Otro tema que me llevó días de investigación durante mi embarazo fueron las hamaquitas o gandulitas. Finalmente, después de mucho leer y preguntarme decidí por la Hamaca BabyBjörn 1-2-3, un producto con mucha historia, como vereis a continuación.

La historia de la hamaca BabyBjörn 1-2-3

Su historia es muy interesante. Fue el primer producto que comercializó la marca y su origen está en un viaje a los Estados Unidos del fundador de la empresa, que era charcutero en su juventud y hacía de canguro en ocasiones para los hijos de su hermano. En Estados Unidos vió una hamaca, le gustó la idea y se llevó una para el más pequeño de sus sobrinos. Cuando volvió a Suecia, el éxito de la hamaca fue rotundo y a partir de ahí surgió la idea de fabricar este producto desconocido hasta entonces en Europa. Esto sucedía en 1961 y en 1964 la hamaca ya era todo un éxito en su país. A Europa llegaría más tarde y en los años 80 también pasaría a Estados Unidos, de donde llegó la idea veinte años antes.

En 1996, cuentan en la web, la hamaca es retirada del catálogo BabyBjörn, pero en 2001 se relanza con un nuevo diseño más actualizado. Actualmente es una de las hamacas más vendidas y conocidas en todo el mundo.

Finalmente, a mi casa llega en el verano de 2006, concretamente a finales de julio, tras comprarla en la tienda donde reservé gran parte de lo necesario para la llegada de Adrián, que nació en septiembre de ese año. Así que ya lleva un año con nosotros, aunque esto ya no forma parte de su historia!

Así es la hamaca BabyBjörn 1-2-3

La hamaca viene dentro de una caja de cartón azul, de unos 40 por 90 cm, abierta en un recuadro por la parte delantera para ver el contenido. Tiene varias fotografías de la hamaca utilizada por bebés y niños de diferentes edades y se indica en kg y libras el peso mínimo y máximo (de 3,5 a 13 kg). En los laterales se nos muestran imágenes de tres posiciones de reclinado. En la parte posterior se explica en varios idiomas su uso, indicando que se balancea con el movimiento del bebé, que tiene superficie antideslizante y salvasuelos, que es fácil de transportar y plegar y que la tela se puede desenfundar y lavar.

También nos avisan de que existe una barra de juegos, con marcado CE, que se vende por separado. Yo no la tengo, así que del juguetito no digo nada, salvo que por la imagen se aprecia que es muy sencillo, tres muñegotes separados por cuatro bolitas, todo ello en colores básicos, sujeto a la hamaca mediante unas barras fijadas a los laterales, quedando a la altura de las manos del bebé.

Ahora pasamos a la hamaca. Es un diseño simple pero muy bien pensado. Tiene una base formada por una pieza de madera con tres piezas de goma-espuma en la base para proteger el suelo y que no se deslice. De esta pieza salen dos barras (más bien una doblada) con forma de triángulo, más ancha conforme se aleja de la pieza de madera. En los extremos de la parte más ancha tiene unas protecciones de plástico con la parte inferior de goma-espuma, también para proteger los suelos y no deslizarse.

La hamaca en sí está formada sólo por esta base y las dos piezas de la parte del asiento. La varilla metálica que en forma de arco crea la estructura y la tela ligeramente acolchada que se cubre la varilla y forma el asiento. La varilla apoya en la pieza de madera de la base y sujeta en la parte de abajo la pieza con las tres posiciones de reclinado.

La pieza de tela tiene un acolchado muy fino en la parte del asiento, dos enganches en los laterales y una especie de pieza de sujección central que se fija a los enganches laterales. Por su forma triangular en mi casa lo hemos llamado siempre «el tanga». La tela es reversible, por un lado es lisa y por el otro tiene las letras de la marca impresas en diagonal.

Como veis, un diseño de lo más sencillo. Pero muy práctico. La varilla metálica que forma el asiento se mueve si aplicas un poco de presión, con lo que el movimiento de un niño de corta edad y poco peso ya es suficiente para que haya un pequeño balanceo.

Además, la sencillez con la que se reclina hace que, presionando en el extremo de las barras de la base con un pie y tirando del asiento con la mano, se pueda regular sin necesidad de coger la hamaca ni de agacharnos.

La funda, al ser reversible, permite su uso por el otro lado en caso de que uno se nos manche. Ya cuando esté guarrilla por los dos lados será el momento de meterla en la lavadora. Se lava, como digo, en la lavadora, no es necesario planchar, sólo soltamos dos gomitas que la sujetan a las varillas, estiramos para dejar al aire las mismas y a la lavadora.

El «tanga» o pieza de sujección tiene enganche por los dos lados de la funda, y los enganches laterales se giran un poco y sirven para «entangar» al niño por los dos lados.

Debido a que la pieza de madera de la base sobresale hacia adelante unos centímetros, es muy difícil (no voy a decir imposible porque estos enanos nos soprenden a cada minuto) que el niño vuelque la hamaca, como sí pasa con algunas otras. Tengo otro modelo de hamaca de la marca Nurse en casa de la abuela y Adrián ya ha conseguido volcarla en dos ocasiones. Esto hace que la hamaca de la abuela no me guste nada, además de porque tiene una funda bastante complicada de quitar y lavar, tiene menos posiciones, no se balancea, etc. etc.

La funda de tela que yo tengo es de color azul marino, pero podemos encontrarla en rojo, negro y denim o vaquero. Estos colores son los de este año 2007, en 2006 recuerdo que también la había en color arena y creo que no estaba el denim.

A mí me gusta y la recomiendo por…

Me gusta porque no pesa nada, no sé cuanto con exactitud… dos kilos? no sé, pero se lleva perfectamente con una mano. Se pliega en un momento y cabe en cualquier sitio porque no ocupa más que unos pocos centímetros y se puede colocar en cualquier sitio.

Se desenfunda y lava de maravilla, como ya he dicho, así que no me da miedo que se ensucie. La tela es resistente porque ya lleva varios lavados y sigue como nueva.

El niño está seguro porque no consigue volcarla como otras (la de Nurse) y queda bien sujeto con el «tanga». Además se entretiene con el balanceo que genera su propio movimiento.

Este balanceo, cuando son demasiado pequeños para conseguirlo ellos mismos, se lo aplicaba yo con el pie, apoyándolo en la parte de abajo de la varilla. Aprietas un poco y se balancea durante un rato. Así, con el balanceo, y en la posición más reclinada, se ha echado varias siestas Adrián de más pequeño. No muchas, porque donde mejor duermen es en la cuna, pero sí alguna, porque quedan bastante tumbados y cómodos y el movimiento suave les ayuda a conciliar el sueño.

A mi me ha servido también de trona. Tengo trona de viaje pero en muchas ocasiones me ha servido mucho más la hamaca porque me siento en el suelo de la habitación del hotel por ejemplo, y le doy de comer perfectamente, ahorrándome un trasto (la trona de viaje, que por ejemplo para el restaurante sí que es práctica).

En la hamaca pueden pasar muchos ratos cuando aún son muy peques, hasta los seis meses más o menos, para gatear, sentarse solos sin peligro a caerse de espaldas, etc. Así he tenido yo a Adrián conmigo por toda la casa, sentado en su hamaquita y tan entretenido viendo cómo hago las camas, la comida, cómo plancho, etc. Como los dos pesaban poquito me los llevaba de un lado a otro de la casa conmigo.

Y digo llevaba porque ahora ya no usa tanto la hamaca, gatea, se sienta solo sin peligro y me sigue sin ayuda por la casa. Aún así, de vez en cuando lo siento en la hamaca y se entretiene un rato con un juguete mientras descansa y recupera fuerzas para trastear al cabo de un rato otra vez.

En la web dicen que los niños más mayores, hasta los dos años más o menos, pueden más adelante sentarse solos y usarla hasta el peso recomendado, veremos si Adrián decide usarla cuando tenga más autonomía o prefiere una silla como la de los mayores. Yo la tendré por casa un tiempo más para comprobarlo.

Sobre el precio, se da la mano con otras como las de Chicco, Bebé Confort, ya que ronda los 70-75 euros dependiendo de tiendas. Las de Jané son algo más baratas y las de Concord más caras. En relación a los accesorios de la hamaca quizás pueda parecer más cara comparándola con las de Chicco, ya que ésta trae muchos más juguetitos, e incluso algunas música y luces… pero tengo comprobado que mi hijo pertenece a esa clase de niños a los que les gusta más una pinza de la ropa que un muñeco de su enorme colección. Hay niños que están encantados con los juguetes y les sacan mucho partido. El mío no, le gustan los botes de crema, las pinzas de la ropa, las cucharas y cucharones, el móvil y los mandos de la tele, etc. así que yo paso de las hamacas con juguetitos y me quedo con la BabyBjörn.

Más información.

 

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