Bugaboo by we are handsome      

No, no juego con mis hijas. Al menos no a lo que “se supone” que las madres de bien tenemos que jugar. No es generalizado (gracias a dios) pero en alguna ocasión he oído que si luego no vas a jugar con tus hijos para que los tienes. Pues yo no lo hago, ni juego, ni me siento culpable por no hacerlo, ni me siento mala madre en absoluto por este motivo.

jugando a los médicos. No juego con mis hijas... y no me siento culpable por ello

Yo no creo que exista un manual en el que se diga qué cosas hay que hacer para considerarte buena madre. En mi opinión, no existe un solo modelo de maternidad igual que no existe un único modelo de familia. ¡Huye del que te diga que sólo hay una manera de hacer bien las cosas! Las cosas no son ni blancas ni negras. Lo que a ti te puede funcionar genial puede ser un completo desastre en mi casa.

Decir que “hay que jugar con los niños obligatoriamente” es igual de estúpido que decir que necesariamente hay que ver películas en familia o hacer excursiones al monte. Cada familia tiene un modelo de ocio. Hay a quien le gusta cocinar, a quien le gusta el cine, quien disfruta al aire libre, quien adora el turismo cultural y quien se lo pasa bomba rodeado de juguetes.

Sí que creo que hay que pasar tiempo con los niños. Ya os he contado que a mí esto del tiempo de calidad me parece una autoexcusa que nos ponemos los padres en algunos casos para no cortarnos las venas con esta conciliación de mierda que hace que pasemos un porrón de horas en el trabajo en lugar de estar con nuestra familia, con nuestro ocio o simplemente tirados en el sofá haciendo el perro. Yo creo que los niños necesitan tiempo. Y que no se establecen vínculos llegando a tu casa cuando tus hijos están dormidos y marchándote antes de que se despierten. No es mi modelo de maternidad en absoluto. Entre eso y estar 24 horas a full con los niños hay muchíiiiiiisimas situaciones y muchísimos matices.

NIña jugando con caja

Los niños NECESITAN padres y madres presentes. La gente que he oído que decía que los padres TIENEN que jugar con sus hijos más bien creo que a lo que se referían es que ellos echaron de menos la presencia de sus padres en su infancia.

Jugar es sólo una parte. El objetivo de jugar es estar con ellos haciendo cosas juntos. ¿Que nos divierte horrores jugar con las barbies, a dragones, a superhéroes, comiditas o profesores? Pues fenomenal. ¡Juguemos con ellos! Pero si no nos gusta no es necesario que invirtamos horas y horas en esto para que nos den el título de padres del año. Tal vez alguna vez nos toque jugar, pero el entretenimiento de una parte no puede pasar por el sopor absoluto de la otra a todas horas.

Muchas veces los intereses de ambas partes pueden conjugarse buscando actividades comunes que no nos resulten tediosas. Seguro que las hay. A mí no me gusta nada jugar con mis hijas, pero como sí que nos gusta el cine a las tres me esfuerzo por buscar películas que puedan gustarnos y las llevo con tanta frecuencia al cine que nos reconocen al llegar. No me gusta jugar a las comiditas pero en cambio los juegos de mesa me apasionan, así que tenemos un auténtico arsenal y buscamos huecos para jugar todos. Las manualidades me gustan y a ellas también.

A cambio, a veces me toca jugar a cosas que me aburren, lo mismo que a ellas les toca hacer algo de turismo cultural que nos gusta a nosotros y a ellas no.

Para mí esto es ser una familia: hoy por ti, mañana por mí. Buscar puntos de encuentro para que todos nos encontremos cómodos y sacrificarnos si hace falta un poquito en ocasiones. Pero pasarnos el día sufriendo haciendo cosas que aborrecemos … NO WAY. A mí me gusta divertirme con mis hijas, no pasarlo mal o aburrirme cual ostra, y a ellas tres cuartas partes de lo mismo.

Y para las cosas que sólo le apetecen a uno, pues tenemos nuestros ratos. Que a mí no me guste jugar a mamás y a papás no quiere decir que ellas tengan que dejar de hacerlo. Tampoco (y hablo desde la perspectiva de una madre de dos niñas de 7 y 10 años) es necesario que deje yo de hacer cosas que me gustan siempre. Cuando los niños son muy pequeños nos toca hacer muchas renuncias porque viene en el cargo pero conforme crecen podemos / debemos recuperar nuestro espacio y nuestro yo.

Personalmente creo que hay que plantearse ¿somos felices como familia haciendo lo que hacemos? Si la respuesta es no, haz cosas por cambiarlo, pero si la respuesta es sí… como decía Mecano “lo que opinen los demás está de más”. 

Fotos: Jugando a los médicos / Niña jugando con una caja vía Shutterstock

7 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo cada niño/a es un mundo e igual que no todo vale para todos también cada padre y madre es diferente y por lo tanto generalizar lo veo un error. Como bien has dicho hay mil formas de animar o divertir a un niño sin que tenga que ser con los típicos juegos y por supuesto lo que un niño de verdad necesita es tiempo.

  2. Uf, mi problema es que aunque me gusta jugar, pues no siempre me apetece. Y cuando me animo a jugar… ¡Casi nunca me deja hacer lo que yo quiero! Jugamos a la plastilina y yo quiero hacer huevos fritos. Pues no, que hay que hacer hamburguesas. Jugamos al Lego y construyo algo… Pues a los dos segundos de acabar (sino a mitad) me dice que así no, o lo quiere coger él. U.u y así pues sí, me aburro rápido, o me mosqueo y se me pasan las ganas de jugar.

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