Bugaboo Cameleon plus      

Hace bastantes décadas la canción que partía la pana no era de los Cantajuego, ni de nadie con peto: los niños de los 80 coreábamos a gritos una canción de Los Punkitos que se llamaba Caca, culo, pedo, pis. Era mucho mejor que la del Super Disco Chino que salía en la misma película ¡dónde va a parar! Hablar de escatología es un enorme, gigante, excelso placer culpable. A los niños les encanta porque les parece transgresor (no distinguen si “culo” es palabrota o simplemente palabra gruesa) pero es que con los años la cosa sólo mejora un poco. Hay regiones como Cataluña donde tienen especial fijación con los excrementos y se demuestra tanto en el caganer, el cagatió, la literatura e incluso la cantidad de expresiones que tienen para llamarla.

Cuando una se convierte en madre la escatología hace aparición en su vida por la puerta grande. Los bebés pueden ser monísimos, adorables, encantadores y comestibles (siempre que tengan el pañal limpio) pero al mismo tiempo hacen que nos embarquemos en situaciones realmente asquerosas. Hoy hablamos de la cara B de la maternidad: los 10 momentos más asquerosos en la vida de toda madre.

1. Limpiar culos hasta la bandera

En el número uno, el más evidente de todos, el que todas antes de tener hijos tememos: limpiar pañales. En tu candidez pensabas que un pañal bien lleno consistía en algo abarcable. ¡Ja!. Cuando los niños se hacen caca, a veces lo hacen a lo bestia y la cosa tiene poco glamour. Esa expresión de “estaba de m… hasta el cuello” en el caso de los bebés es a veces literal porque las deposiciones salen a propulsión y pueden rebosar por todos los sitios.

Sí: la idea es asquerosa ¡pues imaginad limpiar semejante desaguisado! ¿Y cuando te vienen de la guardería con una bolsa con los restos incorruptos de una ropa llena de todo tipo de residuos?

caca cuqui
Tratemos de borrar ciertas imágenes de vuestra mente con esta caca-cuqui. Tú piensa que es chocolate.

2. Cazar zurullitos flotantes

Prima hermana de la anterior está ese momento en que los niños son más mayores y los dejas jugar un poco en la bañera. Hay niños a los que esto les relaja mucho y de repente puedes encontrarte restos pétreos flotando en el agua. O no tan pétreos y como cuenta con mucha gracia Y además mamá “El problema es cuando estás sola, necesitas todas las manos del mundo y al señor se le ocurre ponerse a patalear del gusto y a batir aquello hasta convertir el agua en cola-cao.”

Y ahora imagínate que la piscina es comunitaria y que tú sólo has ido de visita…

¡no te escaparás!

3. Comer cosas que no te gustan

Tú, de toda la vida de dios has odiado, un suponer, las judías verdes. Sólo olerlas te daban arcadas. Es cierto que los nutricionistas recomiendan cambiar la comida que no nos gusta por otra que sí (siempre y cuando sea igualmente sana, no vale cambiar brócoli por helado), y que una corriente de madres ha sustituido potitos y purés por la técnica del Baby Led Weaning… pero aún así… se supone que tenemos que dar ejemplo y seguro que te vas a ver comiendo cosas que no soportas por amor en algún momento.

Es más comiéndolas y poniendo la misma cara que ponía Mónica Geller en Friends cuando tuvo que comer el triffle de Rachel en Acción de Gracias (que contenía entre otras cosas guisantes, ternera, cebollas, nata, galletas, frambuesas y mostaza. Aquí podéis ver como otras personas lo prueban).

Esta cara.

4. Beber líquidos con tropezones

Por alguna extraña razón los niños no controlan mucho esto de beber con la boca llena de comida, así que si alguna vez le has dado a tu hijo de beber de tu vaso muchas veces te encontrarás con fauna y flora flotando en el líquido restante cuando te lo devuelva. Si lo detectas, la de aquel, pero ¿y cuando bebemos sin mirar? PUAJ.

rico, rico, rico, delicious

5. Limpiar vómito

Hablando de tropezones, una de las cosas más aborrecibles es limpiar vómito, no tanto en sí por el desaguisado (que todos podemos imaginarnos perfectamente) sino porque ESE OLOR que se queda es condenadamente difícil de quitar. En casa es un drama, especialmente cuando son las tantas de la mañana y no es la primera vez que pasa durante la noche… ¡puede llegar un momento en que ya no tengas más sábanas limpias! Pero cuando la cosa alcanza dimensiones épicas es cuando esto sucede en el coche y te pilla desprevenida. Prepárate para llegar a la playa con un olor mortal y todo pringoso ¡YES!

Como esto, pero con tropezones

6. Regurgitaciones

Las regurgitaciones son como los vómitos, pero en diferido. O sea, tu bebé ya ha comido, está tan ricamente y de repente una bocanada sale de su linda boca. El provechito. El problema es que aquello huele a agrio que mata y generalmente suele echárselo encima de ti, con lo que tus planes para dominar el mundo y oler a rosas y mariposas se van al garete. Tu bebé es una monada, pero entre que vomita, hace cacas nivel pro y se echa unos eructos muy poco finolis a veces te preguntas muchas cosas…

No te lo esperabas ¿eh?

7. Esos pises incontrolables

Los niños se hacen pis con mucha frecuencia, mucha, y como los padres lo sabemos les instamos a que hagan cada vez que se pueda. Si estás en casa no hay problema, pero si estás fuera de ella, no hay que ir al baño cuando se quiere sino cuando se puede. Pero los niños son de lo más inoportuno, y a veces se hacen pis, y se hacen pis YA. Podría parecer que el pis es mucho menos inofensivo que la caca, pero ¿cuántas veces has tenido que coger a la niña en volandas y ponerle con el culo en pompa y has acabado hecha cisco porque el pis ha salido hacia donde le ha dado la gana? ¿O simplemente, ese charquito que se va formando a tus pies y ahuyenta cualquier rastro de glamour que te quedaba?

Danza tribal para decir que se hace pis

8. Sacar mocos con el sacamocos

Cuando los niños se hacen más mayores pasamos a la asquerosidad que es limpiar los mocos con lo primero que pilles (y suele ser tu manga) … pero nada comparado a esa tortura medieval que es sacarle los mocos a los bebés con ese instrumento del diablo que se llama sacamocos. Si no sois madres imaginad, una cosa que se mete en la nariz del bebé y con una goma tú te metes el otro extremo en la boca … y aspiras. Que sí, que nada llega SUPUESTAMENTE a ti pero siempre vives con el terror de que pueda pasar y en todo caso es desagradable de narices.

Cuando haces pop ya no hay stop

9. Lombrices

¿Y qué decís de cuando tu hija te dice que le pica “mucho” “el culo” “por dentro” … y resulta que tiene lombrices. Que te salude y te vacile una lombriz en el trasero de tu peque es … gore del duro.

Esto pero sin la parte cuqui

10. Piojos

Aunque posiblemente nadie esté preparado para ese momento fatídico en que tus churumbeles salen de la guardería o cole con esa nota que parece una sentencia de muerte que dice “Hay piojos”. ¿Piojos? Es leer eso y empezarte a picar todo inmediatamente, los tengas o no. Y cuando ves a tu primer piojo en la mano sólo puedes salir rauda y veloz para tirarte a Google y hacer esa pregunta infausta: CÓMO-MATAR-PIOJOS.

Piénsalo como un acto de amor

7 Comentarios

  1. Ay por favor! Me estoy salvando momentáneamente de muchas de estas porcadas, pero en cuanto aparezcan en mi vida querré devolver mi carnet de madre. Las lombrices y los piojos me dan un ascazo… Y sé que todos los bebés regurgitan, pero lo de mi churumbleito no es ni medio normal ¡a litros le sale la leche del cuerpo!

  2. Jajajajaja!!! Lo que me he reído xon este post contando estas cosas asquerosas con mucho humor!!! Yo las he experimentado todas con mi hija, así que totalmente de acuerdo son cosas que tiene la maternidad y no son nada glamurosas sino todo lo contrario asquerosas de narices, pero tampoco se pueden evitar.

  3. […] Cuando eres mamá por primera vez, una de las cosas que te dejan más “pallá” es cuando esa cosita tan adorable, tan pequeña, tan mona decide cagarse. O pederse. Andaría con palabras más finas y delicadas tipo hacerse “popó” o “tener gases”, pero lo siento, “eso” que se hacen los bebés es una caca con todas las letras y “eso” que se echan ganarían un concurso de pedos en una convención de camioneros asilvestrados. […]

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