Hoy que estamos en plena semana de vuelta al cole abordamos la eterna discusión ¿uniforme sí o uniforme no? Estaba Aldara pululando por aquí cuando ha visto de refilón de qué iba a hablar hoy y dice “UNIFORME ¡NO!”. A ellas no les gusta nada tenerlo que llevar y sin embargo yo soy tremendamente fan de que lo lleven. Hoy os hablo de mis razones.

uniforme escolar ¿Uniforme sí o uniforme no?

Yo llevé uniforme desde Primero hasta Octavo de EGB (o lo que viene siendo desde Primero de Primaria hasta segundo de ESO). Mi uniforme consistía en una falda, polo blanco, jersey y calcetines a tono. En aquellos años el único requisito para hacer gimnasia era llevar un pantalón azul marino, lo que no tenía mucho mérito porque básicamente el 90% lo eran, y zapatillas de deporte. Ni siquiera era necesario especificar que fueran mayoritariamente blancas porque no había de colores.

Para mí era comodísimo no tener que pensar en qué me ponía por la mañana: mi madre siempre recuerda con horror cuando en preescolar no teníamos uniforme más allá de una bata con rayas rosas e íbamos a discusión diaria. Todo eso se acabó cuando entré en la primaria y no había que pensar nada. Donde yo estudiaba mucha gente tenía un nivel económico mayor que el mío así que en ese sentido el uniforme conseguía lo que pretendía: uniformar. Todas éramos iguales en el vestir así que eso que nos ahorrábamos. Sinceramente con los años creo que lo agradecí. No es que nosotros fuéramos pobres, pero mi familia era muy normal. Teníamos todo lo necesario, pero a mí no me daba para grandes lujos.

Tampoco los eché de menos: cuando éstos empezaron a hacerse más patentes por no llevar uniforme yo ya tenía una edad, la cabeza bastante bien amueblada y me vestía como me daba la gana. Recuerdo que ya no llevábamos uniforme pero todas mis compañeras iban bastante parecidas. Yo era el verso suelto que llevaba faldas y vestidos a diario y me importaba tres pepinos lo que pensara la gente. Si había algo que de verdad me apetecía y en casa no se podía comprar me lo pagaba yo con el dinero que ganaba dando clases particulares. Recuerdo un peto de NafNaf que me hacía mucha ilusión y valía una pasta que mi madre no estaba dispuesta a pagar. En ello invertí mis primeros ahorros y recuerdo lo orgullosa que me sentí de mí.

uniforme escolar

Por eso desde mi experiencia como alumna digo SÍ al uniforme. Pero ¿Y como madre? Pues como madre, también. Es curioso porque el precio, la principal pega que le ponen algunos, para mí es una gran ventaja. Me resulta mucho más barato (de lejos) que mis hijas lleven uniforme que que utilicen ropa de calle.

Imagino que, como todo, habrá colegios que se pasen ocho pueblos con el precio de los uniformes pero mi experiencia no es esa. Efectivamente, si tienes que comprarlo todo tal vez te salga por un pico … pero eso como mucho es el primer año. En nuestro caso, la ropa nos dura en perfectas condiciones mucho tiempo. En todo la vida escolar de Aldara ha utilizado tres faldas (una de las cuales es, ojo cuidado, la que utilicé yo cuando era niña y que este año va a llevar Mencía) y dos batas. Todo lo ha reutilizado su hermana. Hemos tenido que comprar polos y chaquetas, pero son blancos y azul marino respectivamente y puedes comprarlos en cualquier gran superficie por poco dinero. El chandal sí que es más específico, pero sigue teniendo un precio razonable y podemos usarlo sin problema más de un año.

Este año creo que me he gastado en lo que he tenido que reponer o sustituir por talla de las dos 80 euros. 40 euros por niña. Eso es todo lo que voy a tener que invertir en uniformes en todo un año. A mí me parece una cantidad ridícula francamente. Mucha de la ropa que dejan ellas luego siguen utilizándola otros niños así que es bastante sostenible todo.

uniforme escolar 02

Aún así, a pesar de declararme muy fan del momento uniforme sí que me gustaría apuntar algunas cosas:

  • Uniforme sí, abuso no. El uniforme tiene que ser una manera de hacer que todos sean iguales, no de convertirlo en un lujo. Uniforme sí, siempre y cuando tenga unos precios razonables y no se nos vaya la pinza con esto de la exclusividad con los escudos y demás tonterías. Tiene que servir para igualar, no discriminar
  • Flexibilidad. En muchos colegios las niñas están obligadas a llevar falda necesariamente (cuando muchas preferirían llevar pantalones). En Inglaterra este verano hubo una polémica porque los niños no podían llevar pantalones cortos en plena ola de calor. Lo suyo sería que existiera flexibilidad porque además ayudaría a abordar la cuestión de la ideología de género. Algunos colegios ingleses están empezando a imponer la neutralidad de género en los uniformes (y a mí me parece estupendo, dicho sea de paso).
  • Modernización. Aunque a mí me gustan los uniformes tal y como están (llamadme romántica o decidme que tengo síndrome de Estocolmo, posiblemente sean ciertas las dos cosas) las nuevas generaciones no se sienten especialmente conectadas con ellos. Los uniformes españoles tienen una gran influencia de los uniformes ingleses donde ni el clima ni las características climáticas son las mismas que aquí. Mis hijas se quejan de que la falda les pica y es cierto que con el cambio climático ahora muchas veces sobra el tejido de abrigo. Tal vez sería momento de buscar una ropa más cómoda, más acorde con los gustos modernos y con tejidos resistentes pero más agradecidos. Los uniformes tal y como están ahora es cierto que son indestructibles pero ¡hay muchas más opciones! Y si no, mirad aquí cómo son los uniformes en otros lugares del mundo.

Yo digo SÍ a los uniformes escolares. Pero no necesariamente a los uniformes tal y como están ahora mismo. ¿Y vosotros?

3 Comentarios

  1. Yo no lo llevé nunca, porque en los colegios públicos de mi tierra no se estilaban. En el d ei bichilla tampoco lo hay y creo que casi mejor, porque resulta que estoy criando a una fashion victim en miniatura y no quiero ni imaginar las discusiones de cada mañana por tener que llevar el uniforme feo y no su ropa de colorines preciosa. Ahora, como madre, me encantaría el uniforme, sin quebraderos de cabeza para conjuntar, sin pensar en nada hasta las vacaciones… Pero los que conozco me parecen un robo a las familias.

  2. El otro dia hablaba de este tema con unos familiares en Zaragoza. Mis sobris van a un colegio concertado normal y solo el polo les cuesta 45€. Asi que comprando un pantalon, un polo y una chaqueta la bromita sale maja y eso solo comprando uno de cada. Un autentico abuso.

  3. Uy, yo en este debate lo tengo claro: SÍ. Es que ya me gustaba cuando era niña y lo llevaba (aunque me lo tenía que callar porque me arriesgaba al ostracismo, que sufrí de todas formas). No sólo es que me encante estéticamente, es que es práctico, cómodo y uniforma. Y ya sé que hay mucha gente que piensa que uniformar es coartar la individualidad de cada uno pero yo no lo veo así. ¿A los médicos los coartan la individualidad y la expresión de su propia manera de ser? No, y llevan uniforme. Yo es que lo pasé muy mal cuando lo quitaron (pero eso ya es harina de otro costal y no quiero ni mencionar la palabra). Ahora trabajo en un colegio donde se lleva desde el primer curso hasta el último y me he hecho todavía más fan.

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