SORTEO FINALIZADO: puedes consultar los ganadores aquí
Cuando Mencía era un bebé que no paraba de llorar (aunque, bueno, realmente todavía no se ha dado la circunstancia de que esté un día completo sin llorar por algo) instituimos las “tardes de chicas” Aldara y yo. Los viernes nos íbamos las dos solas por la tarde un par de horas a hacer lo que ella quisiera y muchas veces el plan consistía en irnos a la biblioteca las dos.
Hacía mucho que no lo hacíamos: no el tener un ratito para las dos porque de momento cuando vamos al cine lo hacemos las dos solas, sino el ir a la Biblioteca. Esta vez nos llevamos a la peque porque los cuentos le gustan mucho y con dos años y medio ya tiene edad para ir.
Leer MásYa os conté que uno de nuestros juegos nocturnos es “Te quiero tanto”. Anoche estábamos jugando después de venir del cuentacuentos al que fuimos por la tarde y la conversación fue así:
Leer MásPor lo más sagrado. No pretendo ser capciosa, pero tengo una duda existencial y como sé que hay muchas maestras, profesoras, educadoras y sus homólogos masculinos igual me podéis ayudar porque tiene que ver con la educación.
Leer MásTengo una amiga que decía que su hijo le había salido muy “capillitas”, muy de las vírgenes, las saetas y todas estas cosas. Ella era del sur, obviamente. A mí me daba la risa al pensarlo porque me decía a mi misma que mis hijas pocos números tienen de salir así ya que yo el fervor religioso de la Semana Santa como que no. Y eso que me considero católica y no reniego en absoluto, pero qué queréis que os diga, a mí todo eso me resulta muy folkórico.
En Zaragoza saetas, costaleros y cosas de estas no hay. Sólo hay gente tocando el tambor, los timbales etc. Mucha gente. Quizás mi animadversión venga de que cuando yo era pequeña vivía en un piso muy alto no apto para supersticiosos (era el 13), con vistas al Pilar. Justo enfrente de nuestra casa se congregaban a ensayar día sí y día también los de una cofradía, así que cuando llegaba la Semana Santa a mí me daban ganas de hacer algo muy poco pío y relacionado con el culo de los cofrades. ¡Santo Dios, qué cansinos!
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¿Estáis preparando la comunión de alguno de vuestros hijos? En caso de que sí, seguro que estáis preparando todos y cada uno de los detalles que rodean ese día. ¿Ya tenéis los recordatorios, las invitaciones y los detalles? En caso de que no, os gustará lo que hoy os voy a enseñar. Se trata de las propuestas de Fun Choices que cumplen las tres B: buenas, bonitas y baratas. ¡Y muy animadas!
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Os he contado muchas veces que soy una pesada con las fotos. A mis pobres criaturas las tengo fritas, no las dejo vivir. Ciertamente cuando era pequeña Aldara hacía más que ahora, pero aún así, creo que mi ritmo es bastante chulo. Voy a dos álbumes al año, y eso haciendo menos fotos. Una ruina. Además, soy de las que cree que las fotos hay que imprimirlas y tenerlas en álbumes. Ver fotos en el ordenador está bien, pero lo siento, al menos para mí no es ni remotamente lo mismo que verlas en un álbum ordenadas, seleccionadas, comentadas. Así que cuando la gente de Wemories se puso en contacto conmigo me hizo mucha ilusión.