¿Conocéis las zapatillas B-Sided? Yo reconozco que hasta que recibí la newsletter de Kids Me no tenía ni idea de qué diantres eran. Será que no soy lo suficientemente “trend-setter” (o como dice una amiga mía, “tranchete”).
Para que nos entendamos, las B-Sided vienen a ser las zapatillas de esparto de toda la vida pero modernizadas para hacerlas mucho más divertidas. Se hacen en el sur de Francia y se encuentran a medio camino entre las alpargatas y las playeras. Porque sí… los cordones a simple vista parecen reales, pero están pintados.
Leer MásComo dicen en esta entrada de Babyccino Kids: no sé si es para los niños o para la madre. ¡Esto lo quiero pero para mí! Cuando estaba embarazada de Mencía me dio por pintar mandalas… infantiles para más señas. Así que estoy convencida de que la batalla campal para ver quien pinta iba a ser de órdago.
Leer MásLa tienda que hoy quiero mostraros es tremendamente cuca. Se trata de Lulú Ferris y es de una pequeña artesana catalana que ha hecho de la costura su hobby. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es lo cuidada que está su página web. A veces lo pequeños empresarios se olvidan que estas cosas son su carta de presentación y si quieres que te tomen en serio es mejor que la imagen que tú misma proyectes lo sea. Por eso me ha encantado entrar en su web y descubrir un espacio tan bien cuidado, en el que da gusto navegar.
Leer MásYo no sé como lo hacéis las madres con niños. Bueno, o las madres de niñas a las que os gusta ponerles pantalones a las niñas. Una de las razones por las que mis hijas se tiraron sin utilizar un pantalón (ni siquiera un leggin) durante meses era que los zapatos y los calcetines les duraban puestos dos segundos. Un restregón y ¡pum! zapatos fuera, dos más y ya tenían el pie al aire. Una ruina. Me tenían auténticamente frita. Los leotardos eran maravillosos para eso: al menos conseguía que llevasen los pies tapados todo el día.
De todas maneras sospecho que yo debo ser la rara porque todos los bebés que veo van en perfecto estado de revista y con los pies completamente calzados. No sé como diantres lo hacen. Ese tipo de lecciones son las que deberían dar en preparación al parto: como conseguir que tu hijo aguante con los zapatos puestos dos asaltos y como limpiar una caca asesina en circunstancias adversas (a saber, cuando no llevas ropa de recambio y en el baño de donde estás por supuesto ni cambiador ni nada que se le parezca).
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Cuando me reencarne en mi próxima vida me pido ser una Petunia Pickle Bottom girl. Me lo pido. No, no intentéis convencerme. No quiero ser presidenta del gobierno (tampoco de mi comunidad de vecinos, por favor), ni la primera papisa, ni nada por el estilo. Yo quiero ser una chica con estilo. Como ésta:
Leer MásSí, lo sé. A veces tengo que comerme mis palabras. Hace un tiempo (debe ser mucho porque no he conseguido encontrar la entrada concreta para hacer escarnio de mí misma) dije que lo de llevar a las niñas con tutús me parecía de horteras de bolera. No sé exactamente cuáles fueron las palabras, pero básicamente ese era el espíritu. Tampoco recuerdo si hice mucha sangre, aunque creo que no, porque ya sabéis que suelo ser muy moderada.
No sé si me he lavado el cerebro además del pelo yo solita, pero el caso es que, tiempo más tarde, me confieso fan de los tutús. Les he pillado el punto y la verdad es que no sólo tengo varios sino que probablemente sean las faldas que más les pongo.