La mayoría de los días desayuno en un bar que hay debajo de mi casa. Los parroquianos somos más o menos los mismos todos días. Yo llego, pido mi desayuno (ya se saben mis pequeñas manías) y me siento más o menos en la misma mesa. Muchas veces viene una señora con su nieta pequeña, una niña de un año y medio o dos, y se sientan en la mesa de al lado. Y me pongo negra porque la mayoría de las veces le pone a la criatura los Cantajuegos a toda leche. A toda, toda, toda, leche. A mí no me gustan los ruidos y me pongo enferma.

ruidos

Un día estaba tan alto que era imposible hacer nada y se me ocurrió decirle que lo bajara por favor. Y ese día lo bajó, pero no sin decirme que “a su nieta sólo le gustaba así de alto y que si lo bajaba lloraba”. What the fuck??? O sea, que si la niña lo quiere a toda leche el resto nos fastidiamos. Por supuesto las siguientes veces que me la he encontrado, muy a menudo, sigue poniéndolo al mismo volumen.

Este es sólo un ejemplo. Y no es niñofobia: me molesta lo mismo lo hagan los niños, que personas adultas que escuchan en el transporte público música a todo volumen, ejecutivos que hablan a gritos en el AVE, o quienes ponen youtube a todo trapo allá donde les pille. Sinceramente, creo que es una cuestión de civismo. Entiendo perfectamente el que va a una cafetería a hablar con el de al lado o incluso el que está de charla en el tren con su vecino de asiento. Se llama comunicación, y no tengo ningún problema con ella. Pero todas las cosas a las que me refiero pueden hacerse perfectamente sin tener que molestar al de al lado con un instrumento super novedoso que acaban de lanzar al mercado.

Se llaman CASCOS.

Hay quien no quiere ponerle cascos a los niños, y me parece bien. Existen algunos con limitador de volumen si lo que nos preocupa es su salud auditiva (y debería preocuparnos). Pero no quieres usarlos, entonces abstente de poner a toda máquina cuando estás fuera de casa música y otros ruidos fuertes.

sudio vasa bla
Mis auriculares. Los amo del amor

¿Te gusta el reggaeton, el jazz, el metal, las canciones infantiles? Perfecto. A mí la música me encanta, aunque suelo escuchar la radio con voz porque me gusta más. De hecho me regalaron hace un mes y pico unos cascos de Sudio, los Vasa Bla que son inalámbricos y cuando me los olvido sufro mucho. Pero eso. Con CASCOS. Los que queráis. Los demás no tienen porqué sufrir / disfrutar de vuestros gustos.

¿Tanto cuesta pensar un poco en las personas que nos rodean? Sobre todo cuando las cosas tienen tan fácil solución. Yo reconozco que soy un poco mía con mis cosas y no me gusta siquiera hablar con el móvil cuando no estoy en un sitio privado. Nadie se tiene que enterar de lo que hablo, tenga o no importancia. Pero vamos, que te pasa en el tren y es bien fácil: sales al descansillo y ya está. Es una sencilla cuestión de pensar en que estamos rodeados de más gente. Nada más.

Protege los oídos

Debemos cuidar nuestros oídos, igual que cuidamos otras partes de nuestro cuerpo. Yo estaba harta de pedirles a mis hijas que bajen el volumen de la televisión hasta que un día les puse este vídeo de Érase una vez la vida en el que habla de cómo funciona el oído. Aquí vieron como los sonidos fuertes pueden destrozar el oído y que sobre todo ¡es que no se recupera! Si lo perdemos ¡adiós muy buenas! En mi casa tenemos una cierta tendencia a la sordera así que no es algo con lo que podamos hacer tonterías.

Con cascos o sin ellos, el volumen siempre razonable. 

Y nosotros padres…

Aunque como digo el problema no es sólo nuestro, sí somos parte del problema. Y de la solución. Si les enseñamos a los niños que se puede hacer ruido sin tener en cuenta nada más que los deseos de los niños estamos educándolos francamente mal. Podemos tirar de tablet en ocasiones si vemos que los niños se descontrolan, pero siempre existen opciones menos ruidosas y menos molestas para los demás. Pensemos un poco en la gente de alrededor.

3 Comentarios

  1. jajajajaja ni te imaginas lo que me identifico contigo en estos momentos. Yo es que soy igual de “maniática” y de “peculiar” que tú para el tema ruidos. No puedo, y me molesta muchísimo que la gente tenga tan poco delicadeza como para ir hablando a voces, ya sea al que tiene al lado en el autobús o bien por teléfono, o vaya escuchando música como si estuviese solo en su casa, por no hablar de los que escuchan o ven vídeos en sus dispositivos móviles sin ponerse los cascos. Pero, ¿qué necesidad tenemos el resto de tener que aguantarlos? Ufff de verdad, no es que sea irracional, pero me cuesta mucho ser tolerante con este tipo de comportamientos. Lo digo en serio, no puedo evitarlo. En esas circunstancias miro mal, amago con decirles que por favor bajen el volumen o bien, me marcho.
    Sin ir más lejos, te cuento que estas últimas noches, en mi comunidad, algunos padres dejan sueltos a sus retoños, y digo sueltos porque estos niños parecen más animalitos salvajes que niños. Gritan, chillan, y sueltan cada lindeza por esas boquitas,….. que madre mía, y eso a las 10:30 de la noche, cuando mis hijos duermen con las ventanas abiertas. Lo gracioso es que casi son de la misma edad. Mientras, desde mi terraza, puedo ver como una de las madres está sentada en su sillón, viendo la tele, con la ventana cerradita, mientras su hijo pega voces en la calle. Como tengo que ser buena vecina me callo, pero que ganitas de dar lecciones de respeto. En fin, que me acabo de desahogar…..

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