lunes, diciembre 16, 2019
Bebés Mutsy Spider, nuestro segundo carrito

Mutsy Spider, nuestro segundo carrito

Mi hija hacía dos años y me preguntaba qué narices se le puede comprar a una niña que lo tiene todo. Por nuestra parte tenía claro que no le iba a regalar nada especial… le compramos lo que necesita cuando lo necesita y a veces de más. Me parece bastante absurdo regalarle algo a una niña que todavía no se entera, sinceramente. Ya tendremos tiempo más adelante. Pero no estábamos sólo nosotros sino que toda nuestra familia nos iba a preguntar qué queríamos. Juguetes ni de coña, ropa nos sale por las orejas, libros tiene mil ¿Y qué le compramos?

Así que se me ocurrió que con el dinero que nos fuera a dar todo el mundo lo más práctico era comprarle una silla nueva de paseo. Actualmente tenemos dos: una es la silla «titular», nuestro bugaboo que tan estupendísimo resultado nos está dando. Es la silla que utilizamos habitualmente porque en ella va la niña comodísima y fenomenal. La otra es una silla tremendamente barata que nos regalaron para sustituir en ocasiones muy concretas al bugaboo.

El problema es que esta segunda silla sólo nos sirve para cosas muy puntuales. Pretender utilizarla para algo más que como silla de sustitución está del todo descartado y pensando en un eventual segundo bebé en que tendríamos que utilizarla durante un tiempo más a menudo porque el bugaboo se tendría que reconvertir en cuco la cosa quedaba descartada.

Si sumamos todo eso (pasta disponible sin un uso definido + futura necesidad) y mi pasión por los carritos, me decidí a comprarle otra silla.

Mis necesidades

Mi decisión de compra fue complicada, como podéis imaginar. A estas alturas de la película una ya tiene muy claras sus prioridades en cuanto a sillitas y más o menos tenía claro qué es lo que es imprescindible para mí, deseable y lo que no quiero bajo ningún concepto. Si existiera una silla perfecta no me hubiese tenido que romper tanto los cascos, pero hasta ahora no he encontrado ningún carrito que tenga todo lo que cualquier madre busca en una silla de paseo.

Así que primero establecí cuáles eran mis PRIORIDADES.

En primer lugar, el MANILLAR CORRIDO. Este punto era básico para mí. Estoy tan acostumbrada al manejo del bugaboo con una mano que las sillitas con dos empuñaduras me resultan incomodísimas. El motivo es que no permiten su conducción con una sola mano sino que estás hipotecada a utilizar ambas. Para quien se ha hecho a esto desde el principio probablemente no será tanto problema, pero tanto mi madre como yo (que somos quienes básicamente la llevamos en sillita) nos hemos acostumbrado al manillar de una pieza y vamos fatal con cualquier silla que no lo tenga, como es el caso de la barata que teníamos.

También quería que SU CONDUCCIÓN FUERA MUY SUAVE. Uno de los puntos fuertes del bugaboo es lo fantásticamente bien que se lleva. Sin apenas esfuerzos puedes llevarlo donde quieras de manera que el paseo es una cosa muy liviana. No me importa tanto que la silla sea más o menos pesada siempre y cuando se lleve bien. Hay sillas muy livianas, pero que la sensación en el manejo es de que pesan un quintal. En cambio hay otras más pesadas que se deslizan sin problemas. Yo prefiero que tengan más peso, pero que vayan suaves al empujarlas.

Era importante para mí que se plegara bastante. No era estrictamente necesario que fuera tipo paraguas, pero SU PLEGADO tenía que ser compacto y fácil. Bastantes cosas llevamos ya en el maletero como para que la silla te hipoteque gran parte del espacio. Esto es importante para mí porque no tengo un maletero gigantesco y sobre todo, porque la pliego y despliego bastantes veces a lo largo del día.

Preferiblemente, el RESPALDO tenía que reclinarse. No me gustan las sillas cuyo respaldo permanece fijo pues cuando los niños son pequeños a menudo se echan ahí alguna siesta que otra. Aldara ahora ya no se duerme, pero a saber qué uso le daremos a futuros.

También a poder ser, la CESTA portaobjetos tenía que ser grande y hermosa puesto que suelo ir bastante cargada y viene bien tener espacio para llevar las cosas.

¿Cuál comprar?

Como ya he dicho, una silla que lo tenga todo es imposible de encontrar, al menos para mis parámetros. No he visto una sola que tenga TODO lo que yo espero de ella. Así que había que elegir.

La primera opción de la mayoría de la gente que busca una sillita de segunda edad (es decir, las que sólo tienen silla de paseo, sin cuco etc y que están pensadas para cuando los niños son mayorcitos y no recién nacidos) es la MacLaren. Es una silla robusta, que se maneja bien, con una cesta bastante amplia y que reclina. Pero para mí estaba completamente descartada. ¿La razón? Tiene dos empuñaduras en lugar de un único manillar corrido. Por otro lado he oído comentarios de que tiende a volcarse con demasiada facilidad en cuanto le pones alguna bolsa en las empuñaduras. Sí, es algo que NUNCA se debe hacer según los fabricantes pero en algún lado tienes que llevar las bolsas. Una cosa es la teoría y otra la realidad. Y yo estoy segura de que la cargaría hasta las trancas, conociéndome.

Nunca se me ocurriría decir que es una mala silla. Al contrario, la gente está contentísima con ella y prueba de su buen resultado es que las calles están llenas de MacLarens. Simplemente, es que creo que no es una silla para mí.

La segunda era la QUINNY ZAPP. A mi modo de ver tiene dos puntos fuertes: uno, que plegada no abulta absolutamente nada y se queda reducida a la mínima expresión y dos, un diseño muy innovador. A mí los diseños no me matan, si os soy sincera. Jamás me compraría una silla por lo bonita o fea que me pareciera porque si no, nunca me hubiese comprado el bugaboo, que me parecía en su momento feo de narices. Ahora me he acostumbrado, pero nunca me ha vuelto loca la pinta que tiene. Pero al césar lo que es del césar. Y la Zapp es una silla que destaca por lo diferente.

A mí me echaba para atrás el hecho del manillar con dos empuñaduras, aunque tiene una banda que las une y que podría utilizarse para llevar la silla con una mano. Pero sobre todo, en este caso, el hecho de que no reclina y que carece por completo de cesta. No es que tenga una cesta pequeña, es que no tiene, y otra vez sigue sin estar recomendado colgar nada de las empuñaduras. Volvemos a las mismas.

También miré la BRITAX VERVE, que se ven pocas por España todavía, pero me dio la sensación de que tenía demasiadas cosas en común con la Zapp y que eran precisamente las que no me gustaban a mí. Y la TAKE OFF, de Asalvo, cuyo punto fuerte es lo diminuta que queda plegada. Pero no leí más que críticas negativas a esta silla y el hecho de no ver más que una en mi ciudad me echó para atrás.

Así que ¿cuál comprarme?

La Mutsy Spider

Al final di con esta que, si bien no era perfecta (por lo que luego enumeraré) más o menos tenía lo que yo le pedía a una silla. Me costó decidirme, no os engañaré.

La Mutsy Spider es una silla que apenas veréis por España. Mutsy es una marca con una distribución bastante pobre por estos lares y que además tiene el inmenso freno del precio. Es ¡carísima!. La sillita de marras que yo me compré cuesta en España la friolera de 310 euros, una barbaridad para lo que es. Ya os adelanto que me parece UN TIMO a ese precio. Si tuviera que evaluarla con ese precio, estoy segura de que mi valoración sería bastante más baja. En cambio, las cosas son bastante diferentes cuando te cuesta 158 euros, como ha sido mi caso. Por ese precio compite de igual a igual con las otras sillas de segunda edad y entonces sí que puedes comparar. Pero no merece la pena por su precio español. Ni de coña.

Quiero que lo tengáis en cuenta porque mi evaluación va a tener siempre presente la relación calidad precio a la que yo la compré. Y no es lo mismo.

Así como en una silla de precio normal, el hecho de no verla por mi ciudad me hace «sospechar» que no haya dado muy buen resultado, en el caso de la Mutsy Spider tenía que olvidarme. Si no se ven es porque es prohibitiva. Punto. No hay más razón que esa. De modo que tuve que leerme las críticas que le hacían en internet, casi todas del extranjero para saber qué resultado daba. En general, había de todo. Las había que le encontraban muchas pegas, otras que iban más a diseccionarla. Me tranquilizó el hecho de que mi asesora de puericultura, Kriscross de Todomamis.com dijera que la recomendaba, porque hasta el momento no me ha fallado nunca y su criterio lo he hecho mío. Sin ese último empujón, no sé yo si la hubiera comprado.

Me gustaba el hecho de que Mutsy fuera una marca holandesa. Es en este país donde está la vanguardia en diseño de carritos para bebés.

COSAS QUE ME DECIDIERON A LA COMPRA

  • Su precio competitivo con el resto de marcas (si no, JAMÁS la hubiera comprado)
  • Su manillar corrido
  • Que el asiento reclina
  • Su plegado bastante compacto
  • Su comodidad a la hora de llevarla.

COSAS QUE ME HICIERON DUDAR

  • La cestilla portaobjetos. Tiene, pero es diminuta
  • La anchura del eje trasero.

COSAS QUE PARA OTROS TAL VEZ SEAN IMPORTANTES

  • Diseño muy novedoso
  • Apenas se ven por las calles y resulta llamativa. Apunto esto último porque a mí me da un poco igual, pero sé que hay bastante gente para quien esto último es importante.

Llevando la Mutsy Spider

Viene embalada en una caja de reducidas dimensiones y una de las mejores cosas que tiene es que sólo hay que insertarle las ruedas (que vienen sueltas para ocupar menos espacio) y ya está. No requiere ningún montaje extra. Aún me acuerdo de los sudores fríos montando el bugaboo la primera vez. En este caso fueron apenas dos minutos y estaba lista para usarse.

Es interesante leerse las instrucciones (que son bastante minimalistas, todo hay que decirlo) para saber cómo DESPLEGARLA y PLEGARLA. Una de las cosas que más me gustan de la Mutsy es lo fácil que se hacen estas operaciones. Pero ¡ojo! No es nada intuitivo. Si sabes cómo se realiza la maniobra está «chupado» pero tienes que saberlo. Jamás lo hubiese averiguado sin las instrucciones.

¿Y CÓMO SE HACE? En el lado izquierdo del asiento hay una palanca que deberéis estirar. Una vez hecho esto, el asiento se desbloquea y se puede levantar. Justo debajo de él hay un agarradero, una especie de asa. Deberéis estirar hasta tener la silla en vilo y se plegará sola. Si véis que esto no ocurre, con que la sacudáis un par de veces se pone en marcha el mecanismo de doblado. Y ya está. Para desplegarla es más fácil aún.

Creo que se puede hacer con una mano, pero vamos, que mejor si utilizáis las dos hasta que tengáis práctica suficiente.

Está genial lo rapidísimo que se monta y se desmonta. Acostumbrada al bugaboo, al que le tenía cogido el tino perfectamente, esto está tirado. En 10 segundos si llega tengo doblada la silla y además lo hace de una sola pieza. Resulta curioso que en vez de doblarse hacia delante, lo hace hacia detrás, es decir, que el respaldo hace un giro casi completo para posicionarse doblado. Para los que estéis preocupados por la espalda de vuestros chiquitines, descuidad: queda completamente rígido una vez montado.

El plegado es bastante compacto. Y digo «bastante» y no «muy» a propósito. No queda reducido a la mínima expresión como es el caso de la Zapp, que se queda en nada. Es un plegado tipo libro y siempre abultan más que los de paraguas. En todo caso, para mí resulta más cómodo, pero es mi caso particular. No me apasionan los plegados tipo paraguas porque aunque son muy estrechos, también son muy largos y generalmente se cierran bastante mal con la capota puesta. Son reducidos, sí, pero a mí no me terminan de convencer. Este plegado es objetivamente más grande y negarlo sería autoengañarme. Pero me resulta más útil porque no es excesivo y lo puedo llevar con mucha comodidad en el asiento de al lado del conductor en mi automóvil, bien en el asiento propiamente dicho, o incluso en el espacio que queda hasta el salpicadero.

Se puede plegar con la capota puesta y se pueden quitar las ruedas con facilidad para que ocupe un poco menos. Pero vamos, que no merece la pena quitar nada.

EL CHASIS no es especialmente liviano (tampoco pesa como un muerto). Son 9 kilos, que es más de lo que suelen pesar las sillas de segunda edad. De todas maneras, salvo para la maniobra de plegado, lo mismo da que pese lo que pese. Sinceramente no creo que sea un inconveniente su peso. Y lo digo en serio. El carrito circula con tal suavidad, que lo mismo te da porque en movimiento no notas en absoluto el peso.

Y es que el carrito es FANTÁSTICO EN LA CONDUCCIÓN. Para mí es su principal punto fuerte, lo que hace que compense cualquier cosa. No tiene la conducción de una silla de segunda edad, sino que a mí me recuerda horrores al Bugaboo. Y eso es un gran piropo. Sinceramente, apenas noto diferencia, incluso me atrevería a decir que se lleva hasta mejor. Y mi hija pesa la colega catorce kilos. Estoy moviendo 23 kilos con un dedo y sin acusarlos en absoluto. Una auténtica maravilla. Cualquier cosa que diga de cómo se conduce es poca.

Ni siquiera se nota el hecho de que tenga tres patas (que no ruedas, porque en la pata delantera tiene dos ruedas). A mí no me gustan mucho los coches de tres ruedas, sinceramente. Los veo mucho más inestables, más incómodos de conducir y que por lo general pliegan peor. Pero no es el caso del Spider. El que la pata delantera tenga dos ruedas (que se pueden poner fijas o móviles con un simple clic) hace que la maniobrabilidad no se vea afectada. El plegado al ser especial tampoco acusa este hecho y se queda la silla bastante compacta. Y la estabilidad es estupenda.

Esto último es así por el hecho de que la anchura del eje trasero es bastante grande. Para la estabilidad es maravilloso… el carrito no se cae así lo intentes. Ya puedes hacer toda la fuerza que quieras hacia atrás que tiende a irse hacia adelante como un tentetieso. No vuelca de ninguna de las maneras, y bien que lo he intentado a propósito.

PEEEEEEEERO esa anchura, que es fantástica para la estabilidad es una AUTÉNTICA GAITA GALLEGA para circular. Al principio te cuesta bastante a hacerte a la anchura extra y te vas chocando con todo. Luego la cosa mejora, pero una cosa no quita la otra… deberían rediseñarlo porque es un incordio. En la mayoría de las puertas de entrada no es problema. Pasa justa, pero pasa. Pero en cuanto te vas a puertas interiores la cosa se pone más complicada porque le sobran un par de centímetros para entrar con normalidad. Para mi gusto y el de mi madre, es lo peor que tiene con diferencia. En nuestro entorno habitual no es un problema muy grave (nos apañamos), pero tenedlo en cuenta antes de decidiros porque puede que en el vuestro sí.

No sé quién fue el diseñador porque simplemente robándole un par de centímetros la cosa mejoraría mucho. Con estas cosas hay que tener bastante cuidado.

El MANILLAR es corrido, como a mí me gusta. Además, la esponja que lo rodea no es porosa. Esto le da igual a todo el mundo, salvo a mí. En la mayoría de las empuñaduras utilizan un mismo tipo de material antideslizante que me da una dentera horrible. Soy una persona muy alérgica y con la piel muy sensible y tanto en el bugaboo como en la otra silla tuve que ponerle una funda de tela porque me ponía mala sólo de tocarlo. Con éste no me pasa ¡yupi!.

Es extensible, otra cosa que a mí me gusta bastante porque a mí me gusta llevarlo muy alto. Queda fijado con unas pinzas que al parecer en algunos casos (por lo que he leído) no oprimen lo suficiente. No es el caso de mi Mutsy, que aguanta sin problemas y no se baja en ningún caso.

El ASIENTO es reclinable, como he dicho. Está hecho de un material tipo loneta y acolchado para que resulte cómodo. El mecanismo de reclinado es original puesto que se ajusta en la parte de atrás mediante unas cintas corredizas. Es decir, que tiene tantas posiciones como se quiera, todo es cuestión de colocarlo.

Mi sensación es de que el asiento no está nunca completamente recto sino que tiene una ligera inclinación. No parece resultarle incómodo a mi hija, pero sí que creía importante comentarlo. En cuanto al reclinado es casi total, pero no llega a los 180 grados. Casi, casi, pero lo mismo, no baja del todo.

En todo caso el asiento parece bastante cómodo para los niños. Es bastante más ancho de lo normal, con lo que se convierte en una excelente opción para los niños más grandes de la cuenta y también está situada la capota altísima. Mi hija mide ahora mismo 92 centímetros y está todavía bastante lejos de tocar. La capota es bastante sencilla, pero tapa bastante. Se monta con facilidad, no hace falta grandes literaturas para averiguar cómo montarla.

El asiento NO TIENE BARRA ni posibilidad de ponerla. Para mí eso es del todo irrelevante porque la sillita cutre que teníamos tampoco tenía así que no lo echo de menos. Sí que por supuesto cuenta con sus arneses, que sujetan y hacen que el bebé no se pueda caer.

Para algunos es un inconveniente el REPOSAPIÉS, que es enano. Ahí discrepo. Es de metal, con lo que resulta muy resistente para que la niña suba a la silla sola. Mi hija jamás lo ha utilizado para tener los pies en él y en todo caso sí que le cabrían. Yo personalmente no creo que sea un inconveniente, pero también creo que es mejor citarlo para que nadie se lleve a engaño.

La CESTA es bastante deficiente. Caben algunas bolsas pero muy testimoniales. Encima es de forma triangular por lo que se limita más aún su capacidad. Entre nosotros, yo estoy pensando en ponerle algunos ganchos en el reposacabezas (va con un hierro en forma de u por la parte de atrás) para poder colgar algunas bolsas. Algo inventaré. Mejor esa cesta que nada, pero vamos, que es para liliputienses.

El FRENO se acciona con el pie y bloquea todas las ruedas. Es bastante eficiente, sin duda.

Accesorios

En principio el uso básico de la Mutsy Spider es de silla de segunda edad urbana. Pero también puede emplearse como primera silla puesto que comprando unos adaptadores se puede colocar el Safe and Go, el grupo O de Mutsy. Bueno es saberlo.

La silla te la venden sin plástico de lluvia, aunque puedes comprarlo. Yo pasé porque aunque en la web donde la compré costaba apenas 9 euros, sinceramente, estuve pensando en las veces que había puesto el plástico de lluvia al bugaboo y llegué a la conclusión de que era una idiotez comprarlo. Para que os hagáis a la idea, me cuesta poner bien el plástico del bugaboo, a lo sumo lo habré usado tres veces. Así que pasando.

También se puede comprar un saquito para que el bebé vaya calentito en la silla. Cuesta unos 40 euros, no es de los más caros ni de lejos.

¿Mutsy sí o Mutsy no?

He tratado de ser objetiva con mi silla porque creo que si bien tiene cosas magníficas, en otras todavía falla. ¿Es una buena silla? Mi respuesta es que, por 158 euros, sí. Por 310 sin duda yo no me la compraría, ni de coña. Por 310, el doble de lo que cuestan la mayoría de las sillas de segunda edad, lo que se espera es una silla perfecta. Y ésta no lo es. A mismo precio, tiene los mismos errores que la mayoría (que si no es una cosa, es lo otro), pero no es superior para justificar el desorbitado precio.

A mí por lo que me costó me gusta. Y estoy satisfecha con mi compra. Me la volvería a comprar, al menos hasta que encuentre una opción que me satisfaga por completo.

Destacaría dentro de los puntos fuertes SU MANIOBRABILIDAD. Para mí es lo más definitivo de todo. Se conduce que es una auténtica maravilla. Va prácticamente sola y la muevo sin ningún esfuerzo. El plegado a mí también me convence, aunque no sea perfecto, pero para mí es suficiente. También me encanta lo estable que es y lo robusta que se ve.

Como puntos débiles para mí tiene dos cosas. La pequeñísima cesta portaobjetos a todas luces es escasa y sobre todo la incomodidad de la anchura entre ejes traseros.

Pese a todo, por lo que me costó, me la volvería a comprar. Estoy satisfecha y a mí me sirve. Y es super llamativa… ya son varios los que me han preguntado por ella.

*** Actualmente la Mutsy Spider ya no se comercializa, estando descatalogada.

Más información:

Walewskahttp://www.mamisybebes.com
Madre de dos niñas. Gafapastas. Cuqui de barrio. Me gusta tomarme la vida con humor. Cuando tengo un rato libre me abro un blog. Escribí Relaxing Mum of café con leche. Me gusta andar descalza, creo que los postres sin chocolate no son postres y soy compulsiva en todo lo que hago.

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