  2. ¿Y de verdad funciona? Quizá el problema con Henar es que aún es muy pequeña (2 años y medio) y que la levantamos tan sólo 30 minutos antes (a veces incluso menos) de salir de casa. Es cierto que desayuna en la guarde (ese tiempo nos lo ahorramos), pero entre que se despierta, vamos al baño, la vestimos, quiere ver un rato de Peppa Pig… siempre se nos echa el tiempo encima. Y yo más o menos lo llevo, pero su padre pierde la paciencia un día sí y un día no.

    • Yo creo que pierdes poco por probar. La verdad es que lo mejor de todo es que a ellas les hace ilusión porque se sienten mayores y con la coña de que va a sonar la alarma casi se lo toman como un juego. Nunca creí en mi caso que fuese a funcionar tan bien así que… probar es fácil 😉

  3. Hola. Yo también pensaba que Maia con cuatro años aún es un poco pequeña para probar este método, pero después de lo que comentas creo que voy a intentarlo a ver qué pasa. Me ha parecido un gran consejo.

  4. Pues me apunto la idea, porque este curso la semana que llevamos de momento Laura no me está haciendo hablar pero el curso pasado día sí y día también discutiendo y de mala leche desde bien temprano, y corriendo para llegar a tiempo al cole, así que me apunto la idea de las alarmas. Besitos!!!

  5. uy, pues esto igual hay que probarlo. En mi casa no es demasiado traumático (sobre todo porque viene mi madre y nos organiza una cosa mala), pero me gustaría que hiciesen las cosas más rápido, sin tenerles que meter prisa.

  6. Yo soy de las que aún me pongo 3 despertadores para irme haciendo a la idea, la mitad de las veces Vikingo ni se entera, sigue durmiendo como un lirón. Saludos y buenos consejos!

  7. Pues me parece un truco genial para no ir peleando desde primera hora de la mañana. Ahora no tengo problemas con esto porque la bichilla es con diferencia la más madrugadora de esta casa, pero ya llegará el día en que sea la que más remolonee.

  8. Yo pasé por épocas. De pequeña-pequeña, era una remolona. De adolescente, me levantaba sola antes incluso de que sonara la alarma: una energía brutal. Y desde los 24 aproximadamente estoy hecha un cascajo.

  9. Simplemente!! Me encantas!!
    Hace unos meses me hablaron de ti y casualmente, te seguía en fAcebook . Pero no te leía!! Ahora SI. Tengo poquito tiempo pero en que saco 10 minutines me paso por aquí. Me fascina tu ligereza y cercanía al escribir y me identifico en tantas cosas que cuentas!!
    Vamos que de mayor (joven jjjjj), quiero ser como tú!!
    Buenas noches!!!!!!
    P.D. Pruebo con el despertador! !!

    • Funciona, funciona, al menos en la mayoría de los casos. Por lo que he preguntado entre amigas que lo han probado normalmente la conclusión a la que llegan es que si le importa llegar tarde funciona. Si todo se la pela… no.

  10. Yo hice eso con la hora de la comida, era increíble. Dale del cole a la 1,30, vuelve a las 3…. Pues había días que son comer la llevaba. Lo de la alarma funcionaba algunos días, le dije, “cuando suene la alarma, a lavar las manos y la cara y al cole ..este como este el plato”. Problema…. Muchos días sonaba la alarma y se ponía a llorar porque quería comer. Pero es que es lenta de solemnidad con la comida.
    Ahora, la dejo en el cole.
    Desayunando….hay de todo, ahora el que es malo…..¡¡¡Dios mío!!!

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