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Llevo unos días fundiéndoos a fotos y contándoos cosas a medias de mi viaje a Laponia. Esto es porque hasta hoy día 3 de diciembre, Día de la discapacidad no podíamos contaros el verdadero motivo que nos llevó a mi hija y a mí a visitar Finlandia: el lanzamiento de StorySign, una app desarrollada por Huawei para enseñar a los niños sordos a leer. Nuestro papel era totalmente secundario ya que nosotras éramos simplemente testigos de excepción de una experiencia de otros. Bendita experiencia. 

Se lo he dicho a todo el mundo que ha querido escucharme: Laponia es un lugar maravilloso del que he vuelto totalmente enamorada. Aún así no cambio los paisajes, las sensaciones ni nada de nada por la brutal experiencia personal que ha sido acompañar a estas familias sordas de 10 países de Europa en un viaje como éste. 

Y es que sí, suena a esas frases manidas que dice todo el mundo (“en el fútbol unas veces se gana y otras se pierde”, “Disfruta de tus hijos que crecen muy rápido” o “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”) pero a mí Laponia me ha cambiado. Ha sido un viaje mágico de principio a fin. Agotador, también, pero muy satisfactorio a todos los niveles. Ver la cara de emoción y flipe de los niños pequeños en la nieve o con los renos, y por supuesto visitando a Papá Noel es algo que no está pagado. 

Os contaré en otro post con más detenimiento las actividades que hicimos, dónde nos alojamos y este tipo de cosas porque hoy no quiero desviar la mirada de lo auténticamente importante: StorySign y cómo puede cambiar la vida a los niños sordos

Este es el vídeo que Huawei grabó de la experiencia y sí, fue tan emocionante como parece

Convivir con la sordera

Para mí fue un privilegio convivir con todas las familias de sordos a los que acompañamos al viaje, en especial con la familia que venía de nuestro país. Pasamos muchas horas con ellos, algunas solos y la mayoría con Amparo, la intérprete. 

Creo que no te haces a la idea de lo incapacitante que es tener uno de tus sentidos principales mermados hasta que lo vives de cerca. Toda mi admiración hacia ellos. Por situaros, en el caso de la familia española Arancha y Roberto, los padres, eran sordos ambos y se comunicaban fundamentalmente por lengua de signos. Los (adorabilísimos y súper comestibles) niños Óliver y Leo tenían ambos un implante coclear y si bien no oían perfectamente sí que hablaban y escuchaban algo. Yo me moría de la risa con ellos porque eran tremendos. 

Eran una familia estupenda y convivir con ellos fue un regalo más de toda la experiencia. Lo primero que nos llamó la atención fue lo autosuficientes que eran. Es cierto que la vida es más sencilla para ellos si tienen a alguien que les eche una mano (y nuestra Amparo valía un valer) pero lo cierto es que ellos se manejan sorprendentemente bien. A mí me parece que tiene un gran mérito y me sorprendí mucho cuando Arancha nos contó que a veces la gente se piensa que como no escuchan son tontos. A mí me parece TODO lo contrario. 

Las dificultades de comunicación son reales no obstante. No había nada que deseáramos más que comunicarnos y tanto ellos como nosotros poníamos absolutamente todo de nuestra parte para conseguirlo, pero aún así fuimos conscientes de las barreras a las que tienen que enfrentarse ellos todos los días. 

La super emoción de conocer a Santa Claus

Poniéndonos en su piel

Y es que una cosa es imaginarte a lo que tienen que enfrentarse las personas sordas en su día a día y otra cosa muy distinta es vivirlo con ellos, aunque sea de manera descafeinada porque allí contábamos con intérpretes durante casi todo el tiempo. 

Si os soy sincera nunca me había parado a pensar en lo difícil que tiene que ser para un niño sordo aprender a leer. A los niños que oyen les enseñamos a asociar un sonido con un signo escrito pero ¿y si esto no es posible? ¿Y cómo les enseñas a leer los labios, uniendo los sonidos, con los gestos y con todo? A mí me quería explotar la cabeza. Tampoco había caído en que los niños tienen mucho más complicado que nosotros cantar villancicos. Vino un grupo de niños sordos a cantarnos con lengua de signos (que a todo esto, nos enteramos de que también hay idiomas distintos y un español no signa igual que un inglés, o incluso, que una persona de Valencia no habla necesariamente igual que uno de Madrid) y visto desde los cómodos ojos de una oyente piensas, al fin y al cabo es representar lo que va diciendo la música. Hasta que, estúpida de ti, te das cuenta del esfuerzo ingente que supone hacerlo sin oír absolutamente nada, o a lo sumo alguna frecuencia residual. Y entonces lloras como una tonta durante toda la actuación. 

El coro de niños sordos que actuaron para nosotros

Existen más de 32 millones de niños sordos, algo que se dice pronto. Un estudio de Huawei concluyó que en nuestro país los padres y madres de niños sordos dedican una media de 56 minutos a leer cuentos a sus hijos frente a los 35 que invierten los oyentes… y es que no es fácil. Para empezar porque no puedes tener a tus hijos sentados sobre ti (esa postura que yo adoro tanto) sino que tienen que estar enfrente. ¡Y luego está el hecho de que las palabras no se deletrean para los sordos necesariamente sino que tienen signos específicos para la mayoría de ellas! Leer es mucho más difícil para los niños sordos que con 16 años tienen un nivel de lectura de 9 años. 

La familia que venía con nosotros no es una familia al uso porque eran todos sordos: el 90% de los niños sordos tiene padres oyentes y un 51% desconocen la lengua de signos. Esto es mucho y no siempre resulta fácil de gestionar.

StorySign, una app nacida para ayudar

Y en este contexto nace StorySign, que es una app desarrollada por Huawei junto con asociaciones locales de sordos y expertos de toda Europa y que ha contado con el apoyo de la editorial Penguin Random House y con Aardman que son especialistas en animación.. Desde hoy día 3 se encuentra disponible en 10 países europeos y se puede descargar desde Google Play Store de manera totalmente gratuita

La idea de StorySign es que los padres puedan disfrutar de los cuentos junto con sus hijos y para ello solo necesitan la app y uno de los libros compatibles con ella. Son libros normales y corrientes, no tienen nada de especial, es la app la que hace la magia. 

A través de inteligencia artificial la app es capaz de convertir las palabras en lenguaje de signos simplemente colocando el móvil encima de ellas. Inmediatamente, precedido por un sonido de campanillas, se abre una pantalla en la que el personaje animado Star va traduciendo las palabras escritas a lenguaje de signos. MAGIA.

Este vídeo que veis aquí explica un poco cómo funciona la app y nos trae la magia de la Navidad. Está dirigido por el ganador de un Oscar de la Academia por The Silent Child Chris Overton y lo protagoniza la niña sorda Maisie Sly, que también actuaba en el corto premiado. Resulta muy emocionante y muy real. A los niños que estaban con nosotros les pareció una maravilla sobre todo porque Papá Noel ERA CLARAMENTE PAPÁ NOEL, ya que nos había recibido apenas un ratito antes. 

La idea es traducir muchos libros para que los niños puedan disfrutar de ellos. En la página web de www.storysign.com podéis conocer más detalles, ver el vídeo y realizar donaciones durante todo el mes de diciembre para impulsar proyectos de alfabetización de niños sordos en Europa. 

Todo el proyecto de StorySign es absolutamente maravilloso y nada de mi entusiasmo es fingido. No puedo más que dar las gracias por haberlo podido vivir en primera persona con mi hija… nunca lo vamos a olvidar. 

5 Comentarios

  1. De verdad que no somos conscientes de lo poco adaptadas que están algunas actividades para niños y personas con necesidades especiales hasta que no nos toca de cerca y te topas con la realidad. Tras el nacimiento prematuro de mi mochuelo, el hecho de que no pasase a prueba de la hipoacusia y pudiera padecer sordera de un oído me costó la primera gran llantina de mi segunda maternidad. Ya ves, la vida sin disfrutar de los libros ¡qué gran idea han tenido con esta iniciativa!

  2. Me parece un proyecto chulísimo y ha debido ser una experiencia brutal para tu hija y para ti. Como comentabas esta mañana en Buenos días, Madresfera, una cosa tan “tonta” pero maravillosa como sentar a tu hijo en el regazo a leer no lo pueden hacer. Qué gusto que surjan iniciativas así. Me encantaría saber de dónde surgió la idea, a qué persona se le iluminó la primera bombilla.

  3. Me ha parecido maravilloso. Ya lo dije en Facebook pero ahora que te he leído más sobre el tema, me encanta la app y todas las posibilidades que tiene. Mis felicitaciones a Huawei por esta iniciativa.

  4. La verdad, que pocas veces se tienen en cuenta las necesidades especiales ajenas. Incluso yo, que si he convivido con alguien con uno de sus sentidos mermado, me he sentido abrumada al leerte (por si Laponia no me había abrumado lo suficiente). Me encanta todo, el proyecto, la convivencia, el lugar, las fotos…

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