Bugaboo Cameleon plus      

Estoy convencida de que elegir el carrito para nuestros hijos es una de las decisiones en el campo de la puericultura más difíciles y que más quebraderos de cabeza nos dan a los padres. Además, esta decisión se tiene que tomar cuando aún muchas veces ni nos imaginamos a nosotros como padres ni por supuesto tenemos excesivamente claro qué es lo que buscamos. Si también tenemos en cuenta la cantidad de opciones que existen en el mercado, que hacen que nos mareemos incluso, la cosa se complica mucho.

Yo no creo que exista un carrito perfecto en todos los sentidos, que sirva para absolutamente todo el mundo. Más bien lo que tenemos que hacer es evaluar cuáles son nuestras necesidades y empezar por ahí. Me gustaría, simplemente, daros una pequeña guía de cosas en las que pensar para que no fuera una decisión tomada a la ligera. Siempre digo que así como probablemente no revista mayor importancia que compremos la cuna así o asá, hay que pensar qué carrito es el que más nos interesa porque lo vamos a utilizar mucho y una decisión poco adecuada puede hacernos arrepentir muy mucho del dinero gastado. Que no es poco, por otro lado.

eligiendo carrito
Foto: eligiendo carrito vía Shutterstock

Nuestro presupuesto

En línea con lo que acabo de decir, es interesante saber cuánto dinero nos queremos gastar. Yo directamente desaconsejaría los carritos de gama baja porque me parece que tienen más pegas que ventajas y, salvo que vuestro uso vaya a ser muy limitado (por ejemplo, si tenéis intención de utilizar un fular o una mochila ergonómica y portearles mayoritariamente), es algo de lo que casi con toda seguridad os acabaréis arrepintiendo. Pero entre gastaros mucho y muchísimo existen muchas opciones.

Hay carritos de bebé de gama media que dan un resultado estupendo y que si vuestro presupuesto es ajustado pueden ser suficientes para vuestras necesidades. Básicamente, las diferencias existentes entre un carrito de gama media y uno de gama alta residen en la estética (que para algunos es una cuestión realmente importante) y sobre todo en la comodidad, tanto de conducción como para los niños. Así que si no disponéis de mucho dinero, o simplemente, no queréis invertirlo en esto, olvidaos directamente de los carritos de gama alta y no los miréis porque tal vez os acabéis embarcando en un gasto que no deseabais. Ceñíos a vuestras posibilidades y dentro de ellas, elegid el que más se ajuste a lo que queréis.

También existe la posibilidad de comprar el carrito de segunda mano. Hace poco escribí sobre lugares donde se pueden comprar estos aditamentos usados, así que tal vez no tengáis que renunciar a la compra del carrito de vuestros sueños; quizás sólo la renuncia sea a comprarlo nuevo. Puede merecer la pena, y podéis encontrar un chollo apenas usado por la mitad de lo que os costaría en una tienda. No lo descartéis si no queréis gastaros mucho dinero.

pies de bebe
Foto: Pies de bebé vía Shutterstock

Nosotros y nuestras circunstancias

Es importante pensar en nuestros hándicaps, aquello que nos supone una limitación importante y que ha de ser tenido en cuenta en primer lugar.

¿Vamos a utilizar el carrito en ciudad o lo vamos a llevar a múltiples superficies?

No es lo mismo un carrito cuyo uso vaya a ser fundamentalmente urbano que si somos unos culos inquietos y nos vamos a mover por distintos terrenos. En el caso de que seamos urbanitas, tal vez un coche de tres ruedas sea algo innecesario e incómodo para circular por aceras estrechas mientras que si vamos a ir al campo, un coche cuyas ruedas sean excesivamente pequeñas nos asegura que nos vamos a comer todos los baches y que seguro que acabaremos desgastándolo prematuramente.

¿Vivimos en un piso sin ascensor?

En este caso, que sea un carrito ligero y que pese poco se convierte en una prioridad para nosotros puesto que quizás nos acordemos de todos nuestros muertos cuando tengamos que subirlo a pulso tres pisos. También nos vendría bien un carro que plegara mucho y a ser posible con la silla puesta (no hay muchos, pero los hay).

¿Tenemos espacio suficiente en el coche y un ascensor suficientemente grande?

Este suele ser el principal caballo de batalla cuando tenemos el primer niño. Con el segundo, directamente, somos muchos los que teníamos un coche minipún los que directamente nos tenemos que comprar un utilitario más grande porque si no, por más que juegues al tetris no se cabe. Hay que ser consciente de lo que tenemos.

En muchas tiendas os permiten llevaros un carrito para hacer probatinas en vuestro coche y ver si cabe: hacedlo. Merece la pena. Pensad que no sólo tiene que caber el carrito, es que si tenéis intenciones de viajar lo más probable es que lo hagáis como si os trasladaseis de ciudad. Y sí, el carro cabe ¿pero y lo demás? En el caso de padres que viajan a menudo el plegado del coche es fundamental. Y en el caso de los que no, pensad que tendréis que hacer la compra y que cuanto más sitio tengáis mejor, así que un plegado reducido ayuda. Por defecto un plegado tipo libro siempre es más abultoso que el de un tipo paraguas, pero también es cierto que muchas sillas tipo paraguas no tienen el manillar corrido, así que tendréis que pensarlo muy bien. ¿Qué os compensa más?

¿Vais a plegar y desplegar mucho el carrito?

Yo por ejemplo meto y saco el carrito del coche varias veces a lo largo del día. Es por esto que para mí en concreto era necesario que el carrito se plegara con facilidad porque es una maniobra que realizo muchas veces. Si es algo que vais a hacer con poca frecuencia da un poco igual que sea complicado de plegar o que haya que quitar o no la sillita del chasis.

¿Somos unos locos por las compras?

Si la respuesta es que sí, olvidaos de aquellos carritos con una cesta minúscula en la que no cabe nada. En general, los carritos con cuatro ruedas ofrecen cestas más desahogadas en las que podemos meter casi de todo, mientras que los de tres andan más justos de espacio. También puede veniros bien un enganche cuelgabolsas, que es una tontería que por menos de 10 euros os puede solucionar la papeleta.

¿No entráis en casa?

Si, como es mi caso, estáis de pingo todo el día, cuestiones como la conducción se vuelven básicas. Al final que un carro sea más o menos pesado se vuelven baladís si cuesta horrores moverlo. Que pese poco no quiere decir necesariamente que se conduzca bien. Para llevar bien un carro además de su peso, influyen el tamaño de las ruedas, la suspensión, y, lo que es fundamental para mí, que tenga el manillar corrido. Con un niño solo esto es un poco más accesorio puesto que todos los esfuerzos van dirigidos a él, pero cuando se tienen dos, el que tenga dos asas puede ser terrible porque requieres las dos manos para conducirlo. Si no pensáis tener más que un hijo, o si compráis un carro sin esperar que sobreviva al segundo hijo, da igual, pero si esperáis que sea una decisión que dure muchos años, tenedlo en cuenta.

El carro tiene que ser cómodo para el que lo lleva, pero también para quien es transportado. En esto influye la anchura de la silla porque hay carros más y menos cómodos para sus ocupantes. Y por supuesto el reclinado; como no sabéis si vuestro hijo va a ser de los que gusten de echarse siestas en el carro o no, ante la duda mirad bien las posibilidades de reclinado. Cuanto más se tumbe, mejor.

Por otro lado, últimamente se ha generalizado mucho la costumbre de llevar a los niños en grupos cero. Esto ha de hacerse con muchos reparos a mi juicio. Sí, evidentemente es mucho más cómodo utilizar la misma silla para el coche y para el carrito; es un gasto menos. Y tiene la ventaja añadida de que si está dormido lo podéis pasar sin despertarle. Pero tiene un gran inconveniente. Cuando son muy bebés las espaldas las tienen a medio hacer y la posición ergonómica para ellos es completamente estirados. Ir semirrecostados que es como van en la mayoría de los grupos cero es contraproducente para ellos. Obviamente no es lo mismo utilizarlo de manera puntual con este fin que someter a los niños a la tortura de ir incómodos durante horas y horas y horas. Así que si vuestra intención es iros durante mucho rato fuera de casa optad por el capazo o bien por ciertos grupos cero de algunas marcas que permiten tumbar al bebé por completo. Esta opción es más adecuada para los niños que nacen más de cara al verano; en el capazo se pueden recocer. Un capazo no homologado para el automóvil con toda seguridad es menos caluroso que uno preparado para poderse poner ahí, puesto que requieren tratamientos ignífugos que hacen que estén más armados y por tanto, transpiren peor.

Otra variable es la posibilidad de que el niño mire hacia la madre o no. Hay carritos que lo permiten y otros en los que no se puede. Cuando son más mayores y quieren explorar el mundo da lo mismo, pero cuando son más chiquitines agradecen ver a su mamá o a quien quiera que lo conduzca. Tal vez si no salís mucho dé lo mismo, pero si no, pensadlo.

Elegir carrito de bebé
Foto: Carrito amarillo vía Shutterstock

¿Vivís en una ciudad que permite que los carritos suban en los autobuses de línea y vais a utilizarlos?

Hay ciudades donde se permite, otras que no. Si la vuestra es de las primeras, aseguraos de que quepa. No es lo mismo entrar por la plataforma trasera que por la delantera si tiene barra separadora; algunos carritos no caben por la anchura de las ruedas. La ligereza del carrito también es importante en este caso porque tendréis que levantarlo a pulso y moverlo. Aseguraos así mismo que los frenos actúan de manera conveniente y que son fáciles de accionar.

¿Os importa la estética y la moda?

Hace unos años apenas se veía un Bugaboo por la calle. Ahora mismo, donde yo vivo son una plaga. Lo que antes era novedad ahora mismo ha dejado de serlo. Si no os importa que vuestro carro sea igual que el del resto, alabado sea el señor y ni lo penséis, pero si esto es importante para vosotros, antes de comprar el carro id echando un ojo a lo que se ve por la calle. Ojo, un carrito que se ve mucho casi con toda seguridad es un carro que funciona bien (funciona mucho el boca oído), así que tampoco se trata de ser original por serlo. Siempre os queda la posibilidad de tunearlo con unas fundas a medida, únicas e intransferibles.

Tengo una amiga que siempre dice que ella se comprará el Stokke porque aunque sabe que es incómodo de plegar, le parece precioso y le encanta que el niño esté sentado a la altura de los padres. Para gustos, los colores, y lo que a unos les encanta a otros les puede horrorizar. Son sus prioridades y por tanto a mí me parecen válidas

Pensad en la estética, pero yo os recomendaría que no fuera vuestro primer criterio. Escuchad a los dependientes de las tiendas a las que acudáis… nunca deberían caer en saco roto los consejos de los profesionales.

Resumiendo

Las circunstancias no son las mismas para todos; cada uno tenemos un punto flaco que es el primero que tenemos que atender. Hay que priorizar. Es difícil encontrar el carro perfecto, en general, e incluso para nuestro caso. Siempre, por mi experiencia, hay que renunciar a algo. El que se pliega de maravilla, tiene una cesta enana… el que se conduce genial, ocupa medio maletero… el que es precioso se me escapa de presupuesto. Vamos, que lo de bueno-bonito-barato, todavía no se ha inventado. Pero existen muchos términos medios. Existe el “barato, que ni me gusta ni me disgusta su estética, pero que se conduce genial”, el “bueno, bonito y caro”, el que “me parece más feo que un dolor, pero me lo puedo permitir y me va a aguantar lo que le echen”… Muchas posibilidades.

Pensad bien y elegid la vuestra.

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