miércoles, septiembre 30, 2020
Maternidad Dos lagrimitas, dos.

Dos lagrimitas, dos.

Este mes mi hija pequeña ha comenzado como otros muchos niños el «cole de mayores». La verdad es que no sabía qué esperar de ella. Mencía es muy impredecible, y lo mismo montaba un momento dramático que pasaba de todo. La primera vez que le dejé en la guardería lloró como si no hubiera un mañana y yo me fui con el corazón en un puño. El año siguiente iba preparada para lo mismo… y me ignoró. Así que esta vez simplemente no esperaba nada, ni bueno ni malo

El primer día llegamos al colegio, expectantes y entramos hasta la clase. Ahí vio a su amiga Beatriz, de la guardería… y hasta ahí hubo madre. Me dio un beso porque se lo pedí, y no se dio ni cuenta de cuando me marché. La recogí toda feliz a la vuelta y así ha sido todos los días. Sin sufrir ni padecer, contenta como unas castañuelas. El inicio de cole perfecto. ¿Perfecto?

Sí, objetivamente lo es. No puedo quejarme porque el objetivo es que ella no sufra y sea lo más feliz posible. Pero al mismo tiempo tengo una cosa dentro, que yo sé que es de #malamadre … y es que en el fondo del corazón, mi orgullo hubiese necesitado una o dos lagrimitas de mi hija. Es una idiotez, lo sé. ¿Qué madre en su sano juicio quiere que su hija lo pase mal y llore?

Y es que es un gran paso para las dos. Para ella porque es mayor y para mí… porque se me hace mayor. Ya no tengo un bebé. Ya no lo tengo y probablemente no tenga otro. Para mí es duro de asumir. Y por un lado me alegra que mi hija no sufra y que vaya tan feliz … pero por otro mi corazoncito se encoge porque mi pequeñaja ya no lo es y ella está deseando ser grande tanto como yo deseo congelar estos momentos.

Es raro tener estos sentimientos tan extraños. En el fondo yo crío a mis hijas para que sean independientes, me alegro de sus logros personales y me gusta estar cerca de ellas cuando consiguen hacer las cosas solas. No es que sea una despegada, al revés, soy bastante plasta y estoy continuamente diciéndoles lo mucho que las quiero y dándoles besos. Pero sí que me gusta que mis hijas vayan ganando en independencia y se hagan mayores sin miedo a hacer las cosas por sí mismas.

Y luego me salen estas cosas tan contradictorias…

Mis hijas se piensan que son ellas las que me necesitan a mí… pero en el fondo yo las necesito a ellas tanto o más. Estos días tengo el ego dolorido y estoy tontorrona. Por eso cuando viene Aldara y me dice susurrando en el oído que quiere mucho a todo el mundo pero a mí más… y me pongo contenta como si la que tuviera seis años fuera yo y no ella.

En algún momento volveré a ser adulta. Lo prometo. Y mientras tanto intentaré no ser yo la que suelte las dos lagrimitas porque mis peques se hacen mayores.

 Fotos: Vicens Giménez.
Walewskahttp://www.mamisybebes.com
Madre de dos niñas. Gafapastas. Cuqui de barrio. Me gusta tomarme la vida con humor. Cuando tengo un rato libre me abro un blog. Escribí Relaxing Mum of café con leche. Me gusta andar descalza, creo que los postres sin chocolate no son postres y soy compulsiva en todo lo que hago.
  1. Me has echo saltar el resorte, has tocado el punto C (corazón), hazte a la idea que todas tus palabras, son exactamente las mias, con un agravante, existe la mamá «bien intencionada», que aún te mira con cara de alucine, y te suelta eso de – «ah! el tuyo no ha llorado?» y luego pone cara de lástima… En ese momento se despierta un instinto a… bien un instinto, por suerte controlable.
    – si que pasa! mis hijos no han llorado, más que cuando tenían sueño!! sólo acuden a mi cuando me necesitan, a final el ser «una buena madre» va a ser nuestra condena. Pero que bien les vemos cuando alguien te pregunta si es verdad que tu hijo de 4 años se viste solo. pues si lo hace, que pasa!!! jajaja entonces me engordo todos los quilos del mundo.

    ufffffffff siento el rollazo, pero es un tema bien intenso.

  2. Me has echo saltar el resorte, has tocado el punto C (corazón), hazte a la idea que todas tus palabras, son exactamente las mias, con un agravante, existe la mamá «bien intencionada», que aún te mira con cara de alucine, y te suelta eso de – «ah! el tuyo no ha llorado?» y luego pone cara de lástima… En ese momento se despierta un instinto a… bien un instinto, por suerte controlable.
    – si que pasa! mis hijos no han llorado, más que cuando tenían sueño!! sólo acuden a mi cuando me necesitan, a final el ser «una buena madre» va a ser nuestra condena. Pero que bien les vemos cuando alguien te pregunta si es verdad que tu hijo de 4 años se viste solo. pues si lo hace, que pasa!!! jajaja entonces me engordo todos los quilos del mundo.

    ufffffffff siento el rollazo, pero es un tema bien intenso.

  3. Xiana también ha empezado este año, y tan tranquila. La que me ha sorprendido es la peque, el año pasado iba tan pancha a la «guarde» con su hermana mayor y este año siempre se queda refunfuñando y tengo un sentimiento contradictorio de pensar que no es por mi sino por su hermana. En el fondo, me pasa lo que a ti y me gustaría que fuese por mi por quien llora.

  4. Xiana también ha empezado este año, y tan tranquila. La que me ha sorprendido es la peque, el año pasado iba tan pancha a la «guarde» con su hermana mayor y este año siempre se queda refunfuñando y tengo un sentimiento contradictorio de pensar que no es por mi sino por su hermana. En el fondo, me pasa lo que a ti y me gustaría que fuese por mi por quien llora.

  5. No, no digas lo de las lágrimas, que se sufre mucho. Clara, tras dos semanas con mucha ilusión en el cole de mayores, de ir y volver contenta, ahora cada mañana se despierta llorando diciendo que no quiere ir al cole, la contengo como puedo y al llegar a la puerta, otro drama. No, no me sirve de nada a mi ego porque me quedo hecha una auténtica mierda, pensando que mi hija me necesita, que se siente sola y que yo lo que hago es dejarla en manos de unas personas que -todavía- son desconocidas para ella.
    El primer día que la dejé, y pese a tener ya la piel muy dura con eso de separarme de mi cría, no pude evitar las lagrimillas, por lo mismo que dices tú, que se hacen mayores y a veces quisieras congelar el tiempo. Pero prefiero llorar por eso que llorar porque la pobre lo está pasando mal.
    Eso sí, que venga corriendo y me diga que me quiere lo compensa TODO.

  6. No, no digas lo de las lágrimas, que se sufre mucho. Clara, tras dos semanas con mucha ilusión en el cole de mayores, de ir y volver contenta, ahora cada mañana se despierta llorando diciendo que no quiere ir al cole, la contengo como puedo y al llegar a la puerta, otro drama. No, no me sirve de nada a mi ego porque me quedo hecha una auténtica mierda, pensando que mi hija me necesita, que se siente sola y que yo lo que hago es dejarla en manos de unas personas que -todavía- son desconocidas para ella.
    El primer día que la dejé, y pese a tener ya la piel muy dura con eso de separarme de mi cría, no pude evitar las lagrimillas, por lo mismo que dices tú, que se hacen mayores y a veces quisieras congelar el tiempo. Pero prefiero llorar por eso que llorar porque la pobre lo está pasando mal.
    Eso sí, que venga corriendo y me diga que me quiere lo compensa TODO.

  7. Sara me pasa exactamente lo mismo. El otro día cuando me dijo q se quería ir a dormir a casa de una a amiga….. No estoy preparada para que se haga mayor. Carla siempre ha sido muy dependiente de su madre, siempre abrazándome, besándome, durmiendo conmigo… Y cuando veo alguna señal de desapego me cuesta un montón jajaja pero bueno espero q la transición sea muy muy lenta y me sigan necesitando las dos tanto como yo a ellas durante muchos años.

  8. Sara me pasa exactamente lo mismo. El otro día cuando me dijo q se quería ir a dormir a casa de una a amiga….. No estoy preparada para que se haga mayor. Carla siempre ha sido muy dependiente de su madre, siempre abrazándome, besándome, durmiendo conmigo… Y cuando veo alguna señal de desapego me cuesta un montón jajaja pero bueno espero q la transición sea muy muy lenta y me sigan necesitando las dos tanto como yo a ellas durante muchos años.

  9. que post tan bonito y tan sincero. A mi me pasa tres cuartos de lo mismo, cada vez q dan un paso mas yo me quedo un paso mas lejos y aunq no deberia hacerlo, duele. Siempre rodeada de bebes( desde mis 6 años), con 7 sobrinos y 2 hijos en mi haber, me van creciendo y yo no me hubico. Y no se si voy a saber vivir sin bebes y no se si voy a saber mas tarde sin niños cuando crezcan mas.
    Besos.

  10. que post tan bonito y tan sincero. A mi me pasa tres cuartos de lo mismo, cada vez q dan un paso mas yo me quedo un paso mas lejos y aunq no deberia hacerlo, duele. Siempre rodeada de bebes( desde mis 6 años), con 7 sobrinos y 2 hijos en mi haber, me van creciendo y yo no me hubico. Y no se si voy a saber vivir sin bebes y no se si voy a saber mas tarde sin niños cuando crezcan mas.
    Besos.

  11. Ay, que no había visto esta entrada, me pasa exactitamente lo mismo que a tí, eso de que se nos hagan «mayores» me da una penita… Yo estoy disfrutando a tope de mi pequeña, pero ya se anda y en parte ha dejado de ser «tan bebé» y ya me da algo de penita, pero su nueva etapa serán comenzar a hablar y quiero disfrutarla a tope, aunque parezca una lapa a su lado e incluso no la lleve a guarderia, porque ya tengo la certeza de que no volverán estos momentos, porque sé que no voy a tener más niños (no por no desearlo sino pq no está el patio ni la edad ya para aventurarse…) así que cada segundo de sus avances es un tesoro y a la vez un recordatorio de que el tiempo pasa… snifff, ley de vida….

    Y sí, es mejor que no haya llorado, eso es que es muy valiente no que no te necesite! El mío, cuando fue al cole, como le expliqué todo muy bien: «Vas a ir al cole de mayores y vas a jugar y a aprender con amiguitos y ya verás que divertido». Se lo remachaqué y machaqué, cuando vino el primer día me soltó: «-Los demás niños han llorado, mami, qué tontos!». Yo le miré y tuve que contener una carcajada: «Pues claro, cariño, no se llora, que ya eres un mozo y en cole de mayores no hay que llorar, hay que divertirse, si luego yo te voy a buscar, vale?». Y con esa confianza no lloró ni un sólo día. A ver, también fue antes a guarderia, pero tampoco le costó, un par de días o tres y luego ya ni una lágrima. A lo mejor con la nena lo paso peor, por hablar, jajaja.

  12. Ay, que no había visto esta entrada, me pasa exactitamente lo mismo que a tí, eso de que se nos hagan «mayores» me da una penita… Yo estoy disfrutando a tope de mi pequeña, pero ya se anda y en parte ha dejado de ser «tan bebé» y ya me da algo de penita, pero su nueva etapa serán comenzar a hablar y quiero disfrutarla a tope, aunque parezca una lapa a su lado e incluso no la lleve a guarderia, porque ya tengo la certeza de que no volverán estos momentos, porque sé que no voy a tener más niños (no por no desearlo sino pq no está el patio ni la edad ya para aventurarse…) así que cada segundo de sus avances es un tesoro y a la vez un recordatorio de que el tiempo pasa… snifff, ley de vida….

    Y sí, es mejor que no haya llorado, eso es que es muy valiente no que no te necesite! El mío, cuando fue al cole, como le expliqué todo muy bien: «Vas a ir al cole de mayores y vas a jugar y a aprender con amiguitos y ya verás que divertido». Se lo remachaqué y machaqué, cuando vino el primer día me soltó: «-Los demás niños han llorado, mami, qué tontos!». Yo le miré y tuve que contener una carcajada: «Pues claro, cariño, no se llora, que ya eres un mozo y en cole de mayores no hay que llorar, hay que divertirse, si luego yo te voy a buscar, vale?». Y con esa confianza no lloró ni un sólo día. A ver, también fue antes a guarderia, pero tampoco le costó, un par de días o tres y luego ya ni una lágrima. A lo mejor con la nena lo paso peor, por hablar, jajaja.

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