Bugaboo by we are handsome      

Hace unas semanas os pedí que me contaseis historias especiales para el día de la madre. Muchas de ellas las conté en un post que se publicará en Grazia estos días, pero algunas de ellas no cupieron y me daba mucha pena dejarlas fuera. Como adelanto a lo que se publicará ahí quiero hoy hacerme eco de algunas de las historias que por su complejidad tuve que dejar fuera y que generosamente habéis compartido conmigo. Las fotos que ilustran el post son también vuestras y creo que expresan mucho mejor lo que es un amor maternal de verdad, real, de los que sentimos todas. Muchas gracias por querer mostrarlo al resto.

Las historias son prácticamente como me las han contado y están narradas por sus protagonistas en primera persona. Espero que os conmuevan tanto como a mí.

Madre tú eres especial
Foto de Silvia

La historia de Eva

Soy madre de dos y madrastra de una. Mi primer hijo, con mi primera pareja, tiene ocho años. Mi segunda hija, con mi actual marido es un bebé. Y mi hijastra tiene cumplidos los seis. Son tres diferentes formas de ser madre. Con mi primero tengo que compartir una custodia con un ex con el que me llevo mal. Paso con él la mitad del tiempo y llevamos una vida de cambios de casa y todo el amor acumulado.

Mi hijo mayor tuvo el papel más importante: convertirme en madre. Y mi pequeña me dio la oportunidad de hacerlo aún mejor con lo que había aprendido en el camino. Pero sé que el tema que más le apetece saber a todo el mundo es cómo me llevo con mi hijastra. Y es que las madrastras tenemos muy mala prensa.

Con mi hijastra descubrí que se puede maternar con no-hijos. Son no hijos porque no es un proceso de acogida ni de adopción.Ella tiene su madre, yo nunca quise suplir ese papel. Y aunque no quisiera al final te arrastra a serlo. Porque ella lo necesitaba. Me pedía más de lo que suponía que iba a tener que dar. Porque hemos dormido muchas noches juntas, hemos colechado, por muchas trenzas, cortes de pelo y pinturas de uñas. Y es que al ser madre de un niño, todo esto me hacía mucho ilusión. Y la niña con tres años que la conocí, tenía el “principesismo” subido de tono. Tanto que conseguía que saliera más de casa con tacones y falda. Me hizo recuperar muchísima feminidad que había perdido.

Los momentos más difíciles fueron el verano de mi embarazo. Pasaron muchas cosas. La relación con nuestros respectivos exs se empezó a poner complicada. Los niños se resintieron mucho. La niña pasó de no quererse ir nunca de casa a querer pasar un poco más de tiempo con su madre. De algún modo sentía que su madre estaba sola en casa, porque su pareja no estaba en vacaciones, y ella la traicionaba. Sentía que estábamos cambiando algunos hábitos con la llegada del bebé para que fueran más autónomos. Comenzaron a dormir más tiempo solos, dejamos el colecho para ratos especiales o ducharse por su cuenta. Adaptamos toda la casa para su autonomía.

A la vez ella me veía embarazada y sentía mucha ilusión. Se imaginaba a su hermanita, le hablaba y se sentía vinculada a ella. Pero sentía muchísima tensión interna en ese momento. Yo intuía que ella pensaba que la dejaría de lado. Que toda esa atención que tenía de mí se iría. “Vas a tener una niña, y ya no voy a ser tu niña yo”. Y cosas así.

Pero mi bebé llegó y todo volvió a su sitio. El verano pasó. Empezó a involucrarse en los cuidados, a bañarla, vestirla, cambiarla, llevar el carro y entretenerla. Se empezaron a diluir sus miedos. Volvimos a peinarnos, pintarnos las uñas, ver pelis y pasear mucho.

La rutina de cada noche es pipí, dientes y a la cama. Cada niño con su padre, un beso para cada uno. Y al levantar suelo ser la última y se me llena la cama de niños. El bebé encantado.

Luego la siguiente semana ya no están. Aprovechamos para trabajar mucho. Los dos trabajamos en casa. Y nos turnamos con el bebé.

No somos perfectos, ni siquiera como madrastra.

Yo también tuve una madrastra y no supe valorar el difícil papel que tenía hasta que me ha tocado representarlo a mí.

Madre tú eres especial
Foto de Mireia

La historia de Cris

Hay mamás que cuando les dan el alta salen por la puerta del hospital solas, mientras ven cómo otras mamás salen con sus bebés. Hay bebés que en vez de ir a su casa cuando nacen, se van a otra planta llamada UCI de neonatos, ya sea por ser prematuros, o por cosas, como en el caso de mi hija ictus neonatal. Esas mamás que a pesar de que nadie les contó que no siempre son las cosas tan bonitas como esperas que sean, sacan fuerzas de donde no las hay. Ni tan siquiera se acuerdan que están en un postparto. Esos pitidos de las máquinas a las que están enchufadas sus pequeños bebés y que recordarán toda su vida. Es algo tan duro, has perdido algo tan grande como la felicidad de un nacimiento, que aunque pase el tiempo, jamás, jamás se olvida. A esos bebés, aunque vuelves a casa feliz, nadie los visita ni les colma de regalos. Y te hacen sentir que tu hijo es diferente. Y lo es. Gracias a esos guerreros tu vida cambia y realmente te das cuenta de lo que importa. Un alta en una UCI neonatal, tendría que celebrarse con un cañón de confeti en la puerta. Se lo merecen ellos y sus familias.

La historia de Belén

Desde hace 4 meses soy familia de acogida temporal de un peque maravilloso. Hace un año estaba haciendo el curso, solita, con el apoyo de mi madre y hermana pero sin el de mi padre, y tras meses de espera y de no saber cuándo llegaría ni si sería niño o niña ni la edad ni lo que habría pasado antes de llegar hasta mí, de repente un día a las 3 estaba en el trabajo y a las 5 tenía a un precioso bebé de 14 meses en casa. Todo el mundo me habla de el día en el que tenga que volver con su familia, pero yo no pienso eso, yo disfruto a cada momento con él, y con mi pareja, que apareció de casualidad cuando yo ya estaba de lleno en este proyecto y se ha sumado a nuestra “familia” y ejerce de padrazo.

Historias de maternidad

La historia de Estefanía

Después de 4 años de lucha por quedarme embarazada, con tratamientos, inseminaciones, etc… Nuestro primer ICSI y… ¡¡¡Bingo!!! Me transfirieron 2 embriones y ambos se cogen con fuerza… con tanta que uno de ellos se divide y en la siguiente ecografía … ¡¡¡sorpresa!!! ¡¡¡TRILLIZOS!!! 2 gemelos idénticos y un mellizo.

Van pasando los meses y uno de los gemelos se va quedando atrás, crece más despacio pero ahí va.. Llegamos a la semana 24-25  y en la eco nos dicen que algo no va bien, que tiene un derrame en los pulmones, que es muy pequeño y que parece ser que le falta una arteria de entrada en el cordón. Pero eso no es lo peor, lo peor es que si muere de repente, el gemelo con el que comparte placenta tendrá un cambio de presión tan fuerte que puede que muera también o que quede afectado con parálisis cerebral. El golpe fue terrible, fueron unos momento horrorosos.

Empiezan a controlarme cada 48h donde me habían hecho el seguimiento hasta entonces, y el pequeño cada ve está peor. Ante la imposibilidad de salvarle preguntamos si existe alguna forma de proteger a su gemelo para que no quede dañado o muera también, a lo que nos contestan que no, que sólo se puede esperar. Yo no me quedo tranquila y empiezo a investigar por internet y veo que hay centros en España de cirugía fetal que intentan dar solución a estos problemas. A las 48 horas vuelvo a la ecografía y les comento lo que he leído; me vuelven a decir que eso es una locura y que solo queda esperar el desenlace, y que lo que tenía que haber hecho es abortar cuando me enteré que eran trillizos (imaginaos mi enfado)

Seguíamos sin dormir, los días pasaban y la angustia crecía, entonces apareció mi ángel de la guardia, mi amiga Eugenia. “Esteffi”, me dice “yo tengo una amiga en el Clinic de Barcelona, que trabaja en uno de los mejores centros europeos de cirugía materno fetal ¿por qué no hablas con ella y que te dé una segunda opinión?” Así que eso hicimos… hablé por teléfono con ella y tal y como vio el caso me dijo que no estaba para esperarme y que fuese cuánto antes. A la mañana siguiente estábamos camino de Barcelona y a las 11 de la mañana entraba en quirófano para que el maravilloso Dr. Gratacós me operara y así salvara al gemelo que compartía placenta con el que estaba tan malito y ya muriéndose.

Según nos explicó, si haces un “sellado” del cordón umbilical del feto pre-mortem, controlas de alguna manera el que no haya una bajada de presión en el otro, y así lo proteges. A su vez, el otro mellizo estaba tan tranquilo en la otra bolsa sin enterarse de nada. Estuve 3 días ingresada en Barcelona controlando unas pequeñas contracciones y ya nos volvimos a Valencia, cambiándonos de hospital. Tres semana después mis mellizos ya no aguantaron más y decidieron nacer tan solo de 29 semanas. ¡¡¡Y nacieron nuestros potatitos Marc y Pau!!! Con tan solo 1 kilo 300 gramos pero con unas ganas de vivir inmensas y gracias a la leche de la mami se pusieron súper fuertes enseguida y después de mes y medio en la UCI neonatal ¡¡¡nos los llevamos a casa con 2 kilitos!!! Al año ya estaban en peso y medida de percentil normal y más sanos que una manzana. Ellos aún no lo saben, pero algún día les contaremos que ya desde antes de nacer tienen su Ángel de la Guarda que les cuida desde el cielo.

 

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