lunes, diciembre 9, 2019
Bebés Probamos el orinal de Saro

Probamos el orinal de Saro

¿Qué operación triunfo? ¡Operación culete al descubierto! El momento de quitar el pañal a un niño siempre es importante en una familia porque es algo que apetece, que da pereza a un tiempo y que supone un antes y un después. ¡Mi pequeña ya no es tan pequeña! Aldara tiene 21 meses y estamos “en ello”. Mi idea era esperar un poco más, pero su amiga íntima de la guardería es un pelín más mayor que ella y habían decidido sus padres comenzar ya… Mi nena es culo veo culo quiero (nunca ha sido una frase tan apropiada) y cada vez que ponían a su amiga en el orinal ella también quería. Así que pensamos que podríamos aprovechar las sinergias y hacerlo a la vez.

Yo en estas cosas creo que no hay que presionar a los críos. Si no hubiese visto a mi hija motivada lo hubiésemos pospuesto sin más. No me lo planteo como algo que tiene que ser traumático, así que le digo constantemente que si quiere llevar el pañal me lo diga y ya está. La mayoría de las ocasiones no opone ningún tipo de resistencia a sentarse en el orinal, sino que lo ve como un juego y se alegra muchísimo cuando obtiene resultados; pero de igual modo si no quiere, pues no quiere. De todos modos tampoco quiero hacer una opinión sobre cómo quitarle el pañal a un niño porque yo llevo apenas dos días en la operación culo al aire, y de momento es un poco pronto. Nos van bien las cosas y estoy contenta (y lo que es más, ella está muy feliz), pero vamos, que tenemos un largo trecho por delante.

orinal saro 1

LOS ORINALES

Nosotros hace ya bastantes días que tenemos orinales en casa, desde mucho antes de ponernos en serio a abandonar el pañal. Creo que el primero debió entrar en mi casa en navidades más o menos, cuando Aldara tenía únicamente 15 meses y el plantearnos el quitar el pañal estaba bastante lejos.

Ella no tiene un orinal… tiene nada más y nada menos que cuatro. Uno en cada casa de las abuelas y dos en mi casa, uno muy sencillo que compramos en un todo a cien y uno que nos regalaron hace relativamente poco mucho más sofisticado. De primeras, yo no lo hubiese comprado porque con el que tenía me apañaba, pero la verdad es que ha acabado no siendo mala idea porque se siente mucho más por la labor en el nuevo.

Existen muchos tipos de orinales… desde el más sencillo, que es de plástico y tiene la forma tradicional de cualquier orinal antiguo, pasando por otros en forma de váter en miniatura hasta los más sofisticados… que casi te dan los buenos días por la mañana. A mí estos últimos siempre me han parecido un poco demasiado, por lo prohibitivo de su precio y porque en el fondo no les encuentro unas ventajas que justifiquen su coste. Mi duda estaba más en si comprar el más sencillo del mercado o uno un poco más elaborado.

De primeras me hice con el más sencillo, el que tenemos en mi casa, aunque casi a la par nos regalaron uno en forma de váter (que es el de la opinión) que es el que tenemos en casa de mis padres. Así que desde el principio los hemos podido simultanear, uno en una casa y otro en la otra y observar las diferencias entre ambos.

Diferencias

Una de las cosas que he notado es que el más básico es más fácilmente asociado con su función. Aldara no juega con el orinal rosa (el simple), sino que únicamente lo utiliza para lo que es. En cambio con el otro es otra historia. Al tener muchos más pitos se dispersa con más facilidad. Le gusta subir y bajar la tapa, moverlo de un lado para otro, encaramarse a él… vamos, que para una vez que hacía pis o al menos intentarlo, tres lo utilizaba para jugar. No se da el caso de usarlo como juguetero, pero conozco a otros niños que sí. El otro parece que a priori parece que sólo incita a una cosa: a ir “al grano”.

Sin embargo sí que había notado que en casa de mi madre donde estaba el otro le salía más veces intentarlo. Es decir, que el rosa sólo lo usa para lo que es, pero lo usa menos veces, aún teniendo en cuenta la cantidad de veces que se dispersa en el otro y lo utiliza para menesteres alternativos. Creo que la razón es que le resulta más incómodo.

Estos orinales de toda la vida tienen forma ergonómica, con una especie de saliente en la parte delantera que se coloca entre las piernas. Teóricamente no tendría porqué resultarle incómodo, pero lo cierto es que sí. Algunos de los niños que conozco los utilizan y les van divinamente, aunque no es nuestro caso. Tampoco es que me duela el corazón por el gasto… creo que me costó la friolera de 3 euros. Creo que el aquel reside en que mi hija es una niña bastante inquieta a la que le cuesta permanecer mucho tiempo sentada en el mismo sitio. No sólo en el orinal, sino en general. La forma no le resulta cómoda pero creo que para ella es todavía peor que cuando se levanta luego no atina a colocarse del todo bien. A veces se coloca de lado y al ser ergonómico, claro, sentada de cualquier manera, pues no hay manera de estar bien así.

En cambio con el de forma de váter, al ser la superficie donde se apoya el trasero lisa y sin ningún tipo de forma admite posturas más alternativas como las que adopta ella. Es por esto que yo la veo mucho más inclinada a sentarse en este que en el otro, al que creo que hasta le ha cogido un poco de manía.

El orinal

Nosotros lo compramos en Hipercor… elegimos entre los que había puesto que nos habían dado una tarjeta regalo y teníamos que comprar por fuerza ahí. Es de gama media … ni tan tirado como los que se pueden encontrar en los todo a cien, ni tremendamente caro y prohibitivo. Si no recuerdo mal fueron unos 18 euros, un precio razonable. Ni caro ni barato.

A simple vista llama mucho la atención la decoración, que es al mismo tiempo llamativa y (creo) bastante adulta. No tiene ningún dibujito infantil, ni está en los típicos rosas o azules. Por el contrario, utiliza colores fuertes, rojo, azul, verde y amarillo. A mí se me antoja muy Mondrian. Creo que a ella le gusta, no obstante.

Es como un váter de los mayores, pero en miniatura. También está hecho de plástico resistente. Que sea así es importante, porque estas cosas suelen estar bastante baqueteadas, llevadas y traídas. Aguanta bien, por tanto, los golpes. Lo único que veo un poco más endeble es la tapa, que sí que parece de menor consistencia.

Una de las cosas que echo de menos es que no tenga algún tipo de material antideslizante en la base. Sobre el terrazo se oye rechinar y se mueve con demasiada facilidad. Hay veces que la niña va a sentarse y se le va para atrás. Además, es que es una cosa que tendría fácil solución, realmente y no creo que encareciera demasiado.

Lo que es el orinal en sí no es muy complicado. A diferencia del otro, está un poquito más elevado, que creo que resulta más cómodo porque es más cercano a la altura de una silla de las que utilizan los niños. Así, las piernas pueden estar casi en ángulo recto en vez de prácticamente extendidas o con una angulación más abrupta como los que están a ras de suelo. La superficie sobre la que se apoya el culete es lisa, plana. Lo único que lo rompe es el reborde que se eleva y que fuerza a colocar el trasero en su sitio así como el pequeño que hay en la parte delantera. Como veréis en la foto, aunque se siente ligeramente escorada no le resulta tan incómodo como el otro, donde sólo hay una manera de sentarse.

La parte que recoge el pipi es extraíble. Se saca con facilidad para poder limpiarlo convenientemente. Una vez que se coloca en su sitio no se mueve, pero a veces al ponerlo se cuela para abajo. Nada importante, pero alguna vez pasa. Tiene fácil solución y sólo es cuestión de tener un poco de tino.

La tapa, como he dicho, es un poco endeble. Esto nota sobre todo cuando se echa para atrás para reclinarse, apoyando todo el peso sobre ella. A veces se tumba demasiado y tengo la sensación de que puede ser el punto más débil de todo el orinal.

El conjunto, en principio, se supone que incorpora un mecanismo que hace que cuando hace pipi suene algo. Digo en principio, porque no sé si el nuestro estaba fastidiado o qué, pero jamás conseguimos que funcionara. Así que prescindimos de él y nunca lo hemos utilizado. Me parece un poco tonto… es mucho más efectivo aplaudirla a rabiar cuando consigue resultados, que le hace mucha más ilusión.

Recomendación

De todos los orinales que tengo, éste es el que más ajustado me parece en cuestión de relación calidad-precio. No es excesivamente caro, es un producto que aunque tiene cosas mejorables es muy solvente y a mi hija le resulta llamativo. Le incita a hacer lo que tiene que hacer. Antes jugaba más y conforme va pasando el tiempo cada vez se centra más. Es una simple cuestión de madurez.

Si lo veis, es una buena compra. Pero vamos, que yo no me mataría mucho la cabeza porque al fin y al cabo estas cosas son bastante parecidas casi todas. No me gastaría un pastón porque va en contra de mi religión, pero entre los productos similares lo mismo da uno que otro.

Más información:

Walewskahttp://www.mamisybebes.com
Madre de dos niñas. Gafapastas. Cuqui de barrio. Me gusta tomarme la vida con humor. Cuando tengo un rato libre me abro un blog. Escribí Relaxing Mum of café con leche. Me gusta andar descalza, creo que los postres sin chocolate no son postres y soy compulsiva en todo lo que hago.

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