Algunas veces he oído a algunas madres que llevan muchos meses o años incluso dando el pecho a sus hijos, con lactancias perfectamente felices y establecidas que de repente sienten un profundo rechazo. Por lo que cuentan es algo muy visceral y es lo que se conoce como agitación del amamantamiento. Yo no llegué a sentirlo pero me parece un tema importante.

Hoy traigo a mi amiga Pilar Martínez de Maternidad Continuum, IBCLC y formadora de asesoras de lactancia en Edulacta para que nos explique mejor en qué consiste y qué se puede hacer.

agitacion del amamantamiento

La agitación del amamantamiento.

Por Pilar Martínez. Imagina que te encanta dar el pecho a tu hijo. Son momentos únicos en los que disfrutáis de una conexión especial e irrepetible.

Las asesoras muchas veces repetimos que la lactancia no es sólo alimento y es porque es así. Los niños amamantados se sienten conectados con mamá y es mucho más sencillo que adquieran lo que se llama “apego seguro” gracias a la lactancia materna.

El pecho es consuelo, es relax, es amor.

Y para la madre es aún mejor, porque además de todas estas sensaciones placenteras, se une un sentimiento de empoderamiento muy grande. Alimentar, calmar, dormir, etc. sólo con tu pecho te hace sentir poderosa.

la agitación del amamantamiento

Pero a veces todas estas sensaciones tan positivas se transforman en un sentimiento desagradable. A veces, cuando sientes agitación del amamantamiento sólo quieres soltar a tu hijo del pecho y que se aleje de ti…y eso no mola nada.

La agitación no es algo que se pueda evitar o prevenir, viene sin avisar y generalmente pilla desprevenidas a las madres que no saben cómo gestionar esa sensación tan desagradable.

Las madres que la han sufrido la definen como una sensación visceral de rechazo cuando su hijo está mamando, algo que les sale de las tripas y que les hace repeler el contacto con el niño.

Cuando hay agitación del amamantamiento suele ocurrir esto:

  • sentimiento intenso de rechazo cuando el niño está mamando
  • suele ocurrir en niños mayores de 12 meses
  • puede empeorar por la noche (seguramente por el cansancio)
  • puede aparecer o empeorar en momentos clave del periodo (ovulación o menstruación)
  • puede aparecer o empeorar si la madre se queda embarazada y da de mamar a su hijo mayor durante el embarazo
  • puede aparecer o empeorar en lactancia en tándem (y curiosamente sólo ocurre con el hijo mayor)

¿Qué podemos hacer?

Una de las cosas que más ayuda a las madres que sufren agitación es hablar sobre ello y poder desahogarse.

Hablar con personas que entienden por lo que estás pasando y/o que han pasado por lo mismo, puede ayudar mucho a entender y superar la situación.

Es conveniente también revisar la postura de lactancia porque muchos niños cuando se hacen mayores, pueden cambiar la forma de mamar y molestar el pezón de su madre.

Como la agitación suele darse en niños, podemos hablar con ellos y explicarles lo que nos pasa, porque igualmente ellos están notando ese rechazo y puede provocar el efecto contrario: que pidan más pecho todavía por miedo a perder nuestro amor.

Analizar la situación y buscar cuándo nos pasa puede ayudar mucho también. Si por ejemplo nos pasa en las tomas nocturnas, se pueden acortar o evitar esas tomas para poder mantener la lactancia el resto del día.

En cualquier caso, igual que ocurre en muchos otros problemas de crianza, la paciencia y la empatía van a ser buenas aliadas, porque debemos saber primero que no es culpa nuestra y segundo que esto también pasará.

Foto: Amamantando vía Shutterstock

1 Comentario

  1. Yo la pasé durante los primeros meses del segundo embarazo. Es una sensación odiosa. Ver que te molesta todo lo que hace tu hija en relación a la lactancia y no poder evitarlo.Ddesear que se destete, que te deje tranquila, que no te haga más daño. Menos mal que encontré información como la de Pilar, porque si no la hubiera destetado a la fuerza y de malas maneras.

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