Bugaboo Cameleon plus      

Llevo jugando a los Sims desde que me alcanza la memoria. El juego inicialmente nació en el año 2000 y yo me recuperaba de una dolorosa ruptura sentimental que me dejó hecha un asco. Recuerdo haber pasado las horas muertas jugando a los Sims, sin horario, sin fecha en el calendario. Supongo que crear las vidas de otros me servía como bálsamo. Después de aquello nunca he dejado de jugar… unas veces más, otras veces menos, generalmente en verano que era cuando tenía más tiempo.

Mis hijas hace tiempo que me pedían jugar a Los Sims 4, que es la versión actual (y anda que no han cambiado desde aquellos primeros sims rudimentarios) y yo me resistía si os soy sincera, sobre todo porque la edad recomendada son 12 años y Aldara los acaba de cumplir ahora. Pero han empezado a jugar a la versión para iPad y no he podido evitar que me vieran jugando a mí, así que ha sido un de perdidos al río. Les he instalado una copia en mi portátil y ahora ellas dos también juegan. A lo que me descuido están enseñándoles a sus “hijos” a usar el orinal  o saliendo con sus familias a comer por ahí.

Pero ¿qué son los Sims?

Los Sims son un juego de simulación social, básicamente, que puedes jugar tanto en PC como en Mac. Además tienen una app, pero es una versión adaptada del juego y está un poco limitada. Lo chulo es que tiene un juego “madre” y puedes ir comprando expansiones. Algunas son meramente cosméticas, que añaden elementos al juego, y otras suponen cambios realmente trascendentales y nuevas posibilidades de juego. 

Hay gente a la que este juego le parece un tostón porque básicamente tratas de reproducir la vida diaria y prefieren otras emociones  (como mi marido) ¡pero a mí me encanta! ¡y a mis hijas también! 

Como se trata de simulación social puedes jugar de una manera bastante inocente (jugar a tener familias y a hacerlas crecer) o ponerte un poco maligno y llevarlos por el mal camino. Tú decides. En el caso de mis hijas yo prefiero incentivarlas a que jueguen de manera lo más parecida a la realidad posible porque ya tendrán tiempo de liarse la manta a la cabeza.

Jugando a los sims en familia

Una de las cosas que hay que tener en cuenta es que en Los Sims 4 pasa el tiempo, es decir, que si una tiene una familia y juega un rato su hermana el tiempo habrá pasado para todos, estén o no físicamente jugando. Esto está bien cuando juegas solo pero cuando ocurre que con un mismo barrio juegan dos personas de repente te das cuenta de que el tiempo ha pasado más rápido de lo que te gustaría. Esto influye, por ejemplo, en los embarazos. Su obsesión es estar presentes en el parto para descubrir si es niño, niña, uno, mellizos, trillizos… así que las discusiones son de órdago. Así, se dan conversaciones tan surrealistas como ésta a veces “¡¡¡no embaraces a tu Sim si no estás segura de que te dé tiempo a dar a luz!!!”. 

Lo que menos me gusta de los Sims para los niños es la parte sexual. Es un poco descafeinada pero para hacer a los niños hay que meterse en la cama y hacer ñiqui-ñiqui (sic). También tienes la opción de adoptar niños a través del teléfono o del ordenador. El ñiqui-ñiqui además es que tiene la ventaja de que es la mejor manera de restaurar sus niveles y ponerlos a todos de buen humor así que se desvirtúa todo un poco. Pero mira… tienen ya una edad, saben perfectamente cómo se hacen niños así que ¡a freír espárragos! En todo caso, por eso el juego está recomendado a partir de 12 años. Cuando juegan por debajo de esa edad debemos saber a lo que nos enfrentamos.

En cuanto a las cosas que me gustan hay muchísimas más:

  • Estimula la paciencia. Los embarazos por ejemplo llevan su tiempo. Conseguir vivir en una casa mejor también. Forjar relaciones. Los sims viven una vida tranquila, pero todo pasa a su debido tiempo. 
  • Aprenden lo que cuestan las cosas. Cuidar a sus familias no es fácil y hay que tener muchas cosas en cuenta. Ellas ahora dicen “jo, es que tener hijos es muy cansado” (minipunto para su madre). A ellas les encanta tener “borrachillos” (que es como llamamos a los toddlers porque como están aprendiendo a andar parece que se vayan a caer en cualquier momento) a pesar de que dan muchísimo trabajo. 
  • Es divertido. La vida es divertida, así como concepto
  • No entienden de raza ni de sexo. Los sims pueden enamorarse de cualquiera y además es que estas cosas se las traen bastante al pairo. 
  • Aprenden que la gente es distinta y tiene diferentes motivaciones.

Y además trabajan en equipo. Ahora han decidido casar a unos de sus sims entre ellos y están llevando una familia juntas. Además han tenido mellizas así que a una la apaña la mayor y a otra la pequeña. Esto de verlas cooperando en lugar de tirándose los trastos a la cabeza es una maravilla

¿Han jugado alguna vez vuestros hijos a los Sims? 

1 Comentario

  1. Los míos son pequeños, pero es el único videojuego del mundo mundial al que me he enganchado. Hasta 9 horas sin control he llegado a jugar estando en la universidad. Que mi madre no había visto eso ni en los tiempos del estreno de la videoconsola tras la comunión de mi hermano,. Es que me encantaba, sobre todo la construcción y decoración de casitas, las relaciones sociales me daban más igual ¡sólo quería a la gente por el dinero!

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