Cuando estaba embarazada de la nena, mi primera opción era el pecho, sin dudarlo, con convencimiento. Sin embargo, no quise comprarme este aparato hasta tener claro que iba a poder darle el pecho, porque oye, 60 euros, que es más o menos lo que cuesta es una pasta y es para pensárselo. De todas maneras, ya antes me informé en foros de embarazo cuál era el extractor más recomendable y como todas las opiniones apuntaban a éste, tenía claro que de comprarme uno sería el de Avent. Con el tiempo me he ido haciendo fanática de la marca, pero eso ha sido a posteriori. Compré el extractor de leche manual de Avent y hoy os hablo de él.

extractor de leche manual Avent / sacaleches manual de Avent

El sacaleches manual de Avent

Viene en una caja de la que se desprende una solapa y puedes ver el contenido. Incluye el extractor, 5 contenedores de 125 ml con sus tapas, 2 adaptadores y 2 tetinas de silicona.A su vez, el extractor se compone de las siguientes piezas:

  • Cuerpo del extractor en plástico rígido transparente. Uno de sus extremos tiene forma de copa para acoplarlo al pecho y el otro incorpora una rosca para poder anclar los biberones o bien los tarritos del vía.
  • Almohadilla de silicona que se coloca en la copa. Es extraíble y lavable aparte.
  • Válvula en el interior (hay un repuesto). Es lo que hace el vacío. Por experiencia, sin ella no funciona.
  • Mecanismo de silicona al que se engancha el mango, de plástico rígido opaco blanco.
  • Tapa para sujetar el mecanismo, de plástico rígido transparente.
  • Tapas para cerrar la copa y la rosca.Ya que esterilizas, por lo menos que permanezca así el mayor tiempo posible.

A la hora de lavarlo y esterilizarlo hay que desmontar todas estas piezas. Parece complicado; yo al principio os prometo que tenía auténtico terror a desmontarlo y luego no saber hacer el puzzle… pero luego le pillas el tranquillo y cuesta exáctamente 15 segundos. Lo más complicado es la válvula, que en las instrucciones no queda muy claro como se pone. Una vez que te aclaras, te preguntas como no has sabido hacerlo antes. Conste que yo, como había perdido las instrucciones, tuve que entrar en la página web de avent y recuperarlas. Gracias a Dios las tienen ahí colgadas. ¡Por si os pasa!

Antes de utilizarlo cada vez es conveniente lavarlo y esterilizarlo. Yo lo hacía previamente y tenía el sacaleches en la nevera directamente porque ahí aguanta 24 horas. Era muy curioso ver el chisme entre los zumos y las cocacolas jajajajaja.

Extractor de leche
Extrayendo leche (foto vía Shutterstock)

Extrayendo leche materna con un extractor

Extraer la leche es un proceso que requiere una predisposición y un ambiente relajado y propicio, sobre todo al principio. Es normal que al principio no se saque mucho, pero no hay que agobiarse. La boquita de los bebés es el mecanismo más eficiente que hay, y ellos sacan en torno a un 70% más de lo que conseguiréis con el extractor. Es fácil decirlo, pero no tanto hacerlo. Yo me sentaba entre toma y toma, porque yo no tenía mucha leche y mi hija era una marmota, a sacarme algo para estimular la producción y acababa de los nervios y con dolor en la mano de darle al manubrio. Todo para cuatro gotas. Desesperante. Dicen que con el tiempo mejora y yo tengo fe en que realmente es así. Pero yo estuve semanas intentándolo todo y a mí no se me reguló la producción por más que probé. Por eso, cuando llegué a mi límite personal me pasé a la lactancia mixta… pero esa es otra historia que no viene al caso.

El extractor es «relativamente» silencioso. Digo relativamente porque claro, en comparación con los eléctricos, lo es, pero así en general produce un «ñiquiñiqui» un poco enervante. El aparato lo que hace es producir el vacío y claro, eso hace ruido, por mínimo que sea. A mí me ponía de los nervios. Pero no el de éste, el de todos. Si lo preguntáis, no duele, al menos no el pecho. Es una sensación rara, pero doler no duele. A mí lo que me hacía daño era la mano! Por eso de tener que comprar otro, quizás me hubiese decidido ahora por uno eléctrico porque yo acababa agotada. Se supone que se puede usar con una mano, pero yo lo hacía mejor con una para el aparato y otra para sujetarme el pecho. Desventajas de ser «teutona»… A mí, personalmente una de las cosas que más me gustan es que no hay que andar trasegando la leche de un lado a otro. El mismo recipiente donde va cayendo la leche que extraes sirve de cuerpo de biberón enroscándole una rosca con una tetina. Si la quieres para su conservación, el mismo tarrito incorpora una tapa para poderla guardar. Son los tarros que yo ahora mismo uso para guardar los purés de la niña; cierran estupendamente.

Me gusta mucho la funcionalidad de Avent, lo bien pensada que está su gama de productos para que todos sean complementarios y puedan interactuar. Esto es algo que otras marcas no incorporan y que a mí me hacen decidirme sin dudarlo por Avent. Los materiales son estupendos y muy muy resistentes. Los biberones que traía el extractor son los que utilizo a día de hoy para darle el agua a mi pequeña y están como el primer día. El extractor está a su vez, nuevo. Sólo se nota un poco el uso en la silicona de la copa, que sí que se ve un poco más opaca, pero ajusta igual de bien y hace su trabajo en condiciones. Así que es una cuestión más estética que otra cosa. No me aventuro a explicaros nada de la conservación de la leche porque apenas tuve que usarlo (ya os digo que mi producción era muy limitada), y seguro que incurriría en errores. Sin embargo, sé que en el mismo aparato aparecían instrucciones al respecto: Seguidlas porque en su momento contrasté que eran adecuadas.

Dudas sobre los extractores

Me han preguntado que en realidad para qué sirve el aparato este y como me parece que su duda puede ser la de otros muchos incorporo lo que le he contestado. ¿Para qué sirve el sacaleches?

Yo las utilidades que le veo son dos. Al principio cuando estás estableciendo la lactancia materna, tu cuerpo no está regulado. No tiene ni idea de qué cantidad de leche tiene que producir para saciar a tu pequeño angelito, así que difícilmente de primeras se produce exactamente lo que se necesita. Unas veces es más y otras menos. El cuerpo es muy sabio y con los días va «leyendo» los estímulos que le llegan de fuera y va adecuando la leche a la demanda de ella que hay. Así que cuanto más te pones al bebé al pecho, más produces, y hay un punto en el que tu producción es exáctamente la que el niño necesita. Hay veces que interesa hacerle creer al cuerpo que hay demanda, aunque no la haya realmente. Si tienes poca, hay que engañarle para que la aumente, y también hay veces que te toca vaciarte porque estás con mucha tensión mamaria y a tu bebé no le da la gana de comer, o simplemente está durmiendo y no quieres/puedes despertarle. Para estos casos es muy útil el sacaleches puesto que no requieres de niño que extraiga tu leche. Así tu cuerpo no percibe que te has saltado una toma y no reducirás producción.

Por otro lado, también es útil para cuando la mamá no puede estar a la hora del «papeo» del bebé, bien porque trabaja, o bien porque lleva un montón de horas en danza y necesita dormir (ya sabemos los ritmos de los niños…). El extractor ayuda a poder dejar un biberón de leche materna preparado para cuando tenga hambre y no tener que recurrir a la lactancia artificial. Hay madres que también lo usan para irse haciendo con un «arsenal» de leche para cuando han de incorporarse al trabajo y así prolongar la lactancia materna en exclusiva más tiempo. Aunque sigan dándole el pecho a determinadas horas y se sigan sacando, esa reserva «extra» puede serles muy útil. Yo no soy experta en lactancia materna. La teoría me la conozco muy bien, pero a mí en la práctica no me funcionó y tuve que compaginarla con la leche de bote. Pero es bueno conocer los mecanismos del cuerpo y las cosas que pueden ayudarte. Si luego fracasa, desde luego, no será por falta de información.

Más información:

2 Comentarios

Dejar respuesta

Por favor, deja tu comentario
Por favor, escribe tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.