viernes, septiembre 20, 2019
Bebés Bugaboo Gecko

Bugaboo Gecko

La opinión sobre el cochecito de mi hija, el bugaboo cameleon fue una de las primeras que escribí. En realidad, casi podría decirse que fue por las ganas que tenía de compartir mis experiencias con este carrito por lo que me animé a escribir en Ciao! , puesto que llevaba registrada casi dos años y hasta ese momento nunca había tenido ganas de hacer otra cosa que no fuera rellenar encuestas. Hoy me voy a centrar en su hermanito pequeño, el Bugaboo Gecko, carrito que NO TENGO. No me suele gustar hablar de cosas que ni tengo ni he probado, aunque alguna vez lo he hecho siempre diciéndolo antes y explicando los motivos para saltarme la regla general. En este caso el motivo reside en que los cochecitos son muy similares; si no sois unos expertos «bugaboogueros» muy probablemente a simple vista ni siquiera notéis las diferencias. Así que lo que pretendo es hablar de las cosas que tienen en común (que son prácticamente todas en cuanto a prestaciones), sus diferencias y el peso que tuvieron en mi decisión éstas para decantarme por uno y no por el otro.

COMPONENTES DEL BUGABOO GECKO

En el precio del carrito va incluido: estructura, capazo, silla, cestita portaobjetos, plástico para la lluvia, mosquitera, kit de mantenimiento, dvd explicativo de montaje y fundas para silla y capazo.

No va incluido, aunque se pueden comprar aparte: bolsa de transporte, bolso, capota ventilada, protector filtros U/V, patinete para niños, portavasos, sombrilla, saco para el invierno, fundas adicionales en otro color, ruedas adicionales para nieve ni adaptadores para maxi cosi

Bugaboo no tiene» grupo cero» propio porque considera que utilizar este artilugio para el paseo de los niños no es lo más apropiado para sus espaldas y debe usarse únicamente como sistema de retención infantil para el coche. Sin embargo, como muchos padres pese a todo, quieren utilizarlo, han hecho su carrito compatible con los «huevitos» de las marcas Peg-Perego y Maxicosi. Para poderlo utilizar, sólo hay que comprar los adaptadores (costaban el año pasado unos 30 euros) y ya está.

DESCRIPCIÓN DEL BUGABOO GECKO

Los bugaboo son carritos muy minimalistas y probablemente uno de los diseños más «raros» del mercado, quizás junto con el Stokke Xplory que también tiene una estética muy particular. Mientras que esta marca sueca ha optado por poner al niño inusualmente alto, Bugaboo, de origen holandés, se ha decantado precisamente por todo lo contrario. Así que es un carrito que al menos antes que se veían muchos menos llamaba la atención (ojo, eso no quiere decir que por bonito o por feo, simplemente como se salía de lo común pues resultaba bastante chocante)

Si bien su hermano mayor el bugaboo camaleón se caracteriza por su customización en cuanto a colores, el gecko, mucho menos vendido, únicamente está disponible en tres versiones: negra, rojo y verde. En el camaleón, la base puede ser de un color y las fundas de otro, de ahí la cantidad de combinaciones posibles, pero esto no ocurre en el gecko que es monocromo.

El chasis del gecko es bastante similar al del Camaleon, hecho también de aluminio. Tiene cuatro ruedas; dos son fijas y grandes y similares a las de las bicicletas en el sentido de que tienen una cámara y una llanta y las otras dos son pivotantes, de un tamaño ostensiblemente menor y con la suspensión fija. En el caso del Camaleón, la suspensión es ajustable, en éste no. Sirve para modificarla en función del peso del bebé. El manillar es tipo corrido, lo que facilita una perfecta conducción con una sola mano (y dedo añadiría incluso, que lo he probado).

Una importante diferencia con el camaleón es que éste no tiene el manillar extensible sino que es fijo. A mí me resulta muy útil que su altura sea adaptable porque a mí personalmente me gusta completamente estirado y en cambio mis padres, que son más bajitos lo prefieren más bajo. Es un manillar que se gira completamente para cambiar la dirección de la marcha del bebé, aunque personalmente no os lo recomiendo. Es infinitamente más cómodo circular con las ruedas pequeñas delante y las fijas detrás. Si lo haces al revés es incomodísimo y como la anchura entre los ejes de las ruedas también es menor te vas dando unos golpes horribles contra ellas. Si se quiere que el bebé vaya mirando a la madre es mucho mejor girar la silla. No cuesta mucho esfuerzo y te ahorras moretones.

En el manillar está también el mecanismo de frenado, muy útil y eficaz. Tiene dos posiciones: bloqueo de las ruedas traseras únicamente y bloqueo total. Cuidado al desbloquearlo. Hay que oprimir un botón y como tengas la mano delante corres el riesgo de pillártela porque salta de manera muy brusca. Es sencillo no pillártela, sólo hay que coger la postura, de todas maneras. Pero es un aviso a navegantes. Así mismo en el manillar está el mecanismo para plegar la silla. Hay unos salientes en el lateral que hay que levantar hacia arriba para desbloquear el carrito y poder plegarlo. Es imprescindible el uso de las dos manos, porque hay que levantarlo de manera simultánea.<

Al chasis se le acopla la estructura que servirá para sostener tanto el capazo como la silla, que es común. Es decir, en la transición del bebé del capazo a la silla no puede haber dudas. En el momento en que montas la silla puedes desmontarla para volver a poner el capazo, pero es algo que requiere un tiempo, no es inmediato, así que una vez puesta la funda de la silla mejor no pensar en volver al capazo salvo que sea estrictamente necesario. No es que haya que ser un experto para cambiarlas, pero como digo, lleva un rato al compartir la estructura.

Ésta se acopla al chasis por medio de un adaptador que se fija a una especie de «pinchos» que lleva éste. Es sencillo de hacer y cuando esté correctamente fijada oiréis un clack que lo corrobora. En el adaptador encontraréis dos botones blancos. Uno rectangular que es el que sirve para separar estructura de chasis y otro redondo que es el que permite ajustar la inclinación de la silla. Ésta tiene 3 inclinaciones, completamente tumbado, completamente erguido y una intermedia. Resulta realmente útil porque para las siestas del bebé se puede llevar tumbado y no cuesta nada. Yo las modifico constantemente. Cuando Aldara era pequeñita, como era una cotilla de marca mayor la tuve que sacar del capazo prematuramente. Su espalda no estaba preparada para aguantar el peso, así que durante una buena temporada la llevé completamente tumbada. Después la pasé a la media y ahora va tiesa como un ajo. Cuando quiere dormir, la tumbo y se acabó.

La estructura es una especie de rectángulo con las esquinas achatadas. En el caso del camaleón está forrado de un tejido antideslizante y en éste va el aluminio a pelo, con sólo algunas zonas críticas forradas. El capazo se fija a ella con unos velcros. No penséis que es inestable o inseguro por ello. Como se coloca en tensión, el peso queda repartido y éstos están tan tirantes que no hay riesgo de caídas o de que se suelten. Nunca tuve ningún problema ni sensación de que aquello estuviese «tente mientras cobro», de verdad de la buena. Otra diferencia con el Camaleón es que ni el capazo ni la silla tienen un asa de agarre. En el caso del capazo, la verdad es que no es básica pero para mi gusto en la silla sí. Hace de «freno» para evitar que el niño salga volando en un frenazo si no lo llevas atado, o para que se resbale para adelante… a mí me da bastante más seguridad la barra, la verdad. Y además a mi hija le encanta poner los pies en ella en esas posturas imposibles de bebé y comérsela, así que menudo entretenimiento le quitaría. Bromas aparte, para mí es un elemento de seguridad imprescindible y una de las razones por las que me decanté por el camaleón y no el gecko.

A la estructura también se fija la capota, que es lo que servirá para colocar el plástico de la lluvia. Apenas la he usado (particularmente me disgusta que las madres lleven a los niños en el carrito como si fuera un invernadero, que son niños, no plantas, y está bien que les dé el aire y tal. Su nombre lo indica, plástico para la lluvia, no dice «cosa para poner a todas horas y llevar a los niños en un microclima particular») porque aquí casi no llueve.

El capazo resulta largo aunque un pelín más estrecho que otros de otras marcas. Echo quizás de menos que fuese regulable en altura porque el niño está muy abajo, con mucha pared al lado y no ve nada. Jané sí que lo incorpora por ejemplo. En general el comentario es que el niño va muy abajo, pero en la práctica con el ángulo de visión que se tiene al conducirlo no te da esa sensación. Es más, ya he comentado que a mí me sorprendía ver a otros carritos bugaboo y desde fuera lo bajos que se veían, cuando a mí (que tenía el mismo) jamás me lo había parecido.

La silla es bastante cómoda por lo que he podido comprobar en mi hija. Es muy rígida, algo importante para sus delicadas espaldas, pero no tiene pinta de ser dura. No tiene mucha profundidad de asiento, pero no debe importarle y no se la ve incómoda para nada. Es más, tenemos una sillita de segunda edad también (me la regalaron, yo no la hubiese comprado todavía porque me apaño fenomenal con ésta) y ella parece ir bastante más incómoda y ¿desparramada?. El bugaboo la sujeta perfectamente y la recoge, dando sensación de mayor seguridad y confort. Por otro lado, incorpora un cinturón de seguridad de cinco puntos de anclaje para evitar caídas.

La cestita portaobjetos es bastante amplia, aunque he de decir que de difícil acceso (o para ser más correctos, dificilísimo) con el capazo puesto. La cosa mejora bastante con la silla puesta, especialmente con la niña mirando hacia adelante. No suelo llevarla sin embargo; si tienes que estar montando y desmontando la silla para meterla en el coche acabas hasta las mismas narices de estar ajustando los velcros. No es que cueste una eternidad, pero da una pereza terrible. Y como para llegar hasta el punto en que la niña va hacia adelante hemos pasado por muchos meses en otras en las que llegar a la cesta era poco menos que imposible me acostumbré a no usarla.

El plegado del Bugaboo es tipo libro, o sea que por compacto que sea siempre quedará más alto que el de tipo paraguas. El chasis tiene la posibilidad de quitar las ruedas con facilidad si es necesario para reducirlo bastante en altura. Pero no hay tu tía con la silla, que hay que quitarla sí o sí. Es decir, que no se pliega de una pieza.

Yo lo monto y lo desmonto muchas veces al cabo del día. A mí me cuesta plegarlo tres milisegundos y me cabe sin problemas en el maletero. Ahora tengo un xantia, pero antes tenía un Ibiza y lo único que tenía que hacer era quitar una de las ruedas grandes para que entrara sin demasiados problemas. Su plegado para un uso en ciudad, diario, de compras y poco más, es bueno, aunque para un viaje largo ya sabéis, lo ideal sería que el carrito se teletransportara porque a más sitio tienes, más pingos llevas. Cualquiera es grande.

Yo no tengo queja en cuanto al plegado, la verdad. Mentiría si dijera lo contrario. Lo hago rápido, me apaño bien y es suficiente para mí.

DIFERENCIAS GECKO  – CAMALEON

Diferencia de precio: 161 euros

Sí, lo sé. Es un carrito caro de narices. El camaleón lo es, pero el gecko, a pesar de que es sensiblemente más barato, sigue siendo un cochecito de gama alta. No os asustéis, por la mitad podéis conseguir un carrito de otras marcas.

Aunque a lo largo de todo el texto ya he ido nombrando algunas de las diferencias existentes entre uno y otro, resumiré las mismas y añadiré otras. Cosas que no tiene el Gecko y el Camaleon sí:

– Manillar extensible
– Material antideslizante en cuadro.
– Suspensión ajustable
– Posibilidad de combinar colores
– Barra de sujeción del bebé (asa para levantarlo, vamos)
– Diferencia de un kilo de peso entre ambos (más el Camaleon)
– Diferencia de largura de la estructura (el Gecko es 6 centímetros más corto que el Camaleón)
– Diferencia en la capacidad de almacenamiento de la cestilla portaobjetos (18 litros frente a 24 litros, Gecko y Camaleón respectivamente).

Los puntos críticos para mí son la barra y el manillar extensible. La cestilla portaobjetos es tan incómoda que me da igual que quepa más o menos, la suspensión, para el uso que le doy yo no es imprescindible y la diferencia de tamaño y peso me daban un poco igual. Concretamente la largura para unas cosas viene bien que sea más corto (a la hora de plegarlo) y para otras que sea más largo (el niño va más cómodo). ¿Valen 161 euros? No sabría responderos a esta pregunta. Cuando me la hice en su momento no lo tenía claro porque sólo son dos cosas, pero precisamente mi indecisión me hizo decantarme por el más caro. Total, me iba a dejar una pasta en el carro sí o sí, así que por unos euros más no quería quedarme con el «ay y si fuera importante». No me arrepiento porque el momento del pago queda ya lejísimos y al final ya ni te acuerdas (he tenido que mirar el precio porque no lo recordaba) y realmente las dos cosas esas sí que las uso mucho. ¿Me hubiese apañado igual sin ellas? Pues no lo sé, la verdad. El caso es que como las tengo, pues estoy todo el día manillar para arriba y para abajo y la niña usa muchísimo la barra y yo estoy más segura.

Gecko o Camaleón, cualquiera de los dos es un buen carro, por encima de la media. Yo las cosas que valoro más positivamente del mío son: a) posibilidad de llevar a la niña en sentido de la marcha o el contrario con facilidad b) posibilidad de tumbado completo c) facilidad de conducción d) estupenda suspensión (no por que sea ajustable o no, en sí la suspensión es magnífica y a la hora de subir o bajar bordillos es una gozada) e) que no sea excesivamente grande ni ancho f) que no pesa mucho. Ambos las incorporan, así que elijáis uno u otro estoy segura de que quedaréis contentas. Yo al menos lo estoy. A pesar de que casi me caigo de culo cuando oí el precio (dije, por un poco más y me compro un coche para mí, ya puestos… ) los he amortizado con creces.

Como nota curiosa, diré que hemos estado de vacaciones hace poco en Madrid y como llevábamos el maletero según nuestra costumbre a reventar, cogimos la silla de segunda edad, que se supone que son más manejables y cómodas por sus reducidas dimensiones. Yo he manejado algún otro carro y conocía in situ las diferencias de llevar otros y el bugaboo, pero no era el caso de mi marido, cuya única experiencia se circunscribía al que llevábamos nosotros. Su comentario fue «hay que ver, no me había dado cuenta de lo estupendo que era nuestro buga hasta que he probado otro. Cuántas cosas daba por supuestas y resulta que la mayoría de los carritos no las tienen. Con lo bien que se conduce el nuestro…»

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Walewskahttp://www.mamisybebes.com
Madre de dos niñas. Gafapastas. Cuqui de barrio. Me gusta tomarme la vida con humor. Cuando tengo un rato libre me abro un blog. Escribí Relaxing Mum of café con leche. Me gusta andar descalza, creo que los postres sin chocolate no son postres y soy compulsiva en todo lo que hago.

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