Bugaboo by we are handsome      

En vista de que mi testimonio sobre mi hija de alta demanda os ha servido de ayuda, quiero seguir contándoos más cosas sobre nuestro caso. He leído sobre el tema estos días bastante, post de gente que estaba en mi misma situación. Lo cierto es que por lo que he visto, son todos muy parecidos y al mismo tiempo muy distintos. No sé como explicarlo.

bebé llorando. Bebés de alta demanda
Foto: bebé llorando, vía Shutterstock

¿Por qué tenemos niños de alta demanda?

Yo estoy convencida de que esto es una lotería, y que tiene que ver en parte el carácter de los padres y en parte el carácter del niño. Mi hija a mí me da que se parecía muchísimo a mí cuando era bebé. Por lo que dice mi madre, mi caso no era tan extremo, pero sí muy similar. Así que es posible que exista un componente genético.

A mí me da mucha rabia que le digan que tiene mal carácter, porque creo que no la ayuda. Ahora, mira, tiene 10 meses, es pequeña aún y no se entera… pero dentro de nada, el ponerle etiquetas me parece que no le va a hacer ningún bien. Decirle que “tiene mal carácter” no le ayuda. Yo no creo que tenga mal carácter… me gusta más decir que es “vehemente”, porque además creo que se ciñe más a la realidad. Mencía desde que era un mico ha tenido muy claro qué es lo que quería. No es una cría conformada, que cualquier cosa le vale. No. Ella sabe lo que quiere, y lo quiere ya. Eso es lo que a veces es un poco complicado de conciliar, porque sus necesidades y deseos no siempre coinciden con lo que yo quiero o, sencillamente, con lo que es posible en un determinado momento.

Obviamente hay cosas que no son ignorables. Mencía no es un bebé que deje de llorar sin más, por ciencia infusa. Me da que dentro de nada habrá que explicárselo todo para tratar de darle argumentos, algo que, por otro lado, creo que habría que hacer con todos los niños. La mayor es mucho más conformada, pero siempre aún así trato de explicarle las cosas a su nivel, para tratar de hacerle ver que mis decisiones no son arbitrarias. Pero a fecha de hoy, dejarla llorar no es nunca una solución. A veces es algo impepinable, no me queda otra, pero yo sé que no soluciono nada, que simplemente estoy postergando el momento de calmarla de verdad. Mi hija puede llorar ilimitadamente, si no soluciona aquello que le pasa. Así que sería un poco tonto hacer oídos sordos y empeñarme en ir por otro camino.

Así como otras cosas me afectan, a mí eso de “la estás malcriando por llevarla en brazos” me da exactamente igual. Cuando era bebé, se pasaba las 24 horas del día en brazos o durmiendo a mi lado. No podía dejarla en ningún momento. En serio, estoy plenamente convencida de que no es que se “acostumbrara” a estar en brazos. La llevaba así porque era la única manera. No es que la llevara y cuando dejé de hacerlo quería lo otro. Quiso ir pegada a mí desde el minuto cero, como una lapa. No fue una cosa que propiciáramos sino un medio de adaptación a la situación.

A mí no me gusta que los niños lloren. La mayor, por suerte, apenas lo hacía, y en el momento en que lloraba ahí estaba yo. Con Mencía la cosa fue muchísimo más difícil porque lo normal es que llorase por todo, siempre, a todas horas. Y hasta que no aceptas que hay veces en que no puedes calmarla ya de ya yo creo que no vives. Yo nunca la he dejado llorar por gusto. Las veces en las que no he ido inmediatamente han sido porque estaba en otros menesteres que me requerían tanto como ella.

Al principio me generaba muchísima ansiedad porque sentía que le estaba fallando. No es que nadie me dijera que era una mala madre, es que mi inconsciente se rebelaba ante la situación, me superaba por completo. Pero llega un punto en el que tienes que asumir que no puedes, que es que no llegas, y más si tienes otro niño que atender. No se trata de dejar que llore porque llore, porque es sano, porque mil cosas. Es sencillamente, porque no llegas, ni das abasto.

bebé llorando
Foto: bebé llorando vía Shutterstock

Nunca he sido especialmente fan de la crianza natural. A mí me parece muy respetable como eduque cada uno a sus hijos y creo que sus padres son casi siempre los que más saben cómo son sus niños. No creo que haya ninguna madre que haga cosas a conciencia de hacerlas mal, me niego a pensar eso. Y muchas veces opinamos sin saber, nos metemos donde no nos llaman. A Aldara la críe como consideré y estoy satisfecha con el resultado. Durmió sola desde el primer día, sin traumas, por ejemplo. Pero con Mencía esto no ha sido posible. Me hubiese parecido de locos empecinarme en hacer con las dos exactamente lo mismo a sabiendas de que no funcionaba. El caso es que a Mencía la he criado de manera más cercana a la crianza natural simplemente porque era lo que mejor funcionaba. Nada más. A mi hija le tranquilizaba el contacto piel con piel. Por eso la llevé en fulares. Le tranquilizaba la teta, por eso se la sigo dando. En brazos estaba mejor, así que la llevaba así. Tenía que dormir con ella porque si no, ni ella ni yo dormíamos. No creo que sea imprescindible hacerlo con todos los niños, ni que se traumatice la inmensa mayoría si no lo haces. Pero en nuestro caso era la solución menos mala. Lloraba igual, pero al menos lloraba acompañada y yo no tenía la sensación de estar abandonándola. Se trataba de eso, de adaptarme a las circunstancias. En general, por lo que he leído es bastante común entre los niños como ella.

Creo que el principal problema al que nos enfrentamos las madres con niños de este estilo es conciliar sus necesidades con las nuestras. Nuestros pequeños tienen necesidades suficientes com para llenar nuestro día y los de tres personas más, y se empeñan en hacérnoslo saber de maneras muy escandalosas. Yo, como he dicho, no creo que sea una opción obviarlas pero sí que hay que encontrar un punto de equilibrio en todo esto, un punto que en ocasiones es difícil de encontrar. No se puede prescindir de SER tú. Entre otras cosas porque tampoco creo que, aunque ellos no lo crean, sea bueno para ellos. Una madre agotada física y anímicamente está irritable, es mucho más propensa a los gritos, a los arranques de ira, a los vaivenes emocionales. Así que aunque es muy,muy difícil, hay que intentar, por pura supervivencia encontrar un hueco para dejar de ser madre aunque sea un rato. Alucinaríais de las cosas que pueden hacer que te sientas mejor, cosas que en circunstancias normales son el pan nuestro de cada dia. Simplemente darte una ducha tranquila, el poder bajar a comprar el pan sin un bebé lloroso, el tomarte un café sola… que son cosas que no quitan mucho tiempo te pueden dar energías de una manera que parece impensable.

A mí estas cosas los primeros meses me parecían un lujo. No conseguía desconectar prácticamente nunca y meterte en una espiral, en una rueda que parece que no tiene fin de lloro-teta-lloro-duermo diez minutos-lloro-lloro y así es altamente pernicioso. Te decían, duerme cuando el bebé duerma, no hagas las cosas de la casa. Pero ¿cuándo, si mi bebé no dormía? Yo bien a gusto me hubiese echado a dormir junto a ella, pero es que ella no lo hacía. Y si se dormía era en el fular, moviéndonos, lo que impedía que yo descansase.

Lo importante es aguantar el tirón los primeros meses, que suelen ser los más horribles porque apenas quedan huecos para ti. En mi caso, directamente no había ninguno, por más que buscaba, y creedme que lo hice. Tienes que adaptarte emocionalmente a la situación, asumir lo que tienes mientras convives con ello, lo que te deja poco espacio para la reflexión. A mí escribir siempre me ha ayudado mucho a aclarar mis ideas, y por supuesto, esto no podía hacerlo. Me las apañé para leer algunos libros, siempre con ella encima, en el pecho, a salto de mata. Pero no es lo mismo. No puedes ni pensar con tranquilidad, que es lo que necesitas más.

Espacio. Es algo que es necesario. Distanciarte. Tú notas que ella se pone histérica cada vez que te vas, pero sabes que es un histerismo temporal. Probablemente, ese rato esté como loca chillando y sea un rato que pase fatal. Pero es necesario y hay que saber que hay que tener perspectiva. Si tú no te separas de ella para tener un rato de asueto (no digo mucho rato, sino UN rato) al final es peor que que pase mal un ratito. Porque volvemos a lo de siempre, te metes en una rueda complicada de romper y que te va minando. Ese rato en el que primas tu salud mental es al final beneficioso para ambas porque luego la coges con ganas nuevas, con otra energía. De otro modo, la estás atendiendo, en la mayoría de los casos, a medias, simplemente porque no puedes ni con tu alma y tu nivel de saturación hace tiempo que se ha sobrepasado.

Tampoco creo que sea bueno juzgarte a ti misma con demasiada dureza. Muchas veces el pensar que eres una mala madre porque no consigues que se calme acaba siendo lo peor que nos puede pasar. En general, estamos haciendo lo que podemos / lo mejor que sabemos. Así que no nos ayudamos a nosotras mismas si sólo vemos lo negativo en nosotras. A mí me costaba dejarla un rato con mis padres al principio, incluso si yo estaba en la casa. Sentía que, no sólo la abandonaba a ella, sino que estaba haciendo dejación de mis funciones. Y esto no es así. Pero es muy difícil verlo cuando lo estás pasando, al menos en mi caso.

Creo que es importante intentar entenderles y no colgarles etiquetas. Una cosa es buscar el punto divertido, escapar con el humor, pero nunca en serio. Una vez se me ocurrió, en pleno ataque de nervios de la peque paseando decirle “satáaaaaaaaan sal de este cuerpo” y no veáis como me miraba la gente. Será una idiotez, pero a mí decir semejante chorrada, reirme me hizo bien porque me relajó. Obviamente, no creo que mi hija esté poseida por nadie, ni lo decía en serio, pero me vino bien descargarme riendo un rato, quitarle hierro al asunto. Ahora lo tengo como mantra. Cuando está atacada, pienso en aquella situación y os juro que recordarlo me relaja. Es como si le quitase hierro al asunto, como si no me lo tomase como algo personal.

Yo a Mencía trato de entenderla y de sacar lo positivo de ella, que es muchisimo. Intento pensar que no hace las cosas para fastidiarme, ni para tomarme la medida. Ella reclama atención porque está biológicamente preparada para ello. Tiene algo que ella siente como una necesidad y como es un bebé y no puede solucionarlo ella sola pide ayuda. Resulta mucho menos enervante verlo de este modo, que como una lucha entre las dos. Llora porque no sabe hacerlo de otro modo, no conoce otra manera.

Mi hija está hecha de rabos de lagartija. No para en ningún momento del día. Ni cuando toma pecho, últimamente. La ves ahí, cuando supuestamente debería estar tranquila y ni por esas. O está tratando de meterme la mano en la boca, o me da golpecitos en el pecho, me lo estruja, me lo araña (no veais como lo llevo) o directamente está culo para arriba, culo para abajo. Conforme ha ido ganando en movilidad la cosa para mí se ha relajado porque por lo menos ahora puedo dejarla en el suelo y al menos se entretiene un rato. Antes no se entretenía ni uno solo. Se lo pasa bomba subiendo y bajando, gateando y desplazándose por todos los sitios. Es muy divertido observarla como se mueve, ya que tiene una habilidad pasmosa.

También lo que me gusta de que sea tan demandante es que mi hija todo lo hace a lo grande. Si llora, es la que más llora, pero si se ríe, también lo hace a lo grande. Y es muy agradecida, cualquier monada puede hacer ahora que se monde de risa, se llega a encanar y todo. Así que al menos ahora por lo menos tenemos los dos extremos. O está asesinable o está comible.

Hablando de comer, a mi niña le pasa como a muchas, que come como una auténtica lima. También es verdad que el gasto de energía que hace es muy superior al de cualquier niño más tranquilo. Pero es que no tiene fondo. Darle de comer es un gustazo porque todo se lo trapiña. Si no lo ha comido antes, cuando se lo metes en la boca hace un ruidito (ella es muy de ruidos) como de “esto es nuevo”, pero tira, para adentro. Pájaro que vuela, a la cazuela, que dice mi marido. Pocas cosas hay que no le gusten y ninguna que no la pruebe por si acaso. Su comida favorita, es alucinante, es la paella. A las croquetas les aplaude y todo. Le enseñas un pecho y comienza a bracear y a gritar de emoción. Yo no podría hacer top-less… sería como decirle “está el restaurante abierto en plan buffet libre” y la tendría ahí todo el día. Sin parar de moverse, pero todo el día.

A mí lo que me ha salvado de volverme loca es el humor. Como ya os dije, yo soy una persona muy risueña, muy feliz y optimista. No quiero ni pensar en cómo sería todo si yo fuese de otra manera, por cierto. El intentar extraer la risa, el mirar el punto positivo de todo es lo que ha hecho que no perdiese la cordura. Y aún así… ha habido momentos muy duros. Así que una persona más tendente a la depresión no quiero ni imaginarme cómo ha podido ser. Porque si yo siendo así he tenido momentos de bajón absoluto (aún los tengo de vez en cuando, pero con menos frecuencia) una persona que de por sí se agobie… ni os cuento. Mi carácter a mí me ayuda. Soy muy optimista, pero también le doy muchas vueltas a las cosas, me autoanalizo mucho y a mí, eso me ayuda. Y como decía, el humor. En pleno agobio pensaba en mí como una contorsionista bajándome de la cama para que no se despertara y me reía por dentro, porque en el fondo la situación no dejaba de tener su coña. Pensaba en la niña del exorcista y me entraba la risa floja. Reirnos nos libera. Y si reirse no es posible, al menos hay que pararse, tomar aire profundamente y después actuar.

Una vez leí un consejo de los que más útiles me han resultado. Hay veces que es preferible que llore un minuto más y pararse a tomar aire que acudir saturada perdida. Ya que está llorando, un minuto más no le va a hacer ni más bien ni menos, y para ti, probablemente eso marque la diferencia. No estoy diciendo que haya que dejarle llorar por llorar, ni porque sea bueno. Estoy diciendo que ya que está llorando merece más la pena atenderle dos segundos más tarde, con un poco de calma mental que ir inmediatamente de mala leche por atenderle ya de ya. No es, ni de lejos, lo mismo.Fundamentalmente porque con otros métodos el objetivo es que sepa que no acudes inmediatamente porque no quieres hacerlo con convicción, mientras que lo que yo digo es que hay que atenderle, rápido, pero siempre en las mejores condiciones mentales posibles. Es decir, en definitiva buscando que cuando lo atiendas el consuelo sea mayor y más rápido porque tener una madre más relajada un poco más tarde es más efectivo que una madre atacada de los nervios ya. Lógicamente esto es muy fácil de decir y mucho más difícil de hacer. Entre otras cosas porque se suele estar poco relajada en general y tener a un bebé a grito pelado al lado no es música clásica que te relaje precisamente. El llanto de un bebé es de las cosas más estresantes que conozco. Así que en la práctica el minuto acaba convirtiéndose, con suerte, en diez segundos a lo sumo. Paciencia a las “afortunadas” en esta lotería, optimismo y hay que pensar que más tarde o más temprano la cosa acaba mejorando. Puede que muchísimo, mucho, o un poco, pero os aseguro que cualquier avance os sabrá a gloria bendita.

15 Comentarios

    • Hola Waleska, de casualidad he leído estos post, y hace poco descubrí que mi hijo de 4 años era y es (mejorando mucho, pero sigue siendo “intenso”) un niño de alta demanda. En una ocasión leí por ahí … que no eran niños de alta demanda, que éramos padres de baja oferta!!! No sabes el cabreo que me pillé. Si lo tengo delante lo mato!! Esto es algo para vivirlo, por más que lo expliques sólo lo sabemos los que lo hemos sufrido… El resto siempre piensa que es por tu forma de educarlo que has sido muy blando, o que lo has consentido mucho, que si Estivil parriba y pabajo!! Arggggggg….
      Que mal lo he pasado y todavía a día de hoy con casi 5 años hay días que sigo pensando: Qué coño estoy haciendo mal!!! pero luego te pones a observar al resto de la humanidad y ves que actúan y igual que tu… y te das cuenta de que no es tu culpa, es que ellos son así…

      Gracias Waleswka por compartir. Un beso.

  1. Me he leído tus dos posts, y creo que Henar pertenece a este grupo, así que yo soy la afortunada a la que le ha tocado la lotería. Con ella, dejarla llorar y llorar NUNCA ha funcionado. Hemos tenido noches enteras sin dormir y sin parar de llorar. Todavía recuerdo un viaje el verano del año pasado, que con 6 meses, estuvo una hora llorando ininterrumpidamente en el coche, hasta que llegamos al punto de destino y paramos. No para quieta, quema a cualquiera y yo no puedo más. Trabajar hasta las 3.30, estar con ella desde las 4. 30 hasta las 9.30 y seguir viva, me queda grande. Además, yo no tengo ningún tipo de ayuda, ni padres, ni personas en casa, ni nada de nada. Es agotador. Y ha sido así desde que nació. Me acuerdo que cuando aún no había dado a luz, en monitores, mi gine me llegó a decir, ¿pero tú qué tienes ahí? ¿un gremlin? Y no ha parado todavía, y va a cumplir 21 meses. Y sí, la cosa algo mejora pero no se evapora precisamente.

  2. Hola Waleska, acabo de leer este post aunque tiene ya algun tiempo y también leí antes la primera parte, y quería decirte que lo has expresado todo genial, me he visto reflejada en casi todas las situaciones que describes y no sabes lo que consuela conocer las experiencias similares de otras personas, así que GRACIAS!!
    Mi hija Irene tiene ahora 28 meses y hace unos 5 ó 6 meses que leí por primera vez el concepto de ” bebes de alta demanda” (Creo que “bebes lapa” también los define muy bien), y leyendo las características que definen a estos niños parecía que alguien estaba describiendo a Irene. Mientras leía todo eso lloré!!! de la emoción de saber al fin, que nombre ponerle a lo que le pasaba a mi hija. Los primeros meses de la vida de Irene los recuerdo con auténtico horror! y aun no me decido a tener otro bebe por miedo a que salga igual. Yo no tuve ayuda ni comprensión por parte de mi familia (más bien todo lo contrario) ni de mi pareja, que aprovechaba el apego que mi hija tenía (tiene) por mí como excusa para no ocuparse de ella ni para cambiarle un pañal! Ahora con 28 meses se puede decir que es algo más autónoma aunque todavía demanda mucha teta, exige que la coja mucho en brazos (menos mal que es delgadita) y sus rabietas se escuchan hasta en Pernambuco, pero sus buenos momentos también son más intensos!!
    De nuevo gracias, no sabes como me he visto identificada. Yo a los 3 meses de baja maternal empecé a contar los días para volver al trabajo y tener vida propia!!
    Me he hecho pipi encima con lo de “sataaaaán, sal de este cuerpo!!!” y también he recordado las posturas de contorsionista para sacarle la teta de la boca y levantarme sin despertarla, jajaja.

  3. Satáaaaaan sal de ese cuerpo!!!!! Jajajajajaja!!!!!
    Yo le digo: Emma, que me va a dar un chungo! Muevo la cabeza como si me estuvieran haciendo un exorcismo y, cuando termino, le digo “Me ha dado un chungo”. Y ella para de llorar o la rabieta. Reírse es lo mejor!!!!! Un besazo compañera satánica!

  4. Leerte ha sido como un bálsamo para las heridas. Encontrarte justo en uno de esos días en los que crees que ya no puedes más y buscas refugio buscando otros casos similares me ha sido de gran ayuda para dar otro empujón más. Es muy duro no encontrar comprensión en nadie a tu alrededor, que todo el mundo piense que exageras, que todos te contesten: “ya mujer, es que los niños son así…” No, todos los niños no son así, y me hierve la sangre especialmente cuando quien me lo dice tiene uno de esos niños angelitos que no le ha dado ruido desde los 15 días de vida. Para ellas la maternidad es dura… ¿qué dirían de la maternidad si tuvieran una niña como la mía? Si mi niña fuera como la de esa persona, para mí la maternidad sería un paseo. Sólo me consuela leer y hablar con madres que se encuentren en misma situación, lo demás es frustrante. Que si la culpa es mía, que si la tengo que dejar llorar, que todos lloran, que y qué si llora… claro, yo he oído llorar a tu hija y no se acerca ni de lejos a lo que hace la mía. Lo malo es que al final consigue hacerte dudar, ya no sé para dónde tirar, unos días pienso que debería probar a dejarla llorar, otros creo que no puedo soportarlo… unos días pienso que soy yo quien la está haciendo de alta demanda, por acudir siempre corriendo sin dudar un instante en cuanto se pone a llorar si desaparezco aunque solo sea para hacer pis. Otras veces pienso “no, ella ya era así de recién nacida, nació así, con 20 días ya era así de demandante, no tuve tiempo apenas de acostumbrarla mal”… No sé, tengo la cabeza hecha un lío. Todo el mundo te dice ” no hagas caso de nadie, sigue tu instinto, que a la gente le encanta dar consejos”, pero a su vez te están dando los suyos. Todo el mundo piensa que su consejo es siempre el mejor y el único que sí se puede dar. Y lo de escucharme a mí misma? Si yo ya no tengo ni instinto maternal… no sé para dónde tirar. Siempre he sido muy indecisa en la vida, he sido fácilmente influenciable, así que ahora me veo en las mismas, según con quien hable me planteo las cosas, hasta el punto en que ya no tengo ni idea de qué es lo mejor para mi hija.
    Lo he probado todo con ella y nada funciona, no he podido darle ni un sólo masaje en condiciones desde que nació, es inacpaz de relajarse y estarse quieta, se sienta, se da la vuelta, sólo quier estar activa. Meterla en mi cama para que concilie el sueño no funciona, el colecho, el porteo y la teta son cosas que con ella no funciona. La teta no la relaja desde que cumplió 3 meses, termina de comer y se activa más todavía y mientras come, bueno… un show, clavadita a la tuya, culo pa’rriba, culo pa’bajo, pellizcos en mi boca, me araña, me da “palmaditas” en el pecho, la pierna la sube para arriba y se la coge como si fuera una bailarina de ballet, y todo esto mientras come. Eso cuando por fin se pone a comer, porque primero hay un ritual de “me engancho, me suelto” para poder observar lo que hay a su alrededor, por muy visto que lo tenga. Chupa un segundo, se suelta y se sienta en el regazo, y mira alrededor y engancha lo que pilla y se vuelve a poner al pecho, y así un montón de veces hasta que por fin se pone a comer. Hay veces que al hacer eso se deja “el grifo abierto” y yo me pongo perdida. El porteo lo ha odiado desde pequeña, no soportaba que la tuviera apretujada ni en un arruyo. Y el colecho no funciona, siempre que hay alguna noche en la que se despierta más de 15 veces o en una de esas se queda llorando vete tú a saber por qué motivo (y nunca tiene fiebre ni la veo mala), la meto en mi cama y nada, lo único que consigo es que se espabile aún más y que se ponga a jugar. Meterla en mi cama para ella es motivo de juerga, se pone a observar la lámpara y el dormitorio, se sienta, se pone a cantar, intenta jugar conmigo…
    Me veo sin herramientas para poder sobrevivir a esto. Cuando le duelen los dientes el Apiretal le hace cosquillas, si le doy las famosas gotas para dormir (que sí, también he probado después de mucho negarme y darle vueltas) también se despierta. La dejo llorar (que también he probado) y también se despierta. No funciona nada. Hemos llegado a un punto en que quiero quitarle la teta, porque veo que lejos de calmarla lo que hace es ponerla peor aún, y ya no sé ni cómo hacerlo porque llora desesperadamente si se la niego, pero tengo la certeza de qeu empezará a descansar mejor cuando no la tenga, pues cuando yo no estoy su padre me dice que suele llevar una rutina muy buena y aunque echa siestas muy cortas, siempre se duerme a la misma hora y sin apenas esfuerzo. Yo ya ha llegado un punto en que no la puedo dormir, tiene que hacerlo el padre, porque conmigo no quiere, no quiere que la acune, sólo quiere estar en mis brazos en posición vertical, viéndolo todo y tocando las cosas, con mamá no quiere desconectar nunca y la teta también hace imposible que se calme, es como si mi olor la alterase.
    Yo estoy a punto de pedirme una baja por depresión porque he tocado fondo, no descanso, la veo sufrir a diario y eso cada vez me mina más y más. La relación con mi marido empieza a hacer aguas porque no me apoya en las decisiones difíciles, siempre escapa por la vía fácil y estoy harta de sentirme una mala madre bajo su juicio. Yo soy una de esas personas que tú has dicho, negativas, tendentes a la depresión, en casa nunca me enseñaron a ser positiva y puedes imaginarte cómo lo estoy afrontando. Ya no puedo más.

  5. Al leer este post…me puse a llorar de emoción pq aunq parezca mentira me senti comprendida…cosa q no encuentro con mi familia ni amistades…mas por el contrario que porq no hago esto u lo otro…q porq tu bb es mañoso..que el hijo de fulana es tranquilito…que debe ser asi por tu caracter…comentarios negativos que lejos de ayudarme empeoran mi cuadro q de por si yo tiendo a ser depresiva …asi q imaginense tener q lidiar a diario con mi peque q ya tiene 4 meses…pero aprendi q si se puede sobrevivir mamis…fue muy frustrante para mi ver q mi bb recien nacido no cumplia con el patron q normalmente tienen el resto de bbs…solo quería estar en brazos …si lo dejaba en la cuna o la cama lloraba a todo pulmón…no me dejaba hacer nada ni alimentarme…encima a la segunda semana empezo con sus cólicos del lactante que le duró hasta los dos meses…era una tortura verlo llorar de dolor a diario…llorabamos los dos…fue una etapa q hasta ahora me es doloroso recordar…me dio una horrible depresión..incluso llegue a pensar q yo no estaba hecha para ser madre…les cuento que soy enfermera pediátrica y mi esposo es médico pediatra…asi q nuestra expectativa era tener al bb de los cuentos de hadas y como todos expertos en la materia lo cuidariamos a la perfección.
    …pero nos dimos contra la pared con cada dia q pasaba y mi bb se mostraba mas demandante q el dia anterior …es una batalla muy dura la q nos toca lidiar pero ya estamos en esto…no se a ustedes pero ver su risita o monaditas q ya esta empezando a hacer me cambia el animo y me dan ganas de comermelo a besos….definitivamente no es facilll hay dias q me levanto depresiva y de mal humor por no dormir bien…tengo dias malos y algunos no tan malos…pero como dicen por ahí a lo hecho pecho…ya vendran los dias buenos…asi q a seguir adelante que el tiempo pasa rápido y mas adelante cuando ya estén mas grandes ni querran q los carguemos pq buscaran su independencia…entonces mas bien tomemos esto como una oportunidad q tenemos de cargarlo y atenderlo al maximo (eso es mi aliciente en dias malos)….me gusto mucho leer sus experiencias y tambien compartir la mia…definitivamente fue una pequeña terapia a mi stres aprovechando q mi Adriancito se quedo dormido después de hacerme la vida difícil toda la mañana….

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