Le tenía yo ganas a este termómetro Chicco Sensor No Touch… Había leído mucho sobre él y con bastante atención porque era un producto bastante interesante, pero su alto precio  era un importante freno. Es decir, que gastarme «por probar» semejante pastón, me parecía bastante sangrante, y más cuando había leído muchísimas opiniones negativas respecto a la precisión de este aparato. Era demasiado riesgo.

Pero este sábado una de mis amigas estaba de niñera de sus sobrinas de 1 año y fuimos a hacerle un poco de compañía. Y voilá, como si fuera una webcam, tenía este termómetro encima de la televisión. ¡Perfecto! La ocasión ideal para probarlo sin dejarme un pastón.

Chicco Sensor notouch

Mi amiga no le había prestado mucha atención al chisme, pero yo me lancé como una loca a cogerlo. El caso es que acabamos las cuatro que estábamos haciendo de conejillos de indias del termómetro de marras. Perdí la cuenta de la cantidad de mediciones que hicimos porque, a falta de juegos más sofisticados, aquello nos valía. Sí, infantiles que somos algunas, qué puedo decir…Y digo mediciones porque lo probamos en cuatro personas distintas, de manera alternativa e individual y en todo el rato no dio una sola medición igual. La cosa estaría bien si las mediciones oscilaran menos de medio grado arriba o abajo, siendo esto ya muchísimo, pero para que os hagáis a la idea, a mí me dio entre 35.4 y 37 grados. En dos palabras A-LUCINANTE. Podría deberse a la forma de tomar las temperaturas, pero no sólo me pasó a mí, a mis amigas les dio mediciones igual de peregrinas.

Pero empecemos por el principio.

Existen actualmente tres tipos de termómetros en el mercado: LOS DE MERCURIO, LOS DIGITALES y LOS DE INFRARROJOS. Hasta hace bien poco, los más habituales eran los de mercurio. A mí nunca me han gustado demasiado. Por una parte, porque soy bastante lerdi para leerlos y me cuesta horrores dar con la faceta del termómetro en que se ve la temperatura. Al final lo consigo, pero nunca es a la primera. Por otra, porque para que marquen la temperatura te tienes que pasar tus buenos cinco minutos sujetando el termómetro con la axila y a mí tiende a perdérseme. No sé cómo lo hago, siempre tengo la sensación de que no está suficientemente en contacto con la piel y que me marca de menos. Y los cinco minutos apretando el brazo se me hacen eternos.

De todas maneras, estos termómetros tienen los días contados. En julio se aprobó una directiva que prohibía su fabricación de ahí a año y medio. Así que a partir de enero de 2009, estos termómetros pasarán a mejor vida, a todo lo más tardar. Los únicos indultados, según la noticia de El País son los de más de 50 años por considerarlos bienes culturales. La razón de esta prohibición es que el mercurio es tóxico y tiene efectos nocivos sobre la salud y el medioambiente. Para que haya problemas tienen que entrar en contacto con la piel, algo que en principio no ocurre… salvo que se rompan. Así que a mí, personalmente, con directiva o sin ella, no se me ocurriría utilizar uno en el culete de mi hija, por si las moscas.

Los segundos más frecuentes son los digitales, que cada vez más proliferan en las casas. Al eliminar el mercurio, no tienen problemas de roturas y tal. Son bastante rápidos (entre 5 segundos y 1 minuto para hacer la medición, aunque lo más normal son unos 10-20 segundos) así que nos evitamos estar sufriendo con el termómetro en ristre. Los hay de todas marcas y colores. Más simples y con más chorradas.

Por último, los de más reciente aparición son los que toman la temperatura por infrarrojos. Es en este tipo donde se enclava el Sensor No touch de Chicco. El termómetro envía infrarrojos a la sien del enfermo y después calcula la temperatura. En principio pueden usarlo tanto adultos como niños, pero está más pensado para estos últimos.Las ventajas de este tipo de medición son para mí, si funcionara, que no tienes que molestar al bebé que está tranquilamente durmiendo para tomarle la temperatura. Así puedes ver la evolución de su fiebre después de un antipirético, por ejemplo, sin tener que despertarle si duerme. Que seguro que le ha costado conciliar el sueño al pobre… Las otras formas de tomar la temperatura, es decir, oral, axilar o rectal son una gaita para ellos. En la boca es complicado, porque no hacen fuerza para sostener el termómetro y lo escupen. La axila es una opción, si el bebé es calmado. Como sea como la mía, olvidaros. No hay forma humana de que se quede con el termómetro en el brazo el tiempo suficiente para que dé una medición en condiciones. Así que la única opción que me queda en mi caso es la vía rectal, que no es demasiado agradable para ellos. Primero, porque supone medio desvestirles, o desvestirles enteros, con las pocas ganas que tienen de que les zarandeen, quitarles el pañal y hala, banderilla en el culo. La cara que ponen es de DÉJAME EN PAZ DE UNA VEZ ¿NO VES QUE ESTOY MALITA?. Un rollo.

Así que la idea del termómetro No touch de Chicco me parece buena. Se supone que simplemente poniendo el termómetro a una distancia máxima de 2.5 cm ya es capaz de analizar la temperatura del bebé. No es necesario ni tocarlo, con lo que la molestia es inexistente. Ni se entera. Pero claro, eso si funcionara. Como digo, a mí la fiabilidad me pareció más que cuestionable. Cuando le tomo la temperatura en el culete ya sé que tengo que quitarle aproximadamente medio grado porque esa es la diferencia entre la axilar y la rectal. Me hago más o menos a la idea. Pero con los bailes de temperaturas que el chisme este nos dio, es materialmente imposible saber si tiene fiebre o está sano como una manzana. Es que no estamos hablando de medio grado arriba o abajo, y siempre en el mismo sentido. Estamos hablando de mediciones totalmente aleatorias.Por lo demás, el funcionamiento del aparato es más bien sencillo. Viene montado sobre una carcasa de plástico transparente que hace tanto de funda para protegerlo del polvo y los golpes como de peana puesto que tiene una base que hace que se mantenga en posición vertical. Es bastante estable y se mantiene en pie con bastante estabilidad.

Llama la atención el SENSOR, que está en la parte superior y que es lo que le da pinta de webcam. A continuación está la PANTALLA en la que se marca la temperatura. Tiene únicamente dos botones, la MEMORIA, que almacena las últimas 8 mediciones según su web y el botón de ENCENDIDO. Sólo sirve para encenderlo, se apaga sólo al cabo de un minuto de inactividad. Para funcionar, lo único que hay que hacer es darle al botón de encendido y comienza una cuenta atrás del 10 al 0 con la que pita. Cuando termina, hace un pitido distinto y lo puedes mirar, a ver qué ha sido, si suerte o verdad. A veces da un error 4, que no tengo ni idea de qué puede ser pero que era bastante molesto. Supongo que tendrá que ver con que no ha podido medirlo bien, pero coñe, estábamos haciéndolo exactamente igual que un minuto antes. Si se quiere hacer otra medición, se le da al encendido y vuelve a empezar la cuenta atrás.

Viene con una pila de botón, de las grandes, que se supone que tiene una vida útil de unos 5 años. Por cierto, no está protegida con tornillos sino que se abre sin más. No le encuentro demasiado sentido a esto. Para empezar porque si tiene una vida útil tan larga, lo normal es que lo abras pocas veces en tu vida. Así que no resulta tan latoso buscar los destornilladores, si es una vez cada cinco años. Así tiene un extra de seguridad. Si lo cogen los niños, y lo abren, no pueden sacar la pila y tragársela. Que parece de ciencia ficción, pero con los niños mejor no fiarse, que al final se las pintan solos para ponernos en apuros por no estar al loro.

No tiene mucho más misterio. Lo importante es que falla más que una escopeta de feria. Y los experimentos, con gaseosa. Y para jugar, al parque.
el rostro.

Más información.

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