A menudo me pregunto ¿están los jóvenes de hoy en día preparados para leer los clásicos de la literatura juvenil? No lo sé, la verdad. A veces tengo la sensación de que la literatura que leen mis hijas es infinitamente más superficial e inmadura de la que leía yo… lo que pasa que no sé si lo pienso por un elitismo que llevo impregnado en mí o que realmente es porque es así.

Cuando yo era niña leía una barbaridad: todo lo que caía en mis manos. Cierto es que no tenía muchas más diversiones. Al cine no íbamos tanto como voy con mis hijas hoy en día, la tele era mucho más limitada y por supuesto no teníamos la distracción de internet. Fui una grandísima lectora. Siempre leía cosas que estaban por encima de la edad recomendada para mí porque lo cierto es que las colecciones para los años que yo tenía se me quedaban cortitos. Leí todo. Un montón de barco de vapor naranja y rojo (jamás pasé por el azul o el blanco), muchísimos de la colección de literatura juvenil de Salvat-Alfaguara que comprábamos cada semana, y por supuesto muchísimos clásicos de todo tipo. Me ventilé Agatha Christie, todo Enid Blyton y también los clásicos de la literatura que estaban en el colegio.

La vuelta al mundo en Ochenta días, de Julio Verne. Colección Austral Intrépida
La vuelta al mundo en Ochenta días, de Julio Verne. Colección Austral Intrépida

Eso no quiere decir que todo me gustara. Yo me lo leía. Y a veces me parecía un tostón y otras veces lo disfrutaba horrores. Mi sensación es que mis hijas (y a lo mejor mis hijas no son representativas de nada) directamente no le darían una oportunidad. Abren los libros, ven la densidad de lo que cuenta… y huyen agitando los brazos hacia el lado contrario. Las cosas que leen son infinitamente más edulcoradas. Libros con un montón de tipografías, recuadros, olores, dibujos, colores… en fin, todo menos un texto así con gran enjundia. Cuanto más así, más les gustan. A mí me parecen de una simpleza extraordinaria y de gran inmadurez. Aborrezco los libros de Gerónimo Stilton, pero a mi hija pequeña es lo único que parece gustarle. La mayor mata por los libros de Diario de Greg o de Nikki y yo los veo infumables.

Capitanes intrépidos. Austral intrépida
Capitanes intrépidos.

A mí me hace mucha ilusión que editoriales recuperen estos libros clásicos que me acompañaron en mi infancia y que los hayan convertido además en pequeñas obras de arte. No sé si los leerán los hijos, o los leeremos los padres, pero a mí me sobreviene la nostalgia al verlos, no puedo evitarlo. Austral ha lanzado la colección Austral intrépida en la que ha recuperado algunos de estos libros clásicos y hay un puñado de ellos que de seguro yo voy a releer. Estos libros me hicieron ser un poco quien soy. La literatura de aventuras nunca debería pasar de moda aunque haga muchos años su primera publicación. Son libros que además te preparan para leer cosas con más enjundia y que te hacen crecer como persona.

Estos son algunos de los títulos que podéis encontrar en la colección.

Si me permitís una sugerencia, yo me quedo con El Mago de Oz, que es uno de mis libros preferidos y que releo cada cierto tiempo, así como con Verne. También me encantan Robinson Crusoe y La isla del tesoro. ¡Y en invierno Canción de Navidad es un must!

¿Habéis leído muchos clásicos? ¿Os parecen interesantes para los niños? ¿Creéis que están preparados?

4 Comentarios

  1. El primer libro que me regalaron cuando era niña fue uno de Julio Verne, «La Isla Misteriosa». Cumplía 8 años. De ahí, este magnífico autor quedó en mi infancia para siempre. Descubrir sus aventuras en todos sus libros era fascinante. La colección que propones se me antoja para un primer contacto con estos clásicos, leerlos con nuestros hijos, y disfrutar con ellos de nuevas aventuras. ¡Mil gracias!

  2. A mí me apasiona que editoriales reediten libros clásicos.
    Me gusta la literatura moderna, yo no voy a mentir! El diario de Greg me encanta para el mayor, y a él le divierte muchísimo!
    Pero es cierto, que la pasión con la que nosotros recordamos estos clásicos, no la sienten ellos, o al menos a mí, no me la transmiten.
    Por éso, cuando le hablo de libros como éstos, que vuelven a publicar, me emociono! Y de alguna manera, creo en ellos unas expectativas, que seguro cumplirá su lectura.

    Yo me quedo con Peter Pan, El reunión Arturo, la vuelta al mundo y el fantasma de Canterville.

  3. Yo no leí tantos clásicos infantiles en su momento porque salté muy rápido al realismo mágico que era muy de culebrón xDDD Pero de estos cayeron unos cuantos… ¡qué ediciones más bonitas!

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