Hay libros que te llevan de viaje. De viaje mental. A lugares muy felices. A esos sitios donde viajas cuando necesitas rebuscar un recuerdo feliz. Una vez nos dijeron que pensáramos en el lugar en el que nos gustaría estar. A mí me dio mucha vergüenza porque yo pensé en mi cama, con unas sábanas muy blancas. Estaba ahí, calentita, tapada hasta las orejas y con un libro. No podía imaginar un lugar mejor, con mi  madre por ahí rondando. Con 10 años me dio mucha vergüenza contarlo cuando el resto relataron los sitios glamourosos donde se imaginaban. No sé si mentí como una bellaca y me inventé otro, no lo recuerdo. Sólo sé que posiblemente hoy me iría al mismo sitio y que mis hijas tardarían dos segundos en correr a ponerse a mi lado y estaría bien. 

Charlie y la fabrica de chocolate pop up

La lectura es un regalo. Estos que veis aquí en naranja son mis libros de niña y adolescente. Los guardo en mi casa actual, bien a mano y los presto a mis hijas pero con mucho recelo. Son algunas de mis posesiones más preciadas. Me hizo gracia porque una lectora hace poco los vio al vuelo en una foto en la que no eran nada protagonistas. yo posiblemente también los vería a tres leguas. Los dos de arriba, El mago de Oz y Cuando Hitler robó el conejo rosa podéis leerlos. El tercero, lamentablemente, no porque está descatalogado y es la pena más grande del mundo. Es un libro maravilloso. Si alguna vez cae en vuestras manos, compradlo y disfrutadlo como el tesoro que es.

El último es una versión maravillosa pop-up de uno de mis libros favoritos del mundo mundial: Charlie y la Fábrica de Chocolate. Es la obra de un tándem maravilloso, la imaginación de Roald Dahl y las ilustraciones de Quentin Blake. Si os gusta ese libro, simplemente este TIENE que estar en vuestra biblioteca. Aunque sólo sea por tener un billete dorado de Wonka en vuestras manos (de niña yo hubiera FLIPADO)

Charlie y la fabrica de chocolate pop up

Charlie y la fabrica de chocolate pop up

Vale, no es la historia completa. Es una adaptación. Si eres fan del autor lo que ocurre es que necesitas tener los dos. La versión larga para enamorarte de la historia y la versión pop-up para morir de amor cada vez que lo veas. Yo lo tengo como un tesoro. Sí. Yo. No mis hijas. Este libro está en mi biblioteca personal.

Charlie y la fabrica de chocolate pop up

Charlie y la fabrica de chocolate pop up

No os voy a contar más. La historia la conocéis todos (y si no ahí está el libro convencional o la película… mejor las dos, de hecho) y las imágenes hablan por sí mismas, así que por una vez en la vida no hablaré y dejaré que os enamoréis como lo he hecho yo.

Además, es que es barato. ¿Qué más se le puede pedir? Lo podéis comprar aquí.

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