La conciliación es como los unicornios: se sabe que existe pero nadie los ha visto. Conciliar, es decir, hacer encaje de bolillos para que nuestra vida personal y profesional casen es un deporte de riesgo. A día de hoy conozco a poca gente satisfecha con el modo en que pueden apañárselas. A día de hoy en España tenemos una mentalidad bastante anticuada al respecto en la que prima el trabajo presencial. Es cierto que hay profesiones en las que es imprescindible estar sujetos a un horario y a tener que acudir al puesto de trabajo físicamente y no podemos olvidarnos de ellos. El sector servicios, grandes olvidados cuando se habla de estas cosas, traga con unos horarios infernales que lo complican todo horrores… y no quiero olvidarme de ellos porque tienen el mismo derecho que todo el mundo a poder vivir además de trabajar. Hay mucha más vida además de la de oficina.

Yo he trabajado en servicios, en una oficina y ahora mismo soy autónoma, con hijas en los dos últimos. Hoy quería hablar de la perspectiva de una persona autónoma que trabaja en casa y de la conciliación. Spoiler: mola mucho muchas veces, pero para otras cosas es una auténtica porquería.

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Las cosas buenas de ser autónoma y trabajar en casa con hijos.

Hace un lustro que soy autónoma y trabajo en casa. Comencé cuando la pequeña tenía unos 4 años y la mayor 7 para que os hagáis a la idea.

A mí me encanta trabajar en mi casa. Tiene cero glamour; olvidaos de Carrie Bradshaw escribiendo su columna en casa toda mona porque la realidad está mucho más cerca del chándal y del trabajar con la cama detrás sin hacer muchas veces que del estar repintada como una puerta. Eso sí, te estudias casi los horarios de los mensajeros porque sabes que a determinadas horas si te metes al baño a ducharte (o lo que no es ducharte) tienes muchos números de que llamen a la puerta.

Yo me organizo bastante bien y como afortunadamente me toca ir de viaje mucho tengo la parte de la sociabilización cubierta. Si trabajáis en casa, un consejo, buscaros gente que esté en vuestra misma situación aunque no se dediquen exactamente a lo mismo necesariamente. Son lo más parecido a compañeros de trabajo que vais a tener y mola juntarte con ellos a comer de vez en cuando y lloraros las penas mutuas.

Para mí lo mejor de ser autónoma a la hora de tener hijos es que básicamente me organizo como quiero. Tengo mucha más libertad horaria que la mayoría. No tengo problemas a la hora de asistir a las reuniones del colegio, si hace falta una madre que acompañe a los niños a una excursión puedo ir y nunca he tenido ningún problema a la hora de ir a ninguna de las funciones escolares.

Mi hija mayor me decía el otro día que le encantaba mi trabajo y agradecía mucho que fuera una madre muy presente. Yo no creo que haya madres de primera ni de segunda y todo el mundo hacemos lo que buenamente podemos, pero en mi caso y en el de mi familia nos funciona que yo esté muy disponible. Yo no siento que esté renunciando a nada a lo que no esté dispuesta renunciar: para mí el poder hacer todas las cosas que hago con mis hijas o el simple hecho de acompañarlas al colegio a mí me compensa. Soy feliz con mi estilo de vida. Me he implicado mucho porque he querido (y porque he hecho por implicarme) y esto nos gusta. La vida al final son renuncias, pero sobre todo son elecciones. Todo no se puede: las horas son las que son y al final hay que repartir entre vida y trabajo.

Es cierto también que yo no soy una persona especialmente ambiciosa y las renuncias que hay que hacer para conseguir ciertas cosas a mí no me compensan. Prefiero vivir en mi entorno, cerca de mis padres, de mi hermana que no vivir en otra ciudad o país, o trabajar millones de horas para ganar mucho dinero. Como digo, no es mejor ni peor, es simplemente lo que yo prefiero.

Ser autónoma a mí me permite llevar el tipo de vida que quiero y me permite compaginar las cosas que yo considero importantes con el trabajo. Es mi caso: hay otros autónomos que no pueden hacerlo tampoco por más que no tengan un jefe directo (y luego está el caso de los falsos autónomos, que eso sí que me parece que clama al cielo).

Las cosas menos buenas de trabajar en casa

Para mí sobre todo hay dos cosas que me parecen lo peor con diferencia. Por un lado está la fuerza de voluntad que hay que tener para no mezclar lo personal y lo laboral constantemente: los móviles a todas horas, la falta de horarios pero sobre todo el mayor peligro para mí es el no separar y ponerte a hacer cosas de la casa. Que estés en casa no significa que estés dispuesta para hacer las tareas del hogar: estás trabajando, y no puedes ponerte a hacer la colada, a preparar comidas, a planchar porque si no ¡es que no trabajas! Así que hay que forzarse a no mezclar ambas cosas, y de verdad que es difícil. No pasa nada porque alguna vez hagas alguna cosa, pero no puede ser la norma.

Ayuda, de verdad, como decía Virginia Woolf, tener una habitación propia (o un espacio propio, con esto basta). Que físicamente esté separado lo personal del trabajo. Te ayuda a meterte en lo que tienes que hacer y olvidarte de las distracciones.

La otra cosa menos buena de trabajar en casa es que los demás asuman que que estés en casa no significa que no estés haciendo nada. A los niños les resulta especialmente complicado esto. Cuando son pequeños olvidaos: pronto descubriréis que si queréis trabajar algo tendrán que llevárselos un rato porque si no es prácticamente imposible. Trabajar con cienmil interrupciones será la constante y esto no es sostenible a largo plazo. Un día porque se ponen malos, tira que te va, pero no puede ser así todos los días.

Cuando los niños crecen supongo que depende de carácteres. A mí me ha costado mucho. Yo no soporto que me interrumpan y mis hijas son muy absorbentes, así que más de una vez me ha tocado enfadarme con ellas de pura frustración. No, no puedes interrumpir cada vez que algo te viene a la cabeza. No, no puedes entrar ochenta veces para nada o para cosas que pueden esperar en mi habitación. Como les decía, yo puedo organizarme el trabajo, puedo decidir no trabajar a esta hora y hacerlo más tarde pero TENGO QUE TRABAJAR en algún momento. Y es que estar en casa no implica estar disponible. Estás trabajando.

En época de vacaciones al principio traté de trabajar algo pero era una fuente de enfados constante porque ni trabajaba ni estaba con ellas. Al final ahora lo que hago es que si ellas están de vacaciones trato de estarlo yo también, al menos fuera de las de verano (que ya me gustaría estar ociosa tres meses). Si hay un puente, me lo tomo con filosofía: doy por hecho que no voy a poder hacer nada y si luego resulta que sí, eso que me llevo por delante.

Eso sí, las vacaciones son las de los autónomos: a costa de haber trabajado mucho antes, sin cobrarlas y con un perpetuo remordimiento danzando por tu mente.

Pese a todo, lo cierto es que a mí me compensa y me gusta mucho trabajar en mi casa. No echo de menos ir a una oficina, los malos rollos, los teléfonos sonando, ni tener que buscarme la vida cada vez que tenían mis hijas algo en el cole o se ponían malas. Trabajar en casa no es una bicoca, pero lo cierto es que yo ahora mismo no lo cambiaba.

2 Comentarios

  1. A mí me encantaría currar en casa, qué quieres que te diga jajaja. Al menos un par de días a la semana. Aunque le veo las dificultades que comentas de estar muy centrado para no hacer cosas de casa o las interrupciones si tienes a los niños en casa. Y las vacaciones no pagadas…
    Yo fui (falsa) autónoma una época y poder organizar mis horarios era genial. Me gustaba ir a un sitio (era una clínica de psicología…), eso sí, pero es cierto que implicaba horario de tarde así que me organizaba pero a medias jajaja. Lo que pasa es que horario de tarde e hijos… no quería. Surgió otra oportunidad y ahí ando, con vacaciones pagadas pero otras desventajas jajaja

  2. Yo también estoy contenta con mi estilo de vida de ahora, y concuerdo completamente en ventajas e inconvenientes. 🙂
    Además, mis niños son pequeños, y pasa lo que dices, que a cada rato los tengo aquí.

    Y a mi marido si alguna vez se queda en casa o para unas tareas que tiene en una organización de científicos en la que está igual. El otro día en una reunión que tenía se me escapó la niña y se fue a enseñarle a su padre un gorro de pitufo que había encontrado en la caja de disfraces. Yo detrás corriendo. Me acordé del video aquel del señor de la CNN xDD Menos mal que no estaban grabando, sino igual ya estábamos en youtube.

    Lo bueno es que ahora que ya están los dos en guardería, tengo como tu dices, un horario más o menos planificado. Y en esas horas que ellos están fuera suele ser cuando trabajo principalmente. (Luego alguna tarde, noches y fines de semana… aunque espero poder irme organizando mejor e irlo reduciendo).

    Me falta la parte de crear mi «grupito» físico de gente «como yo». A ver si lo planteo, porque sería genial.

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