De un tiempo a esta parte parece que el tema de las emociones está de moda ¿no os parece? Antes casi nunca se hablaba de ello. Parece que se daba por hecho que todos podíamos identificarlas sin problema y ni siquiera teníamos en cuenta que había quien no. Pero hace años ya que las emociones están encima de la mesa y que con los niños se trabaja mucho, desde la lectura especialmente. Autores como Anna Llenas y su monstruo de colores han contribuido mucho a esto.

Ahora Juguetes Cayro nos propone un nuevo punto de vista aproximándose al tema desde el juego, convirtiendo la identificación de las emociones en algo más práctico y más lúdico con Emopark.

A mí personalmente me parece una buena idea, tal vez porque mis hijas nunca han sido especialmente fans del tema. Ellas, así en principio, no tienen grandes problemas para identificar cómo se sienten ellas y los demás. Tenemos otros muchos problemas en casa (como todo el mundo) pero éste no es uno de ellos. Más bien tenemos problemas para controlar la sensibilidad extrema con algunos de los temas y para conseguir que la empatía no nos deje para el arrastre al hacer de las cosas de los demás algo propio. Así que Emopark me parece una buenísima idea porque al final no deja de ser un juego. Ellas huelen (y rechazan) todo lo didáctico y de este modo sienten que no les están dando ninguna lección.

Emopark es un juego que no tiene una mecánica complicada, lo que es de agradecer. Básicamente tenemos un tablero con un montón de situaciones, un temporizador y unas tarjetas que muestran a uno o varios personajes de los que están en el tablero. Además hay unas marionetas que representan las emociones (2 por marioneta)

Al jugador que le toca escoge una tarjeta en la que se muestra la marioneta que tiene que usar así como las palabras prohibidas. Tiene que describir lo que sucede en la tarjeta sin utilizarlas con el objetivo de que el resto de jugadores lo adivine. En el caso de la tarjeta de abajo podríamos decir «un objeto acaba de impactar contra una construcción que estaba haciendo un niño destrozándola»

El primero que acierte qué situación es ganará la tarjeta. Hay que describirla bien porque si nadie la acierta el jugador que está describiendo la situación perderá una de las tarjetas que hubiese ganado previamente. Al final gana el que más tarjetas haya conseguido.

Es un juego muy fácil y mezcla cosas de agudeza visual (como el clásico Lince) con otros de palabras prohibidas (como el Tabú), y todo eso con un propósito. Me gusta mucho y lo veo súper interesante especialmente para colegios, asociaciones etc porque es un juego que nos puede dar muchísima información sobre los niños con los que estamos.

Os dejo aquí un vídeo en el que podéis ver cómo se juega con más detalle, aunque ya veréis que de verdad es muy fácil.

Para más información:

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